Granja | Chinchillas
Indicadores demográficos de fecundidad en chinchilla hembra de criadero
El número de partos promedio al año es de 1,4. El tamaño total de la camada es de 1,7 y el número de crías vivas por camada es de 1,5. La probabilidad de un segundo parto en una hembra ya parida es de 0,76, de un tercero es 0,53 y de 8 o más partos es inferior al 10%. La mayoría de los nacimientos (77%) se producen desde septiembre a marzo coincidiendo con la primavera y el verano.
Se determinaron indicadores de fecundidad en hembras chinchillas de dos criaderos usando los registros de 1987 a 1994.
La tasa de fecundidad femenina general anual es de 1,73 crías por hembra al año. Las tasas de fecundidad específica por edad más altas se concentran entre el año y los seis y medio años. La tasa global de fecundidad indica que una hembra chinchilla tiene 20,75 crías vivas durante su vida reproductiva.
El número de partos promedio al año es de 1,4. El tamaño total de la camada es de 1,7 y el número de crías vivas por camada es de 1,5. La probabilidad de un segundo parto en una hembra ya parida es de 0,76, de un tercero es 0,53 y de 8 o más partos es inferior al 10%. La mayoría de los nacimientos (77%) se producen desde septiembre a marzo coincidiendo con la primavera y el verano.
Palabras clave: fecundidad, chinchilla, hembra.
Introducción
La chinchilla es un pequeño roedor nativo de América del Sur, cuya piel es reconocida como una de las más finas del mundo. Los indígenas a la llegada de los españoles a América, ya utilizaban su piel para la confección de prendas de abrigo (Villalobos, 1984).
En Chile, la calidad y color de las pieles exportadas, junto con la capacidad de producir un número aceptable de pieles cada año, ha permitido a los productores nacionales insertarse en el mercado internacional.
El sistema de producción que se utiliza para el apareamiento de chinchillas en criaderos con fines comerciales es el método poligámico del collar, dado que es el más eficiente (Grau, 1966). Para criaderos en Chile, Grau (1966) señala que la edad adecuada para la primera monta en hembras y machos es a los 8 meses. Esta especie se caracteriza por un excepcional largo de la gestación comparado con otros roedores (Weir, 1986).
La fertilidad, expresada como el porcentaje de hembras paridas del total de hembras encastadas fue el 80,8% (Scheu, 1988). En Chile, García y col. (1989) observaron que las hembras menores de 18 meses al parto tienen una fertilidad menor que las de mayor edad y a la vez un menor número de partos por hembra al año. En relación al tamaño de camada, la moda sería de 2 individuos (Puzder y Novicmec, 1992).
El análisis demográfico de la fecundidad permite conocer la eficiencia productiva de una población, ya que los indicadores evalúan la fecundidad en relación al número de nacidos vivos. En este estudio se estimarán indicadores demográficos de la fecundidad junto con algunos indicadores reproductivos en chinchillas hembras de criadero.
Materiales y métodos
La información para efectuar este estudio se obtuvo de los registros entre los años 1987 y 1994 de dos criaderos chilenos, ubicados en la Región Metropolitana, semejantes en su manejo reproductivo, asesoría técnica y origen de los animales. Los registros contenían la siguiente información: identificación del individuo, fecha de nacimiento y muerte, fecha de partos, número de nacidos vivos y muertos indicando su sexo y destino (piel o reproducción). Con estos datos las hembras se clasificaron según edad y año calendario; y las crías según año de nacimiento, sexo y edad de las madres.
Se construyeron las siguientes tasas utilizando las expresiones de Haupt y Kane (1981):
- Tasa de fecundidad femenina general que indica el número de crías nacidas vivas por cada hembra en edad fértil (mayor de 8 meses).
- Tasas de fecundidad femenina específica por edad que es el número de crías nacidas vivas por cada hembra de una determinada edad fértil.
- Tasa femenina global de fecundidad constituida por la sumatoria de las tasas de fecundidad específica por edad y se interpreta como el promedio de crías que nacerían vivas durante la vida de una hembra si toda su vida reproductiva transcurriera conforme a las tasas de fecundidad por edad. Tasa bruta de reproducción que es el número promedio de hijas que nacerían vivas durante la vida de una hembra si su vida transcurriera conforme a las tasas de fecundidad por edad.
Se obtuvo además la siguiente información:
- distribución mensual de nacimientos
- edad al parto según número ordinal de parto
- probabilidad de presentar partos sucesivos
- tamaño de la camada al nacimiento y al destete
- número de partos al año por hembra en edad fértil
Resultados y discusión
La tasa de fecundidad femenina general en los años considerados varió entre 146 y 214 con un promedio que indica que por cada 100 hembras en edad fértil nacen 173 crías vivas anualmente. Esta tasa de 1,73 crías por hembra al año, inferior al obtenido por Scheu (1988) de 2,35 puede atribuirse a que ese autor considera sólo las hembras paridas y no el total de hembras en edad fértil. Esto muestra una existencia de animales en producción no eficientes desde el punto de vista reproductivo.
En el cuadro 1, relativo a las tasas de fecundidad específicas por edad, se puede observar que el mayor número de hembras y los nacimientos más numerosos se presentan entre el año y los seis y medio años de edad. Excepcionalmente se presenta una alta tasa a los 7,5 años, probablemente debido a la selección que se realiza en los criaderos a medida que avanza la edad de los animales. Como consecuencia de esta selección, permanecen en la población reproductiva sólo aquellas madres de muy buena calidad desde el punto de vista reproductivo, con lo cual se reduce en forma considerable el número de hembras mayores.
De acuerdo a estos resultados la edad máxima promedio que las hembras podrían permanecer en reproducción sería los 6,5 años. Una forma práctica de determinar este límite sería obteniendo la diferencia entre el número de crías nacidas de hembras de una edad particular y el número de hembras de esa misma edad (Cuadro 1). Esto permitiría conservar las hembras en reproducción hasta aquella edad en que la diferencia fuera positiva: en el caso de este estudio hasta los 6,5 años.
En este mismo cuadro también se observa que permanecen en reproducción hembras sólo hasta los 9 años de dad. En cambio, en estudios extranjeros (Weir, 1986) la vida reproductiva de una chinchilla hembra puede superar los 10 años y según Puzder y Novicmec (1992) la máxima "performance" reproductiva para una población se produce a los 9 años de edad.
Cuadro 1 Tasas de fecundidad específicas por edad y diferencias entre el número de crías y el número de chinchillas hembras.
| Edad | Número | Número | Tasa | N° crías menos |
| 0 | 269 | 0 | 0 | -269 |
| 0,5 | 371 | 148 | 0,39 | -223 |
| 1 | 449 | 594 | 1,32 | 145 |
| 1,5 | 433 | 551 | 1,27 | 118 |
| 2 | 332 | 474 | 1,42 | 142 |
| 2,5 | 265 | 342 | 1,29 | 77 |
| 3 | 223 | 309 | 1,38 | 86 |
| 3,5 | 165 | 194 | 1,17 | 29 |
| 4 | 132 | 173 | 1,31 | 41 |
| 4,5 | 99 | 136 | 1,37 | 37 |
| 5 | 65 | 76 | 1,16 | 11 |
| 5,5 | 39 | 47 | 1,2 | 8 |
| 6 | 34 | 39 | 1,14 | 5 |
| 6,5 | 20 | 23 | 1,15 | 3 |
| 7 | 11 | 10 | 0,9 | -1 |
| 7,5 | 8 | 13 | 1,62 | 5 |
| 8 | 3 | 2 | 0,66 | -1 |
| 8,5 | 2 | 2 | 1 | 0 |
| 9 | 2 | 2 | 1 | 0 |
| 9,5 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| Tasa Global de Fecundidad | 20,75 | ----- | ||
Según la tasa global de fecundidad (Cuadro 1) cada hembra a lo largo de su vida reproductiva tendría 20,75 crías nacidas vivas (machos más hembras). En cambio, otras especies como el conejo angora puede tener hasta 66 crías nacidas vivas (Morales y col. 1991), la hembra bovina 6 crías (Urcelay y col. 1981) y la hembra equina 8,45 crías (Pavón y col. 1975). De estas crías nacidas vivas, cada chinchilla madre tendría 9,46 hijas (tasa bruta de reproducción) que según Swaroop (1964) es el número hipotético de hijas que hubieran nacido vivas, si todas las madres hubieran comenzado su vida juntas y ninguna hubiera muerto antes de llegar al límite superior de edad (9 años) de tener crías.
En el Cuadro 2 se observa la estacionalidad en los nacimientos, extendiéndose la época de mayor frecuencia entre septiembre y marzo con un 77% de los partos, época que corresponde a la primavera y verano en el hemisferio sur. Aun cuando existen partos durante todo el año, los meses de mayo, junio y julio presentan menos del 5% de los partos, coincidiendo con lo obtenido por Scheu (1988).
Cuadro 2: Distribución de los nacimientos de chinchillas según mes.
| MES | NACIMIENTO | PORCENTAJE |
| ENE | 197 | 4,48 |
| FEB | 167 | 8,04 |
| MAR | 197 | 9,48 |
| ABR | 125 | 6,02 |
| MAY | 91 | 4,38 |
| JUN | 51 | 2,46 |
| JUL | 83 | 4,00 |
| AGO | 129 | 6,21 |
| SEP | 191 | 9,20 |
| OCT | 300 | 14,44 |
| NOV | 306 | 14,73 |
| DIC | 240 | 11,56 |
En el cuadro 3 se presentan los límites y el promedio de edad para cada número ordinal de parto.Se puede apreciar que los intervalos de edad para cada parto pueden ser bastante amplios; en particular, para el primero que se distribuye entre 0,73 y 4,24 años de edad lo que muestra que se mantienen hembras varios años antes de obtener un primer parto. El promedio al primer parto es de 489 días, ligeramente superior al observado por Neira y col. (1989). Por otra parte, dentro de este primer parto el 60% de las hembras parió a edades inferiores al promedio y el 18% de ellas lo hizo antes del año de edad. Se observa que una hembra de 2,15 años ya ha tenido hasta 5 partos, coincidiendo con Puzder y Novicmec (1992) quienes obtuvieron 5 partos en 2 años.
También se aprecia que el número máximo de partos obtenido por hembra fue de 16 a lo largo de toda su vida. En este mismo cuadro se observa que de las 329 hembras que parieron alguna vez (probabilidad 1), el 76,6% de ellas parió una segunda vez y la probabilidad de que lleguen a parir por tercera vez es de 53,2%. Por otra parte, la probabilidad que presenten 8 partos o más es inferior al 10%.
Cuadro 3 Edad y probabilidad de partos sucesivos en chinchillas según número ordinal de parto.
| N° ORDINAL | EDAD | N° DE | EDAD | PROBABILIDAD | |
| Promedio | Desviación | ||||
| 1 | 0,73-4,24 | 329 | 1,34 | 0,47 | 1,000 |
| 2 | 1,06-3,79 | 252 | 1,87 | 0,54 | 0,766 |
| 3 | 1,37-4,38 | 175 | 2,35 | 0,58 | 0,532 |
| 4 | 1,84-4,67 | 122 | 2,84 | 0,67 | 0,371 |
| 5 | 2,15-5,47 | 84 | 3,43 | 0,78 | 0,255 |
| 6 | 2,65-6,18 | 53 | 4,01 | 0,83 | 0,161 |
| 7 | 3,16-7,51 | 34 | 4,44 | 0,84 | 0,103 |
| 8 | 3,65-8,00 | 21 | 4,78 | 0,99 | 0,064 |
| 9 | 4,20-6,42 | 11 | 5,12 | 0,72 | 0,033 |
| 10 | 4,82-6,96 | 8 | 5,7 | 0,73 | 0,024 |
| 11 | 5,32-7,48 | 7 | 5,58 | 1,89 | 0,021 |
| 12 | 6,95-8,13 | 4 | 6,13 | 2,46 | 0,012 |
| 13 | 7,45-7,98 | 2 | 7,71 | 0,25 | 0,006 |
| 14 | 7,95-7,95 | 1 | 7,95 | - | 0,003 |
| 15 | 8,63-8,63 | 1 | 8,63 | - | 0,003 |
| 16 | 9,11-9,11 | 1 | 9,11 | - | 0,003 |
El valor promedio de camada al nacimiento fluctuó entre 1 a 5 crías con una moda de 1 y una media de 1,7 (Cuadro 4), semejante al observado por Neira y col. (1989), en un criadero chileno, pero inferior al de criaderos extranjeros, los cuales muestran promedios de 2,03 (Chinchilla Breeding Results, 1989) y 2,78 (Breeding Statistics, 1987). El número de crías vivas por hembra parida fluctuó entre 1 y 4 con un promedio de 1,48 inferior al obtenido por Neira y col. 1989. Debe considerarse además que en el 8,8% de los partos no se observaron crías vivas. El tamaño de camada al destete fue de 1,45 explicado por una tasa de mortalidad nacimiento destete de 9,7% promedio para el período estudiado. Este 1,45 mostró ser ligeramente superior al de Neira y col. 1989 que alcanzó una cifra de 1,39.
Cuadro 4: Tamaño de camada al nacer, nacidos vivos y tamaño de camada al destete en chinchillas según año (1987-1994)
| Año | Tamaño de camada al nacimiento | Número de nacidos vivos | Tamaño de camada al destete |
| 87 | 1,45 | 1,26 | - |
| 88 | 1,49 | 1,22 | - |
| 89 | 1,42 | 1,21 | - |
| 90 | 1,57 | 1,33 | 1,23 |
| 91 | 1,77 | 1,37 | 1,31 |
| 92 | 1,92 | 1,68 | 1,49 |
| 93 | 2,08 | 2,00 | 1,64 |
| 94 | 1,90 | 1,78 | 1,56 |
| Promedio | 1,70 | 1,48 | 1,45 |
El número de partos por hembra en edad fértil fluctuó entre 1,22 en el año 1988 y 1,63 en el año 1993, con un promedio de 1,37 para el período. En Dinamarca obtuvieron una cifra similar: 1,35 camadas por hembra al año (Chinchilla Breeding Results, 1989) y en un criadero chileno se obtuvo 1,18 (Scheu, 1988).
Morales M. María A. (M.V., Mag Biost.); Ibarra M. Luis (M.V., Mag Biost.); Viñas L. Susana (M.V.); Briones A. Hernán (M. V.)*
*Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias. Universidad de Chile
Avances en Ciencias Veterinarias Vol. 12
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