Cuenca Rural

Miércoles, 23 de Abril de 2014
Registro
Recuperar Clave Registrarse
Usted se encuentra en: Lechería Archivo de Lechería
Búsqueda personalizada
Despejado
20°C Despejado
Buenos AiresCambiar
Elige Ciudad

Lechería

Si hacemos silo, hay que taparlo y si lo tapamos, hay que taparlo bien

Ing. Agr. Raúl Acotto.

El proceso fundamental en la conservación de los silajes es la fermentación. La misma se produce en medio anaeróbico (en ausencia de aire). De la continuidad en el tiempo de esa situación de anaerobiosis depende la conservación de la cantidad y calidad del silo en el tiempo.

Compartir nota Compartir nota Enviar esta nota por mailEnviar nota Imprimir notaImprimir nota Agrandar el tamaño del texto Ampliar texto Disminuir el tamaño del textoDisminuir texto
Enviar la noticia por e-mail


Miércoles 10.02.2010El proceso fundamental en la conservación de los silajes es la fermentación. La misma se produce en medio anaeróbico (en ausencia de aire). De la continuidad en el tiempo de esa situación de anaerobiosis depende la conservación de la cantidad y calidad del silo en el tiempo.

Pero la fermentación no es lo único que ocurre en la masa de forraje. Desde el principio de la confección, y anteriormen¬te a la fermentación, se produce una fuerte respiración, que en términos químicos es una oxidación o combustión. Esa respira-ción necesita un medio aeróbico (pre¬sencia de aire) y es responsable de casi todas las pérdidas de material que se produ¬cen al ensilar.

La respiración tiene como materia pri¬ma a la materia orgánica, y da como resul¬tados anhídrido carbónico que es un gas que exhalamos al respirar, agua en forma de vapor, y energía en forma de calor.

Esquemáticamente sería así:

MATERIA ORGANICA + OXIGENO ANHIDRIDO CARBONICO + AGUA + CALOR

Esa flecha de ida y vuelta hace no¬tar que hay un proceso inverso, muy fami¬liar a nuestra actividad, que es la fotosínte¬sis un proceso que ocurre cuando con an-hídrido carbónico y agua más el agregado de la energía de la luz, generan materia or¬gánica y oxígeno.

La única forma que existe de minimi¬zar las pérdidas por respiración es eliminar el oxígeno. Eso se logra de dos formas que se deben utilizar una a continuación de la otra. Una de ellas es con un buen pisado en función del tamaño de partículas y el con¬tenido de humedad del material, y la otra es un inmediato tapado (hermético) para evitar que el aire se renueve.

Mientras menos dure la respiración menor será el consumo de materia orgáni¬ca, esa misma materia orgánica que noso¬tros queremos dar de comer a nuestro rodeo.

El combustible de esa combustión es el alimento que tanto nos costó producir.

Si el proceso se produce eficientemen¬te, esa respiración será de corta duración, el silo no alcanzará altas temperaturas, y se enfriará rápido, con mínimas pérdidas.

Las pérdidas invisibles

Existen otras situaciones en el silo, por ejemplo si no lo tapamos, nos demoramos en hacerla, o lo hacemos mal y hay filtra¬ciones de aire, donde el silo se calentará en forma tal que no podremos aguantar la mano en su interior, eso durará mucho tiempo, y las pérdidas serán importantes.

Es fundamental tener en claro que la capa podrida que vemos en los silos no ta-pados o mal tapados es sólo la correspon¬diente a una putrefacción y secado de parte del material, pero lo más importante no se vé, ya que se va al aire en forma del gas anhídrido carbónico y de vapor de agua. Por eso se las llama pérdidas invisibles

El calentamiento, además de ser un síntoma claro de la pérdida de masa por el silo, produce una caramelización del ma¬terial y con ello una desnaturalización de la proteína (por la llamada reacción de Maillard) que la hace indigestible.

Esas pérdidas invisibles, en un silo bien manejado están en el orden del 10% del material original, mientras que en uno destapado pueden llegar a cerca del 40% en casos extremos, pero no es raro que lle¬guen al 25 o 30%.

Para tapar bien un silo se debe usar una lona plástica de 150 o mejor aún 200 micrones, y colocar cubiertas viejas una al lado de la otra cuidando que no haya alam¬bres que agujereen la misma. Se ha proba¬do de todo, pero este viejo método es el único que garantiza una perfecta hermeti¬cidad y por lo tanto buena conservación. Para que la lona quede bien apoyada y lue¬go en ella las cubiertas, la forma de las "paredes" debe ser oblicua y no vertical. Eso permite durante la confección, que el tractor pueda pisar toda la masa del silo, y que al tapar no haya pérdidas laterales.

Estos últimos años hemos notado con preo¬cupación que hay productores que están dejando de tapar los silos y peor aun taparlos mal (peor por el costo final). Se de¬be volver a tomar conciencia de las pérdi¬das que eso implica para la empresa, por¬que de generalizarse, es un elemento que atenta contra la eficiencia del sector. El he-cho de que la lechería y la ganadería esté pasando hoy por un buen momento no es justificativo para tolerar ineficiencias sino al contrario, para reafirmar en los sistemas todos los elemen¬tos que más adelante pueden definir el lí¬mite entre la ganancia y la pérdida.

Errores comunes

Hay que tener la precaución de alambrar bien los alrededores para evitar la ruptura de la lona por la hacienda.

Paredes demasiado verticales impiden un pisado adecuado y luego que las cubiertas aplasten bien la lona.

Por falta de superposición entre las lonas y de tapado con suficientes cubiertas se produce la entrada de aire generando un efecto fragua o chimenea.

Los rollos, palos, ladrillos, sogas o elementos tensores, no son un buen elemento para sostenes las lonas. Las pueden romper y son poco efectivos.

Información a obtener previo a la apertura del silo

La evaluación sobre el material de origen y el proceso de confección y almacenamiento permite realizar un juicio sobre la calidad del producto final. Por ejemplo, el tipo de forraje y estado de madurez a la cosecha, o el uso de manta plástica en forma adecuada en un silo puente son condicionantes no solo de la calidad con la que evolucionará la fermentación durante el ensilaje, sino también sobre su valor nutritivo. En el Cuadro 1 se listan algunos de los datos que son importantes registrar para esta etapa.

Información a obtener luego de la apertura del silo

Una vez estabilizados, los silajes pueden evaluarse por la calidad del proceso fermentativo que les diera origen y por su valor nutritivo resultante. Ambos aspectos son interdependientes, pero a pesar que el proceso fermentativo tiene consecuencias sobre el "Valor Nutritivo" del silaje, sus indicadores no alcanzan para balancear raciones y por ello siempre deben usarse ambos tipos de análisis en forma complementaria. La evaluación de los silajes resulta de una combinación de observaciones sensoriales y determinaciones químicas de laboratorio que correctamente utilizadas deberían contribuir a mejorar el proceso de ensilaje y a balancear la ración ofrecida.

Cuadro 1. Información descriptiva sobre el material originario y el proceso de confección y almacenamiento de silajes

Sobre el material original

Especie o Composición

Estado fonológico

Presencia de malezas

Relación hoja/tallo (para pasturas)

Presencia de grano y proporción de grano partido

Rendimiento

Sobre el proceso de confección

Superficie cosechada

Tipo de instalación (describir paredes y piso) y dimensiones

Pre-marchitado, acondicionado (para pasturas)

Fecha y tiempo insumido en la cosecha

Horas totales empleadas hasta cerrar el silo

Equipo de cosecha y transporte

Tipo de picado

Descripción de inoculantes o aditivos (dosis, sistema de aplicación, etc.)

Equipo de pisado

Temperatura máxima durante el llenado

Cobertura (descripción del tipo de manta plástica y grado de superposición)

Compactación (cubiertas,  kg/m2, etc.) y Peso específico (kg/m3)

Sobre el almacenamiento

Fecha de la evaluación y semanas de fermentación

Estimación de perdidas en capa superior y laterales (cm, m3)

Descripción del descarte (color y textura)

Presencia de hongos y micelio

Producción de efluente (alto, medio, bajo)

Temperatura de la cara de extracción y capa superior


Indicadores de la calidad de la fermentación del silaje

El análisis de los diferentes indicadores de la fermentación o perfil fermentativo permite inferir si la fermentación ha sido buena, regular o mala. El conocimiento de los distintos indicadores nos permite especular sobre que microorganismos dominaron el proceso y en muchos casos el tipo de fermentación dominante.

En el análisis de la calidad de un silaje, la apreciación directa del material no debe ser subestimada. Las observaciones directas de las condiciones de almacenaje y suministro, así como el color y olor suministran información de primera mano y con mayor anticipación a cualquier análisis de laboratorio (Cuadro 2).

Cuadro 2. Características sensoriales a evaluar en silajes

Color

Olor

Textura

Tipo de conservación

Valor nutritivo

Verde amarillento

Agradable, avinagrado

Firme y compacta

Buena

Bueno

Verde oliva/

azulaceo

Desagradable, rancio

Blanda y viscosa

Mala por exceso de humedad

Malo

Amarronado/

atabacado

Acaramelado, atabacado

Floja

Mala por calentamiento

Malo

Manchas blancas

Desagradable, mohoso

Floja

Mala por presencia de aire

Malo

Probablemente los indicadores analíticos más importantes para evaluar el proceso de ensilaje sean: el contenido de humedad, el pH, y los contenidos de amoniaco y NIDA (Nitrógeno ligado a la fibra insoluble en detergente neutro, FDA). El pH indica la acidez del silaje, pero esta afectado por la capacidad buffer del cultivo, por eso típicamente las leguminosas tardan más en estabilizarse y alcanzan pH más altos que las gramíneas.

El pH final además está marcadamente influido por el contenido de humedad y sustrato fermentable del cultivo original. El nitrógeno (N) amoniacal expresado como proporción del N total es un indicador de la degradación de la proteína del forraje durante el ensilaje. Un bajo contenido de N amoniacal se asocia a una rápida disminución del pH que interrumpe tempranamente los procesos de degradación de la proteína del forraje y estabiliza el material a conservar. El contenido de NIDA aumenta si durante el proceso de ensilaje la temperatura se elevó excesivamente, dependiendo del momento de muestreo, puede indicar una mala compactación o tapado.

Adicionalmente cabe mencionar que medidas como el grado de compactación (medido por el peso especifico kg de materia húmeda o seca por m3) y la evolución de la temperatura del silaje pueden aportar información valiosa sobre el proceso de fermentación. En muchos casos el contenido de cenizas también podría ser de utilidad dado su asociación con la cantidad de tierra incorporada durante la compactación con tractores y la mala fermentación.

Si todo esto lo traducimos al "criollo" y sacamos cuentas podremos concluir que:

La capa que "vemos" como pérdida en un silo sin tapar contiene 3 veces mas cenizas que el material del centro o corazón del silo, esto quiere decir que originariamente "esa" capa era tres veces mas grande. Ahora pongámosle valores:

Si lo que "vemos" es unos 10 a 15 cm de pérdida, originariamente era entonces, 30 a 45 cm que se "fumaron" si esos30 a 45 cm los multiplicamos por el ancho y largo del silo, nos dará los metros cúbicos que "perdimos", suponiendo un silo de 100 metros de largo por 20 de ancho, y considerando 700 kilos el metro cúbico, la perdida en ese silo es de:

20 x 100 x 0.30 mts = 600 metros cúbicos x 700 kg/m3 = 420 toneladas "perdidas" por no tapar o tapar mal.

Pero, ¿qué se produce con 420 toneladas de silo?, (10 has por silo que confeccionaremos en Rancho Grande), nada menos que (y considerando que 10 kgs de MS de silo producen 1 kg de carne), ¡¡¡ 12.600 kgs de carne¡¡¡ al precio estimado de $2,60 por kg vivo, nos da una pérdida monetaria de $32.700 que no obtendremos, pero que sin embargo produjimos, ¡¡¡ensilamos¡¡¡, pero NO aprovechamos.

Conclusión

Cualquier número que hagamos, permitirá pagar ampliamente la cobertura (film de 150 a 200 micrones) y la sobre-cobertura (cubiertas de auto usadas), que dicho sea de paso no se echan a perder.
Agrocefer a través de su servicio técnico podrá acompañarlos en la "educación" del personal para un correcto tapado, pero se necesita una decisión empresarial de querer hacerlo correctamente.




Ing. Agr. Raúl Acotto

Agrocefer S.A.
Ingresar Comentario

Newsletter Cocina de Historias y Recuerdos

Audios

Ver Archivo de Audios Últimos audios Wap Cuenca Rural

Encuesta

¿Cree que la Industria forma parte en la decisión de la baja del precio de la leche al productor?

Ver resultados

Otras Encuestas

Búsqueda personalizada
Archivo CuencaRural Desarrollado por Osmosis
Copyright © 2008 www.cuencarural.com - Todos los derechos reservados.