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Aprovechando el plan de recuperación ganadera

La disminución del número de cabezas de ganado de los últimos años, ha originado la diagramación y puesta en marcha de actividades tendientes a revertir esta situación.

La disminución del número de cabezas de ganado de los últimos años, ha originado la diagramación y puesta en marcha de actividades tendientes a revertir esta situación. Muchos son los objetivos propuestos en los distintos proyectos de recuperación del stock ganadero y también son varios los participantes que han colaborado en su gestación.

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Miércoles 19.10.2011"Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros; pero ya no producirá flores ni frutos."

Rabindranath Tagore (1861-1941) Filósofo y escritor indio

La disminución del número de cabezas de ganado de los últimos años, ha originado la diagramación y puesta en marcha de actividades tendientes a revertir esta situación.

Muchos son los objetivos propuestos en los distintos proyectos de recuperación del stock ganadero y también son varios los participantes que han colaborado en su gestación.

No hay duda que el destino final de los proyectos, va a ser el éxito, traducido en el cumplimiento de las metas planteadas, que generalizando son: crecimiento de la actividad ganadera, aumento de la producción, incremento la mano de obra ocupada en la cadena de valor cárnica, disminuyendo los índices de desocupación del interior del país y favoreciendo el desarrollo rural.

Los distintos esfuerzos apuntan a lograr un mayor número de animales y para llegar a este propósito, son numerosas las acciones que se llevan y llevarán a cabo, como ser: buen manejo nutricional, disminución de abortos y muertes de terneros, manejo adecuado de la hacienda, control de las enfermedades que afectan la reproducción, entre otras. En numerosas partes del país, hay capacitaciones para productores, profesionales y trabajadores, que van a permitir aumentar la producción ganadera, con los consiguientes beneficios para toda la sociedad y el país.

Son buenas noticias y hay que aprovechar este impulso para promover el trabajo seguro de los productores, trabajadores y profesionales del sector a través de la aplicación de un nuevo paradigma, un binomio inseparable, que es: producción rural-salud.
¿Por qué incluir y capacitar en prevención, salud y seguridad en la cadena productiva bovina? Porque es indudable que los ambiciosos objetivos productivos anteriormente enunciados, pueden tener una faceta negativa, que son los accidentes con el manejo de animales, las zoonosis, problemas respiratorios, aparición de nuevas enfermedades, etc., en quienes trabajan en la producción ganadera.

Además este nuevo impulso productivo, va a generar la incorporación de nuevos productores, trabajadores y profesionales jóvenes, a quienes además de los conocimientos y experiencias productivas, hay que transmitirles información sanitaria laboral, de esta manera se acostumbrarán a trabajar de manera segura y eficiente.

La realidad muestra que bien no existen estadísticas oficiales completas acerca de los accidentes y enfermedades sufridas por los productores, trabajadores y profesionales independientes que trabajan con animales, hay algunas fuentes importantes, como el muy buen trabajo del médico veterinario Héctor Tarabla del INTA Rafaela y de la UNL, " Riesgos laborales en veterinarios del centro-oeste de Santa Fe" (presentado en las 5º Jornadas Internacionales de Veterinaria Práctica, Mar del Plata, en 2007), que muestra que el 75% de los veterinarios de la provincia de Santa Fe consultados, que trabajan en el medio rural, sufrieron accidentes laborales el año anterior a la consulta. También resalta que el 53,2 padece problemas de salud producto de su actividad profesional y que el 74,5 manifestó no haber recibido capacitación alguna sobre los riesgos ocupacionales. Es una muestra de la situación sanitaria y de seguridad laboral de un eslabón de la cadena productiva de la carne y es realmente preocupante.

¿Quiénes serían los beneficiados de estas actividades preventivas? Primero, y de manera directa, los productores, profesionales y trabajadores autónomos, que son los que no tienen ART, quienes si se enferman dejan de ganar su sustento y quienes rara vez reciben capacitación en salud y seguridad, a veces por falta de oferta formativa y otras por su propia idiosincrasia de creer que no es necesaria. Luego e indirectamente, la familia, las comunidades rurales y finalmente la cadena cárnica en su totalidad.

El armado de una estructura de capacitación en prevención y seguridad, debe acompañar a la organización existente en cursos, postgrados, jornadas y seminarios que apuntan a mejoras en la producción. Las capacitaciones deben ser implementadas en todas las regiones, sin importar las distancias, ni el tamaño de la población, ya que como todos saben, la producción ganadera, se ha ido desplazando a zonas más despobladas, menos desarrolladas y con escasa infraestructura. Esta falta de infraestructura incluye también la sanitaria y es la que hace a los productores y trabajadores rurales más vulnerables, ya que en caso de tener un accidente o padecer alguna enfermedad, la atención, el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación es más difícil y por lo tanto más lento.

Este cuadro de nuevas geografías productivas ganaderas, caracterizadas por ser zonas poco pobladas, climáticamente "agresivas", con infraestructura sanitaria todavía insuficiente, con recursos humanos jóvenes o "nuevos" que recién se incorporan a la actividad ganadera y que carecen de experiencia, ya que hasta hace algún tiempo eran desocupados o se dedicaban a otra actividad, hace que la prevención y capacitación tomen una relevancia indispensable si se quiere lograr una producción ganadera a futuro.

Algunos datos, sirven para graficar la situación: un productor o trabajador rural accidentado, presenta más dificultades en el acceso al tratamiento y rehabilitación, que un trabajador de la ciudad. A la vez que el accidente que ocurre en un campo en medio del monte, va a tener características más negativas que aquel que ocurre en el medio rural del norte de la provincia de Buenos Aires (ya que es una zona con más desarrollo sanitario, mayor número de ciudades y poblaciones cercanas, mejores vías de comunicación, etc.).

Para ejemplificar, nada mejor que mostrar un caso de los tantos que sucedieron: un pequeño productor ganadero (menos de 100 cabezas), del norte de nuestro país, sufrió una patada de un toro, en medio de su cara, sufriendo múltiples fracturas de maxilar superior e inferior. Al trasladarlo los familiares, se tardó 4 horas en llegar desde el potrero del accidente a un centro de atención médica de mediana complejidad. A los 4 días fue derivado por su obra social a un centro de alta complejidad (distante a más de 580 km de su casa) para operarlo de sus fracturas.

Estuvo 22 días internado, perdió 10 kg, ya que debió alimentarse por sonda durante casi 3 meses. La rehabilitación completa duró más de 18 meses. Los costos de su accidente fueron muy importantes: pago de gastos médicos y de medicamentos que excedían lo cubierto por la obra social, gastos de la familia que lo acompañó durante la internación, contratación de personal adicional, disminución de la rentabilidad de la producción por su obligada ausencia, etc. Son varias las conclusiones que se pueden sacar, pero resulta muy evidente que ante este tipo de situaciones, la prevención es muy importante, ya sea desde lo social, lo económico y lo productivo.

No sólo hay que trabajar en la prevención y capacitación para los productores bovinos, sino que también aplicar estos programas a los que explotan ovinos, caprinos, porcinos, camélidos y ratites (ñandú y choique).

¿Quién debe llevar adelante estas acciones? En un proceso productivo donde participan múltiples actores, se hace más fácil lograr objetivos que benefician a todos ellos. Es así que desde las propias organizaciones de productores (niveles locales, regionales y nacionales), de trabajadores, de profesionales, gremiales, organismos estatales, universidades, empresas de insumos veterinarios, de nutrición animal, cooperativas, obras sociales, entre otros, pueden y la mayoría deben colaborar pensando no solo en lograr mayor cantidad y calidad de carne, sino también una mejor calidad de vida de los productores, trabajadores y profesionales ganaderos.


Dr. Marcos Grigioni
Agromedicina-Cuenca Rural
mgrigioni-agromedicina@hotmail.com.ar
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