Cuenca Rural

Registro
Recuperar Clave Registrarse
Jueves 20 11
Usted se encuentra en: Granja Chinchillas Archivo de Granja, Chinchillas
Despejado
22°C Despejado
Buenos AiresCambiar
Elige Ciudad
Busqueda
Búsqueda Avanzada

Granja | Chinchillas

Mejoramiento genético aplicado a chinchillas (Cuarta Parte)

Para tener un criterio formado antes de seleccionar es imprescindible conocer las características externas "fenotipo" y de ser posible, las características internas "genotipo" de los candidatos que se van a seleccionar. Conocer ciertos rasgos ocultos que son controlados por genes recesivos, nos evitará aparear incorrectamente.

Chinchilla

Chinchilla
Enviar la noticia por e-mail


Jueves 14.08.2008Criterios de selección: Saber evaluar reproductores

Cuando se seleccionan los ejemplares que conformarán el plantel de reproductores de nuestro criadero, es básico usar criterios de Selección.

Para tener un criterio formado antes de seleccionar es imprescindible conocer las características externas "fenotipo" y de ser posible, las características internas "genotipo" de los candidatos que se van a seleccionar. Conocer ciertos rasgos ocultos que son controlados por genes recesivos, nos evitará aparear incorrectamente.

Si vamos a seleccionar un macho de buen tamaño (hijo de padre grande portador de un alelo oculto de pequeño por ser hijo de una hembra pequeña) nunca lo aparearé con hembras pequeñas. En el genotipo del hijo existe un alelo determinante de pequeño que al unirse con una hembra con otro alelo determinante de pequeño, el rasgo de pequeño pasa a ser dominante aunque el padre sea de tamaño grande. Este es un ejemplo que se puede aplicar a otros caracteres.

Es muy importante tener la información del genotipo, información que tarde o temprano se exteriorizará o se diluirá según se usen los Criterios de Selección.

No debemos armar las familias al azar si queremos mejorar la calidad promedio del plantel de reproductores.

¿Aplicaremos los mismos Criterios para seleccionar tanto machos como hembras?

El Criterio aplicado con los machos reproductores es mucho más exigente que el que se aplica con las hembras. Los motivos son obvios. Y justamente aquí es donde se cometen errores que posteriormente insumirá tiempo corregir. Sabemos que las crías heredan el 50% de la información genética del padre y el 50% de la madre.

Si bien un macho transmitirá a su descendencia su 50% a través de varias hembras, debemos tener en cuenta que cada hembra puede restar calidad y más aún si es prepotente (homocigoto) en ciertas características indeseables. Este es el argumento de más peso cuando se aconseja aparear lo mejor con lo mejor y no tratar de corregir animales deficientes con animales superiores.

Para que el mejoramiento sea uniforme y exitoso se debería aplicar el mismo criterio tanto con los machos como con las hembras fundamentalmente en dos rasgos, densidad y tamaño. Para los restantes rasgos se pueden aplicar diferentes criterios según las necesidades de cada rebaño y los intereses de cada productor.

Otro método recomendado a criadores con poca experiencia y práctica en apareamientos es la prueba de progenie, esto es, evaluar los reproductores que están en producción a través de sus descendientes cuando estos han alcanzado la primera maduración, alrededor de los 8 meses de edad, o en la segunda, entre los 11 y los 12 meses de edad.

Cuando se va a juzgar al padre, pondremos bajo las luces del juzgador a todos sus hijos e hijas y analizaremos los rasgos en común, tanto los valiosos como los defectuosos. A partir de ese análisis sabremos el grado de correspondencia entre el genotipo y el fenotipo del macho que dio origen a su descendencia y si merece continuar o se lo debe retirar de producción.

Si los descendientes son en su mayoría iguales o muy parecidos al padre éste permanecerá como reproductor. Si un alto porcentaje de los descendientes no han heredado los rasgos valiosos del padre, éste será retirado del plan de cruzas.

Se aplica la misma prueba de progenie con cada una de las hembras integrantes de la familia analizada. Si un alto porcentaje de la descendencia de una hembra tiene un rasgo indeseable en común, por ejemplo cuello sin densidad, eliminamos a la hembra que transmite dicho rasgo y seremos muy cuidadosos cuando se coloquen en producción a sus hijas. Los machos descendientes de la hembra en cuestión van a piel.

En un rebaño en crecimiento no podemos ser tan severos con las hembras, excepto en los siguientes casos: falta de densidad, tamaño pequeño y conformación costina.

Personalmente uso un criterio de selección que no sigue los lineamientos convencionales:

En presencia de un macho color gris mediano, muy denso, de pelo largo, conformación rectangular y tamaño grande, lo apareo con dos o tres hembras grandes, densas, de buen cuello, de color oscuro. Selecciono solamente las hijas de esas cruzas; a los hijos los destino a piel.

O sea, que también podemos usar ciertos criterios de selección según estemos buscando solamente reproductores hembras para luego cruzarlas con machos oscuros o extra oscuros, de menor tamaño, con otras características sobresalientes que sumen y no que resten.

Errores comunes que se deben evitar:

Las siguientes "no son verdades absolutas", son solo recomendaciónes producto de mi experiencia personal como criadora.

  • NO enfocar la atención en una sola característica. Es muy frecuente dejarse "atrapar" por el oscuro o extra oscuro sin tener en cuenta el tamaño, densidad y pureza de color tanto en el velo como en la panza.
  • NO creer que los apareamientos consanguíneos son "malos" sin conocer la razón.
  • NO se deben aplicar planes de consanguinidad en animales con rasgos tales como: falta de tamaño y conformación aunque sean muy oscuros.
  • NO elegir animales sin densidad en el cuello y conformación triangular ( costinos), animales poco prolíficos, descendientes de hembras con poca capacidad lechera aunque sean muy bellas; machos muy oscuros pero de una manifiesta impureza de color (intensos reflejos marrones o rojizos), entre otros caracteres indeseables.
  • NO aplicar planes de consanguinidad sin antes haber comprobado por medio de la prueba de progenie que en los ejemplares haya correspondencia entre lo que se ve y lo que transmiten.
  • NO evaluar animales que no han completado su maduración.
  • NO colocar hembras menores de 8 meses de edad en producción: dos razones importantes lo impiden: 1) Las hembras desarrollan su tamaño hasta la primer parición. Podemos eliminar por pequeña una hembrita que aún tiene que completar su desarrollo. 2) El sistema reproductor de las hembras está maduro y en condiciones seguras de procrear sin mayores complicaciones a partir de los 8 meses de edad.
  • NO usar como reproductores machos menores de 10 meses de edad porque en general son inseguros y no han desarrollado la agresividad necesarias para dominar hembras "difíciles"; o por el contrario, algunos son muy ansiosos y pueden herir a la hembra o matarla, si ésta los rechaza.


La Columna de Amalia Drenkard
Infochin
Ingresar Comentario

Busqueda
Búsqueda Avanzada
Archivo CuencaRural Desarrollado por Osmosis
Copyright © 2008 www.cuencarural.com - Todos los derechos reservados.