Lo Nuestro | De Historias y Recuerdos
El señor de los yuyos
El pueblo se despertó con el comentario Elpidio Cassaravilla, el yuyero de la comunidad, se tiraba para alcalde en las venideras elecciones. Fue proclamado por unanimidad por su Partido Clamor, de Puntas del Sauce Verde. Clamor es un partido nacido en el pueblo, y por más que en otros pueblos vecinos querían abrir baluartes, clubes, comité de base, la dirigencia de Clamor no le dio la que pica a nadie.
Elpidio era una eminencia, curaba con yuyos todas las enfermedades habidas y por haber. Era un autodidacta, floreciente y yuyal, que modestia aparte, solía decir entre amigos, "con todo lo que sé de yuyos, más que autodidacta ya soy un camióndacta...y con zorra....".
Renombrados científicos, médicos de las principales capitales del país, farmacéuticos y hasta químicos laboratoristas, caían de tanto en tanto para consultar a Elpidio sobre las propiedades curativas de determinados yuyos, los preparativos de sus ungüentos especiales, y las perspectivas que se habrían para la ciencia con la mezcla o mixtura de determinadas hierbas y de injertos, que solía experimentar con su amigos del alma, el florista Rulo Campos, "Campito" para los íntimos, otro sabio conocedor de la naturaleza vegetal.
Los tiempos electorales no son como los de las plantas y un día las principales figuras de Clamor se allegaron hasta la casa del yuyero con una pregunta a flor de labios...
- ¿Qué tenés pensado hacer en los próximos cinco años?
- Y...atender a la clientela, tomar unos mates con la patrona, de tanto en tanto hacer de aquello, y ver el campeonato de fútbol de Puntas del Sauce Verde por televisión...
- Ya está, entonces te proponemos como candidato para alcalde...
- Pero...
- Nada de peros, el partido llama a sus mejores hombres, la hora de Clamor es esta, el tren de la historia pasa una vez...
- Si, la verdad, y como están las vías tampoco aguantarían que pase más de una...
- No se hable más, mañana lanzamos tu candidatura.
- ¿Y cuánto me va a salir la farra?
- Eso no importa, importa que te pongas al frente de nuestro partido en estas elecciones, cobrale un peso o dos más a tus clientes o por tus yuyos y con eso te financiás la campaña, no precisa más, todo el mundo te conoce en el pueblo, y además sabe que vos sos solidario con todo el mundo, que ayudás a la gente, a los animales, hasta las propias plantas, a tener una vida mejor, y que lo prometés lo cumplís, y en eso, ¿qué otro político te puede empardar?.
- Si pero los otros partidos tienen una estructura ya montada, se van a venir con sus principales figuras nacionales a respaldar a los candidatos locales..
- No hay problemas, todos empiezan en cero. Si vos me dijera que está en juego la Intendencia, si pero, es elecciones de Alcaldes, que se hacen por primera vez, aquí en el pueblo ninguno de los otros partidos tienen un candidato de tu altura...política, claro, de eso estamos hablando...
Elpidio pidió consultarlo con la almohada, que todos sabían que era su mujer, por otra parte. Los duchos dirigentes de Clamor ya venían en los últimos días saludándola como "Sra. Alcaldesa", "Primera Dama de Puntas del Sauce Verde", y terneces como esas.
Cuando Elpidio se lo planteó, la Raquelita le dijo, "ya te escribí el discurso de aceptación".
Y así fue que el yuyero se inició en la política y sin tregua ni desmayo encaró una campaña electoral con firmeza, con propuestas y con un convencimiento, que hasta él mismo creía en lo que decía.
"Yo quiero ser alcalde, para alegrar a este pueblo, para levantarle el ánimo. Es un pueblo que necesita toronjil, agua de carmelitas, que son los mejores antidepresivos para salir adelante. Un pueblo que necesita un té de fárfara, de guaco, de ortiga, de llantén, de eucaliptus, para curar la alergia que le producen los malos políticos y peores gobernantes.
Un pueblo que tendrá que tomar palo azul, uñas de gato y aplicar compresas de hierbas suecas, para curar la artritis, el reuma, todo lo oxidado y en desuso que tiene y ponerse a trabajar, a crear fuentes de trabajo, que florezcan como la hierba buena, es la forma de salir adelante. Vamos a tener que darle diente de león para poner en línea a los empleados públicos, ginkgo biloba, porque están bastante oxidados de no hacer nada o de hacer muy poco.
Vamos ponerle cola de caballo, quiebra piedra, a la maquinaria municipal para que trabajen, arreglen los caminos, los puentes, las calles y mucho llantén, maravilla, manzanilla, yerba carnicera para que curemos las heridas con los partidos políticos de la oposición y que no nos traben, no nos pongan sal en lugar de azúcar, porque con heridas cerradas nacerá el tiempo nuevo de Puntas del Sauce Verde, ¡viva Clamor!...¡viva el yuyero!, respondía el pueblo alborozado y aplaudiendo por más de media hora, hasta quedarles rojas las manos, al candidato del pueblo....
Carlos María Cattani
camaca.laprensa1@gmail.com
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