Ganadería | Ovinos
Sarna sarcoptica ovina
La cabaña ovina y caprina se ve con frecuencia expuesta a este tipo de patologías, ocasionando estos arácnidos, importantes pérdidas económicas derivadas de la disminución de la producción de carne, leche, lana, etc., de las lesiones cutáneas producidas, así como en ocasiones de la muerte del animal.
Las sarnas, tradicionalmente denominadas "roñas" en el ámbito ganadero, son procesos parasitarios ocasionados por ácaros microscópicos en la piel, de carácter contagioso y cuya sintomatología principal consiste en una dermatitis descamativa con alopecias y prurito.
La cabaña ovina y caprina se ve con frecuencia expuesta a este tipo de patologías, ocasionando estos arácnidos, importantes pérdidas económicas derivadas de la disminución de la producción de carne, leche, lana, etc., de las lesiones cutáneas producidas, así como en ocasiones de la muerte del animal. Estos procesos también se han diagnosticado en cabras montesas y rebecos de nuestro país, donde se alcanzaron elevadas prevalencias llegando a diezmar algunas poblaciones de estos ungulados de vida libre y gran valor ecológico. En estas especies, origina un grave estado de inmunodepresión y debilitación progresivas hasta la muerte.
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Por otra parte, algunas de estas sarnas constituyen sanitariamente un problema dado el carácter zoonósico que les confiere su contagiosidad.
Atendiendo a la localización corporal en el animal, se nos presentan cuatro tipos de sarnas en el ganado lanar: psoróptica, sarna del cuerpo o del vellón, sarcóptica o sarna de la cabeza, corióptica, sarna de las patas o partes bajas y demodécica o sarna de los folículos pilosos y glándulas sebáceas.![]() |
Extremadura cuenta con un censo de ovino superior a los tres millones de cabezas, demostrando ultimamente este sector ganadero un alto grado de profesionalización. El reconocimiento de la calidad de nuestros corderos, amparada por el Consejo regulador de Corderex (Cordero de Extremadura), así como de nuestros quesos; Torta de la Serena, Casar de Cáceres, igualmente garantizada por sus respectivas Denominaciones de Origen, han reactivado al sector que trata de conseguir máxima rentabilidad en sus explotaciones.
La sarna psoroptica ovina, quizás sea la más conocida, por ser la más frecuente. Su presencia en las explotaciones ha sido tradicionalmente asociada a mal cuidado de los animales, escasa alimentación, en definitiva a estados de "miseria" cuando no siempre es así, pues el transporte, esquiladores, etc. pueden representar el origen de los focos. Por tanto, debe concienciarse el ganadero que es una patología más que hay que prevenir y combatir.
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Recientemente venimos observando un incremento en la incidencia de otro tipo de sarnas en ganado ovino. Se trata de la sarna sarcóptica, la cual hace acto de presencia principalmente en explotaciones mixtas carne/leche. Posiblemente está íntimamente relacionada con la intensificación de las explotaciones y el mayor uso de instalaciones, salas de ordeño, etc., que es donde parece ser, radica el problema.
La sarna sarcóptica, de la cabeza o también denominada "sarna seca" es la menos frecuente de todas las que afectan a los ovinos, sin embargo, posee elevada contagiosidad, pudiendo en ocasiones afectar a casi la totalidad de un rebaño. Por otra parte, pudiera presentarse en el hombre, lo cual la hace merecedora de una especial atención. El agente etiológico de esta sarna es Sarcoptes scabiei ovis (Linnaeus, 1758), un ácaro de pequeño tamaño (0.2-0.6 mm) que se reproduce y desarrolla profundamente en el interior de la epidermis, aunque en ocasiones también lo hace en la superficie de la misma. Estos ácaros excavan grandes galerías y túneles donde se alimentan de linfa y células epidérmicas. En el interior de estos refugios, depositan sus huevos que dan lugar a una larva hexápoda. Estas larvas pueden emerger a superficie, pero generalmente permanecen en el interior de las galerías para después evolucionar a dos estados ninfales, antes de convertirse en adultos. La duración de este ciclo biológico es de 8-15 días aproximadamente.
La sarna sarcóptica ovina se caracteriza por ser muy localizada, afectando a las zonas de la cabeza desprovistas de vellón, que no de pelo, aunque también se presentan minoritariamente en otras regiones del cuerpo como puede ser el vientre, las axilas, ano, escroto y más raramente en las extremidades. Las lesiones comienzan en las comisuras nasales y labios, extendiéndose a la cara y la región exterior de las orejas produciendo depilaciones, costras negruzcas como consecuencia de la suciedad almacenada, y acompañadas de un intenso prurito.
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La acción local producida por los ácaros sobre la piel, va a significar el origen de su patogenesis. Esto dará lugar a una enorme irritación mecánica de esta como consecuencia de la reproducción, desarrollo y nutrición de los ácaros sobre la epidermis así como de la acción tóxica local producida por la liberación de excretas y metabolitos con capacidad pruriginosa, que actúan sobre terminaciones nerviosas. Estas acciones darán lugar a una inflamación local con formación de vesículas, pústulas y costras, descamación de la epidermis, alopecias, así como petequias y nódulos.
La cronicidad del proceso dará lugar a fenómenos de hiperqueratosis y paraqueratosis. La sintomatología general del proceso se caracteriza por un adelgazamiento progresivo con caquexia por la inquietud y el estrés producidos por el ácaro. El periodo de prepatencia de la enfermedad es muy corto, observándose a los pocos días síntomas y lesiones características, que se pueden extender con mucha rapidez a todo el rebaño si no se toman las medidas oportunas.
A la hora de establecer un diagnóstico, es conveniente aplicarlo lo más rápidamente posible dada la elevada contagiosidad del proceso, atendiendo a una buena anamnesis, un diagnóstico diferencial con el resto de las sarnas, así como con otros procesos patológicos dérmicos que cursan con sintomatología similar. Sobre todo, es fundamental establecer un diagnóstico etiológico mediante raspado cutáneo riguroso en las regiones afectadas, haciendo especial énfasis en los bordes de las lesiones y recogiéndose la muestra en una placa de Petri para someterla a posterior incubación entre 28-35ºC, con el fín de que los ácaros abandonen las costras. Posteriormente, se realizará un aclarado en potasa o lactofenol, para observar la muestra al estereomicroscópico o microscopio óptico.
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Existe una amplia gama de productos con diferentes presentaciones comerciales para el tratamiento de las sarnas. Tradicionalmente se han venido usando organoclorados (lindano 0.5%) y organofosforados (coumafos 0.5%, diazinón 0.5%, triclorfón 0.15%, etc.) , prefiriéndose actualmente otros principios activos con menor toxicidad como puedan ser los piretroides (cipermetrina 0.05%, deltametrina, etc.) o las avermectinas (ivermectina, doramectina, etc.). También se pueden utilizar otros fármacos eficaces como el amitraz 0.25-0.5%. La aplicación del tratamiento debe realizarse con precisión respetando las posologías recomendadas. En caso contrario, es posible que se presenten recidivas, ya de por sí frecuentes, al no hacer extensivo el tratamiento acaricida a instalaciones, utensilios, etc.
Precisamente en este trabajo hacemos referencia a dos brotes de sarna sarcóptica ovina en explotaciones de producción mixta.
El primer caso se corresponde a una explotación de 1.500 ovejas talaveranas sita en Navalmoral de la Mata, donde se sospecha de la existencia de "roña en cara". Según la anamnesis efectuada por el veterinario clínico, el proceso llegó a afectar a unos 100 animales del rebaño en un intervalo de 2-3 meses, es decir aproximadamente el 7% del colectivo, sin contar los corderos que también se encontraban afectados.
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La enfermedad comenzó con depilaciones faciales, periorbitarias, y en orejas con hinchazón de estas últimas y aparición abundante de costras, mostrándose el proceso tendente a extenderse por el cuello. También se apreció prurito intenso, por lo que los animales se rascaban en paredes, comederos, etc, observándose estrés, intranquilidad, anorexia, pérdida de peso y producción lactea. En los corderos, se apreció reducción de la ingesta, crecimiento, índices de transformación, etc., por los mismos motivos. Los animales con infestación más severa, presentan lesiones en las extremidades por encima de las pezuñas, así como cojeras y predisposición al padecimiento del pedero, dado que estos animales pastaban en zonas húmedas. En los machos, también se apreciaron depilaciones y costras en los testículos, mermando su capacidad reproductiva.
El segundo caso se detectó en una explotación carne/leche, próxima a la ciudad de Cáceres, donde cuentan con 800 ovejas de raza Assaf y Awassi. En este foco, el proceso alcanzó al 90% del colectivo de adultos y casi al 100% de los animales de recría y reposición. Igualmente, el inicio tiene lugar en comisuras nasales y bucales, extendiéndose posteriormente por zonas faciales, periorbitarias y auriculares. Se apreciaron depilaciones, eritema y descamaciones que posteriormente se transformaban en material costroso con presencia de exudado. Como consecuencia de ello el prurito también era intenso pudiendo en ocasiones, y debido a los intensos rascados, llegar los animales a la automutilación, observándose en estos úlceras sangrantes. En los casos más severos, se llegó a una afección del rodete podal con presentación de claudicaciones. La sintomatología en los corderos fue menos manifiesta, sin embargo la prevalencia fue superior.
En ambos explotaciones, el diagnóstico asertivo se realizó mediante observación microscópica de Sarcoptes scabiei ovis en el material cutáneo obtenido por raspado, previamente aclarado en lactofenol.El tratamiento fue llevado a cabo en ambos brotes con dos inyecciones de ivermectina a la dosis recomendada y con 7 días de intervalo. La evolución fue satisfactoria en las dos explotaciones. Sin embargo, en los animales más afectados hubo recuperación transitoria y aparición de recidivas que precisaron nuevo tratamiento.
Las reapariciones del proceso han sido frecuentes pero menos virulentas. Pensamos que esto se debe a la persistencia de huevos, estados inmaduros o ácaros adultos en las instalaciones que no fueron tratadas convenientemente.
Ante estos nuevos casos emergentes de sarna sarcóptica ovina, ponemos de manifiesto el incremento de este tipo de procesos cutáneos en la cabaña ovina española y la necesidad de establecer las medidas higiénico sanitarias paliativas para combatir este tipo de patologías, de las que se derivan importantes pérdidas productivas, y por tanto económicas.
Sánchez-López, J.; Sevilla, R.G.; Peña, J. y Habela, M. A.
Parasitología y Enfermedades Parasitarias. Facultad de Veterinaria de Cáceres.
Universidad de Extremadura.
E mail: mahabela@unex.es
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