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Control de Micotoxinas

Las toxinas generadas por hongos en los alimentos, principalmente en los cereales, pueden generar pérdidas económicas en los establecimientos. La utilización de secuestrantes o adsorbentes de micotoxinas es la vía más usada para proteger a los animales de los efectos perjudiciales de las micotoxinas.

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Martes 11.10.2011Siempre ha sido dificil mantenerse alejado de la presencia de las llamadas micotoxinas en los alimentos.
La presencia de micotoxinas afecta severamente a la producción avícola, así como a las empresas que procesan y almacenan granos y aquellas que elaboran alimentos balanceados.

Las micotoxinas son sustancias tóxicas producidas por hongos, especialmente de los géneros Aspergillus, Penicillium y Fusarium. Estas toxinas se presentan principalmente en granos de cereales (maíz, cebada, trigo, sorgo, maní, arroz, avena, etc.) y alimentos balanceados. Se estima que el 25% de los cereales del mundo están contaminados con micotoxinas conocidas.

La intoxicación del hombre y los animales, causada principalmente por el consumo de alimentos contaminados con micotoxinas, se denomina micotoxicosis. La contaminación del alimento con estas sustancias, así como la micotoxicosis en aves domésticas, representan una situación compleja.

La producción avícola se ve afectada severamente por un problema que tiene relevancia para la industria productora de granos, las empresas encargadas de su almacenamiento y distribución y, sobre todo, la industria de fabricación de alimentos balanceados.

Ninguna región del mundo escapa a la presencia de estos "enemigos silenciosos" en los alimentos.

El impacto económico producido por las micotoxinas es importante y las pérdidas son derivadas de la disminución de calidad de granos, carnes y el costo de programas para el monitoreo y regulación de las concentraciones para minimizar los riesgos en la salud del hombre y los animales.

Por otro lado, se considera que la presencia de una micotoxina aumenta la probabilidad de que haya otras, debido a que las condiciones que favorecen el crecimiento de un hongo generalmente no son particulares para uno solo, sino que son más generales y permiten el desarrollo de otros. Además, una especie de hongo puede producir diferentes tipos de micotoxinas, lo que agrava aun más el problema.

En general, para las toxinas producidas por hongos se observa un efecto sinérgico. En las aves, las micotoxinas más importantes incluyen a las llamadas aflatoxinas, ocratoxinas, zearalenona, osporeina, citrinina, fumonisinas y los tricotecenos toxina T-2 y vomitoxina (DON).

Debido al hábito alimenticio que incluye gran consumo de granos, cerdos y aves son las especies domésticas afectadas con mayor frecuencia por intoxicaciones de origen fúngico. El rango de daños abarca desde manifestaciones subclínicas, como la inmunosupresión, hasta la muerte de los animales.

Prevención y control

Sin lugar a duda, la forma más adecuada de evitar las intoxicaciones es ingerir alimentos libres de micotoxinas. Pero debido a que los hongos antes mencionados forman parte de la microflora natural del aire y del suelo, resulta imposible eliminarlos y sus toxinas pueden estar presentes.

El mayor esfuerzo de las fábricas de alimentos balanceados debe orientarse a la adquisición de granos de buena calidad y, una vez adquiridos, el objetivo principal será el mantenimiento de esa calidad durante el almacenamiento y procesamiento hasta la distribución del producto.

Si el grano obtenido fuera de baja calidad, el objetivo se centrará en minimizar los riesgos y daños a la industria animal. Para que un alimento contaminado con micotoxinas pueda ser usado sólo hay dos opciones: la eliminación o la degradación de la toxina.

A través del tiempo se ha buscado desactivar las micotoxinas que han contaminado los granos o los alimentos en un punto de la cadena entre el campo y el comedero. Para ello se han utilizado varias estrategias para destruir las micotoxinas presentes en el grano como el calentamiento, tratamiento con amoníaco, tamizado y la irradiación.

La mayoría de esas estrategias son demasiado costosas o imprácticas para su aplicación comercial, especialmente en las empresas de fabricación de alimentos para aves en gran escala, o se destruyen nutrientes vitales en el alimento conjuntamente con las aflatoxinas.

Secuestrantes

Ultimamente se ha propuesto el uso de los llamados secuestrantes o adsorbentes de micotoxinas en la prevención de este flagelo. En general, estos compuestos corresponden a minerales de arcillas (bentonita, por ejemplo), zeolitas, carbón activado, colestiramina y otros. Al presente, la utilización de adsorbentes de micotoxinas es la vía más aplicada para proteger a los animales de los efectos perjudiciales de las micotoxinas.

Es de resaltar que a la par o aún en mayor proporción al ritmo de este interés, en fechas recientes se han lanzado al mercado un número cada vez mayor de productos secuestrantes comerciales.

Debido a la diversidad de marcas y empresas que los promueven, así como los atributos que proclaman, no permiten a los productores y nutricionistas una adecuada elección. Curiosamente, todos los productos secuestrantes dicen tener características únicas en el mercado.

Los adsorbentes sirven tanto para la prevención como para el control de la micotoxicosis en las aves, pudiendo ser empleados a gran escala. En general, se recomienda una dosificación de 1 a 10 Kg de adsorbente por toneladas (0,1-1%) en el alimento, según se lo utilice para prevenir o controlar la aparición del problema. El mecanismo por el que estas sustancias actúan se debe a un fenómeno de superficie llamado adsorción.

El material adsorbente se une irreversiblemente a la toxina sin transformarla a otra sustancia y el complejo micotoxina-adsorbente como tal es eliminado por las heces. Normalmente no se trata de un adsorbente de micotoxinas, sino de un adsorbente específico para las aflatoxinas. Eventualmente, tiene lugar una acción secuestrante por parte de esos productos para otras toxinas, como Toxina T-2 y DON.

Algunos estudios muestran la posibilidad de adsorción de minerales y otros nutrientes junto a las micotoxinas, pero en general se supone que no existe unión significativa con otros componentes de la dieta.

Para el caso de micotoxinas como los tricotecenos o zearalenona, donde los adsorbentes convencionales no serían muy efectivos, se suelen agregar sustancias provenientes del rumen a los secuestrantes para originar compuestos no tóxicos.

Por otro lado, de reciente aparición, los llamados organoaluminosilicatos (aluminosilicatos especiales) se presentan como una nueva clase de adsorbentes con muy buenas propiedades sobre zearalenona, ocratoxina A, fumonisina B1 y, en menor grado, de aflatoxinas y tricotecenos.

Por otro lado, un producto comercial formado por la pared celular de la levadura de cerveza (Saccharomyces cerevisiae 1026) ha demostrado revertir los efectos de las aflatoxinas en aves a niveles de inclusión del 0,1%. El posible mecanismo de acción sería la suplementación por parte de la levadura de enzimas que incrementan el uso del alimento o la unión de la toxina, eliminándola del tracto gastrointestinal.

Además, S. cerevisiae fue capaz de reducir los niveles de ocratoxina A, fumonisina B1 y B2. A su vez, un producto conteniendo mananooligosacáridos, derivados de la pared celular de S. cerevisiae 1026, mostró ser eficaz en la unión con zearalenona y aflatoxina a niveles de inclusión del 0,125 al 0,05%.

En los Estados Unidos, la utilización de los adsorbentes, indicados para unirse a las aflatoxinas u otras micotoxinas en el tracto gastrointestinal de los pollos, no ha sido aprobada por clasificarse como una droga más que como un "aditivo alimentario", con criterios distintos para su aprobación. En la Argentina no hay legislaciones que restrinjan su uso.

Evaluación

Generalmente, los adsorbentes no son fuente de nutrientes y tampoco dejan residuos porque no se absorben. Por ello, se deben buscar productos de alta eficiencia con bajos niveles de inclusión para optimizar el resultado y evitar el efecto de dilución del valor nutricional de las materias primas contaminadas.

Para resultados rápidos y más económicos en la evaluación de los secuestrantes se han desarrollado ensayos "in vitro". En algunos de éstos se puede demostrar que el adsorbente no va a ligar a la toxina.

Si el producto no se une a la micotoxina in vitro, probablemente no tenga actividad in vivo. La evaluación in vitro es de enorme valor tanto al desarrollar un producto como para monitorear la calidad lote a lote.

Sin embargo, las pruebas in vitro nunca pueden reproducir las condiciones del tracto digestivo de los animales debido a la actividad enzimática, fluctuaciones en el pH, distribución del producto en el alimento, etc., motivos suficientes para decir que no existe estudio más definitivo que el que se realiza in vivo.

Un problema encontrado con muchas evaluaciones de adsorbentes de toxinas es la falta de respaldo científico para confirmarlas. Cuando se menciona que se evaluó la capacidad de adsorción de un secuestrante contra determinada toxina, rara vez se dice bajo qué condiciones fue evaluado, los parámetros que se midieron, cómo se midieron, el número de animales que se utilizaron o cómo se midió la inocuidad.

A veces sólo se menciona los efectos sobre la ganancia de peso y conversión alimenticia, pero estos parámetros no son contundentes.

Para ser usado como un adsorbente de micotoxinas en los alimentos de uso pecuario, los secuestrantes deberían cumplir con las siguientes características:

  • Alta capacidad de adsorción para la(s) micotoxina(s) en cuestión (especificidad).
  • Bajo nivel de desorción para dicha(s) micotoxina(s).
  • Amplio espectro de adsorción para cubrir el mayor número de micotoxinas posible.
  • Nula afinidad para minerales, vitaminas, pigmentos, aminoácidos, etc. 
  • Inocuidad (toxicidad nula).
  • Libre de contaminantes (metales pesados, pesticidas, bacterias y hongos).
  • Granulometría homogénea y alto poder de mezcla.
  • Baja capacidad higroscópica.
  • Bajo costo y disponibilidad.

Por todo ello, antes de comprar un producto que dice ser "secuestrante de micotoxinas" observe muy bien la información técnica que lo respalde.

Los organoaluminosilicatos aparecieron recientemente y son adsorbentes muy efectivos.

Médico Veterinario Dante J. Bueno
INTA Concepción del Uruguay, Entre Ríos.
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