Granja | Chinchillas
En busca del equilibrio (Primera parte)
Grandes, densas, azules y oscuras... Una frase que resume maravillosamente el tipo de chinchillas que debemos producir. Pocas sentencias han sido a lo largo del tiempo tan gráficas y educativas como la anterior, pero, vaya a saber quien sabe por que cosas, la misma se ha ido desbalanceando peligrosamente.
No es el objeto de esta nota establecer un orden de importancia en cada una de las características, aunque si deseamos puntualizar determinados aspectos que puedan ayudar a prevenir o corregir errores en el criadero.
El privilegio de poder recorrer una buena parte del país debido al hecho de dedicarme full time a la chinchilla, me permite compartir invalorables experiencias con distintos criadores a través de cursos y charlas. Una de las actividades más apasionantes que realizamos es la comparación y juzgamiento de distintos animales con el principal objetivo de ir estableciendo un estándar mínimo de calidad para lo que calificamos reproductores.
Y es sencillamente alarmante encontrar no pocos criadores noveles que justifican como reproductores animales que no alcanzan niveles de tamaño mínimo, a veces con grados de impureza intolerables por el sólo hecho de ser "oscuritos".
Dilucidar de donde proviene semejante conclusión no es el motivo de este artículo, pero si es nuestra responsabilidad resaltar la gravedad de tales prácticas tanto para el criador en particular como para la industria en general a los efectos de corregir a la brevedad este problema.
Recordemos las palabras de Gary Neubauer - ex presidente del Empress de Estados Unidos y mayor productor de pieles de chinchilla del mundo- que con su particular estilo, nos explicaba que una de sus pasiones es la observación de las ventas de pieles y que durante treinta años jamás había notado que a pieles de igual calidad pero un 20% más oscuras o puras se las cotice un 20% más. Sin embargo, -nos decía- que era una constante que a pieles de similar calidad pero con un 20% más de tamaño tengan una valuación un 20% mayor.
Las derivaciones del comentario anterior son contundentes. La priorización del color en desmedro del tamaño acarreará considerables pérdidas a la hora de las ventas de pieles. Su práctica constante tenderá paulatinamente a reducir el tamaño general de los animales del criadero.
Simplemente tomemos como ejemplo dos hermanos de la misma camada y observemos como, en la gran mayoría de los casos, el animal más oscuro es el más pequeño. Si elegimos el más oscuro como reproductor, estadísticamente estaremos eligiendo el más chico y paulatinamente iremos reduciendo el tamaño de nuestros animales.
Pero los problemas no terminan con el tamaño. La mayoría de los criadores topes del mundo reconocen lo difícil que les ha sido reconocer la pureza en sus animales habiendo tardado entre cuatro y seis años en entrenar su vista para poder reconocerla en circunstancias adecuadas.
No es necesario destacar que pureza no sólo es lo último que el criador suele aprender y por lo tanto lo último que suele considerar a la hora de elegir un reproductor. Si a esto le sumamos que existe una importante cantidad de animales oscuros con un importante grado de impureza, ya nos podemos estar haciendo una idea del enorme daño que causa priorizar el color en la elección de nuestros reproductores.
Pero no nos confundamos. La presencia de una alta fase de color no es nuestra enemiga. Tamaño, volumen de pelo, oscuridad o pureza son todos valores positivos que fueron precisamente definidos en la primera edición de esta guía. Nuestro objetivo no es escribir acerca de la oscuridad como algo negativo, al contrario, cuanto más oscuro mejor.
Pero cuidado, sepamos que inconvenientes puede traernos una mala manipulación de la oscuridad en nuestro criadero. Queremos que nuestras chinchillas sean oscuras, pero no podemos seleccionar animales pequeños para lograrlo si, además, perdemos pureza con ello. Recuerden, grandes, densas, puras y si son oscuras mejor, no al revés por favor.
En definitiva, siempre tengamos presente que cuando elegimos un macho para cría, éste debe ser un animal equilibrado, que sea bueno en todas sus características y cuando decimos equilibrado estamos queriendo decir que no podemos aceptar que determinadas características se impongan en desmedro de otras.
Si se tienen dudas en cuanto a las condiciones de un animal para calificar como reproductor, consulten con cabañeros experimentados, participen en exposiciones para decidir cuales serán sus futuros reproductores y si fuese necesario no duden en llevar sus animales a un seminario o a una charla y pedir la evaluación de un cabañero experto. Ya no hay excusas.
El Consejo Argentino de la Industria de la Chinchilla les ofrece exposiciones de primer nivel a lo largo y a lo ancho del país sumado a diversas actividades y seminarios de las que participan cientos de criadores. No en vano los criadores más destacados son los que más participan de estas actividades. No pierda su oportunidad!
Eduardo Borkowski
Director Fundador
Consejo Argentino de la Industria de la Chinchilla
Eduardobork@fibertel.com.ar
Infochin
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