Cuenca Rural

Domingo, 12 de Febrero de 2012
Registro
Recuperar Clave Registrarse
Usted se encuentra en: Lo Nuestro De Historias y Recuerdos Archivo de Lo Nuestro, De Historias y Recuerdos
Búsqueda personalizada
Despejado
20°C Despejado
Buenos AiresCambiar
Elige Ciudad

Lo Nuestro | De Historias y Recuerdos

Así vivieron: historias de fortines y paisanos

Marí Quilá, "Los Trece" en el lenguaje de los indios, lleva como subtítulo: "Así vivieron". Guido Quintana, el autor de este libro, habla de un tiempo en que indios, soldados, gauchos y estancieros, avestruces, zorros, gatos monteses y jaurías de perros hambrientos se disputaron una pampa extensa y desamparada, cruzada por vientos feroces.

Compartir nota Compartir nota Enviar esta nota por mailEnviar nota Imprimir notaImprimir nota Agrandar el tamaño del texto Ampliar texto Disminuir el tamaño del textoDisminuir texto
Enviar la noticia por e-mail


Miércoles 24.02.2010Marí Quilá, "Los Trece" en el lenguaje de los indios, lleva como subtítulo: "Así vivieron". Guido Quintana, el autor de este libro, habla de un tiempo en que indios, soldados, gauchos y estancieros, avestruces, zorros, gatos monteses y jaurías de perros hambrientos se disputaron una pampa extensa y desamparada, cruzada por vientos feroces.

Era un paisaje punteado de pulperías, arreos infinitos, malones, boleadoras y loncoteadas, y visitado por jinetes fantasmas.

Sucedió en Vedia, en Teodelina, en Alberti, en Diego de Alvear y en San Gregorio de Santa Fe; en Junín, en Trenque Lauquen, en Iriarte y en General Pinto. En toda esa pampa apenas vertebrada por la línea de fortines que comenzaba con el cabecera, Fuerte Federación, y seguía con El Mirador, El Chañar, El Acha, San Ramón, Morote, Lavalle...

Como actores de este drama, allí estuvieron las chinas y los paisanos. Y los indios Pincén y Pichi Pincén, Baigorrita, Coliqueo, Epúmer, Mainquethruz, Panguí Pilón. Enfrente, Conrado Villegas, el toro Villegas con sus blancos, por darle el nombre que el pueblo dio a la legendaria tropilla. También el mayor Roqueda, el capitán Oribe, Pablo Vargas, Martiniano Charras, el sargento Mayor José Orellano, junto a tantos más.

En el medio se levantaron estancias como Las acacias, La invernada y El Dorado, de Benito Villanueva, célebre por quienes la visitaron; como la Bella Otero, Giacomo Puccini, Georges Clemenceau y, más adelante, Arturo Illia y Arturo Frondizi. Y don Bartolomé Mitre con todos los títulos que le dio la historia, a quien frecuentes viajes en ferrocarril lo llevaban a Vedia.

A través de trece relatos se lee la historia pequeña de entonces, los encuentros cotidianos y los códigos compartidos. Es cierto que esos tiempos pasaron pero los lugares están. Y nos hacemos eco del autor cuando recomienda y dice "en una de esas usted siente la necesidad de visitar esos lugares". Pensamos que los de la ciudad encontrarán, entre auroras, atardeceres nuevos y estrellados eternos, una energía que ya se evaporó en las grandes ciudades. Y algunos gobernantes podrán sorprenderse de esas realidades.

La de Quintana es una pluma fuerte y este libro es un libro fuerte; como lo fue ese tiempo, en el entresiglo del XIX al XX y la vida era dura, muy dura; cuando el temple, el miedo y el amor eran intensos y cotidianos. Así vivieron.

Carmen Verlichak
La Nación
Ingresar Comentario

Búsqueda personalizada
Archivo CuencaRural Desarrollado por Osmosis
Copyright © 2008 www.cuencarural.com - Todos los derechos reservados.