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¿Como ponerse de acuerdo?

Las empresas de familia afrontan las mismas condiciones externas que cualquier otra: el contexto, la competitividad, la estabilidad de las normas, el cambio permanente.

Como en cualquier empresa, hay muchísimos temas sobre los cuales los socios deben ponerse de acuerdo. Pero además de los "qué" importan muchísimo aquí los "cómo". Las empresas de familia afrontan las mismas condiciones externas que cualquier otra: el contexto, la competitividad, la estabilidad de las normas, el cambio permanente, y una larga lista de etcéteras.

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Miércoles 08.12.2010Como en cualquier empresa, hay muchísimos temas sobre los cuales los socios deben ponerse de acuerdo. Pero además de los "qué" importan muchísimo aquí los "cómo".

Las empresas de familia afrontan las mismas condiciones externas que cualquier otra: el contexto, la competitividad, la estabilidad de las normas, el cambio permanente, y una larga lista de etcéteras.

Dentro de sus particularidades, entendemos que deben afrontar un desafío clave: cómo construir acuerdos.

Los acuerdos logrados tienen un altísimo valor y su perdurabilidad en el tiempo se convierte en una fortaleza. Los desacuerdos tienen un costo y un impacto en la empresa y la familia que son capaces de destrucciones impensables.

Dice Bernardo Kliksberg: "cuanto más confianza en las relaciones interpersonales, más fluidez en las relaciones económicas y más transacciones son posibles. Cuanto más desconfianza, mayor es el costo del pleito que se paga a abogados, policías, jueces, para proteger el cumplimiento de los compromisos".

Ahora bien, ¿qué acuerdos hay que lograr?
Familias y empresas están conformadas por seres humanos, entonces los primeros acuerdos son de las personas consigo mismas.

El padre deberá preguntarse:

  • ¿Qué representa esta empresa para mis hijos, una oportunidad o una obligación?
  • ¿Voy a usar mi patrimonio para ayudar a mis hijos a cumplir sus sueños o voy a pedirles que trabajen en la empresa para cumplir los míos?

El hijo deberá preguntarse:

  • ¿Es la empresa de la familia lo que quiero para mi futuro?
  • Si es así, ¿quiero en el futuro ser socio de mis hermanos y/o de mis primos?

En tanto personas que están vinculadas a través de las relaciones que establecen, los acuerdos también deberán ser interpersonales; primero hacia adentro de la familia y luego entre las familias, si hay más de una.

Deberán acordar cómo se distribuye el dinero de la empresa, a quién se paga, qué se paga, cuánto se paga; cómo será la sucesión, quién ocupará qué lugar y por qué motivos; cómo se distribuirá la herencia y dentro de ella la propiedad de la empresa; cómo se resolverán los potenciales desacuerdos que aparezcan en el futuro.

Pero hasta aquí sólo hemos hablado de una clave: los temas en los que hay que ponerse de acuerdo.

Al menos tan importante como los qué, son los cómo. Importa tanto sobre qué temas se discuta o se negocie, como la forma en la que se lo haga. Las posibilidades de construir acuerdos comprometedores que puedan sostenerse en el tiempo, depende fundamentalmente del proceso de elaboración y formalización de los mismos.

Y muchas veces las soluciones aparecidas en forma de recetas, omiten la atención sobre los procesos.

Por ejemplo: es condición indispensable lograr la convicción de que hay que hablar sobre el futuro de la empresa como paso previo para poder conversar y ponerse de acuerdo en las normas que regularán ese futuro, para después, recién, y por último, concretar la elaboración y firma de un Protocolo Familiar, el documento de validez legal que contiene los acuerdos establecidos. Si no prestamos atención al proceso, lo salteamos, y vamos directamente al resultado final, al Protocolo Familiar; es posible que ese acuerdo no genere los compromisos con la solidez necesaria, y por lo tanto su estabilidad en el tiempo sea dudosa.

Un buen proceso, llegará a la solución y ésta será, más una herramienta para encauzar el crecimiento, que un instrumento para regular conflictos y disputas.

Ayudar a las familias a hablar de lo que habitualmente no quieren o no pueden hablar, reunirse sistemáticamente, como dice Juan Carlos Aimetta "aunque no sirva para destapar la olla, puede servir -por lo menos- para apagar el fuego".

Personas que sepan ponerse de acuerdo consigo mismas, y entre sí. Familias que sepan ponerse de acuerdo hacia adentro y con otras familias. Éstas, más que cualquier otras, son las condiciones que asegurarán la sustentabilidad de las empresas y la disminución de la conflictividad de la convivencia entre empresa y familia.


Sergio Messing
Puertos y Negocios
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