Ganadería | Ovinos
Las enterotoxemias y otras clostridiosis en el ganado ovino
Los clostridios constituyen un grupo de bacterias de vida preferentemente saprofita - forman parte de la microflora de la putrefacción. Viven en el medio natural descomponiendo la materia orgánica de las aguas y del suelo requiriendo ausencia de oxígeno para su desarrollo, es decir, son microorganismos anaerobios.
Pobladores habituales del aparato digestivo de los vertebrados, los clostridios forman parte importante de la microflora del intestino de éstos. Su papel, en general, se considera simbiótico con el organismo hospedador, lo que significa que no sólo no son perjudiciales en condiciones normales, sino que colaboran con las funciones digestivas de los animales que los mantienen.
Estas bacterias ingresan en el aparato digestivo de sus hospedadores junto con los alimentos que éstos ingieren, atravesando la barrera del estómago gracias a la facultad que posee este género de bacterias de transformarse en esporos.
Los esporos son unas eficaces formas de resistencia que pueden soportar condiciones de ausencia de humedad, alta tensión de oxígeno, alta salinidad del medio, temperatura extrema, alta radiación; asimismo soportan un amplio rango de acidez y alcalinidad, condiciones que, en cualquier caso, no permitirían la vida de sus correspondientes formas vegetativas.
Desde el punto de vista de la adaptación ecológica esta facultad permite la supervivencia de este grupo de bacterias en un ambiente hostil durante décadas, a la espera de que las condiciones cambien hacia otras más favorables para revertir a la forma vegetativa que es la que permite su reproducción.
Se atribuye a este grupo de bacterias la ubicuidad, lo cual significa en términos prácticos que se encuentran presentes en cualquier ambiente del planeta, preferentemente en el suelo (sobre todo si es rico en materia orgánica) y en las aguas en descomposición. Desde el punto de vista ganadero es necesario mencionar que las heces de los animales domésticos contienen gran cantidad de estas bacterias que diseminan en las camas, instalaciones y campos.
La importancia ganadera de este grupo de bacterias reside en la implicación que tienen en la generación de procesos patológicos en los animales domésticos, afectando a todas las especies animales en mayor o menor medida.
Estas enfermedades, por la especial fisiología digestiva de los rumiantes, adquieren una especial importancia en este grupo de animales domésticos y en particular en la especie ovina. Es en ésta última en la que vamos a centrar el presente artículo.
Tipología de las clostridiosis
Tres son las principales acciones patológicas que debemos tener presentes para reconocer las enfermedades cuyo agente causal es un clostridio.
A) Clostridiosis enterotoxémicas
Por su acción patógena algunas de estas bacterias causan enterotoxemias, toxiinfecciones de carácter digestivo cuyo origen tiene mucho que ver con las sobrecargas alimenticias o los cambios bruscos de la dieta; dan lugar a una proliferación anormal de los clostridios que viven en el intestino del animal que las padece.
La proliferación masiva de las bacterias va acompañada de la producción, por su parte, de toxinas muy activas con acciones biológicas específicas que se absorben por el intestino hacia la sangre y son conducidas a los órganos vitales del animal originando daños de carácter grave que pueden dar lugar a su muerte. Este formato de clostridiosis es característico de los Cl. perfringens , causantes de las "basquillas".
B) Clostridiosis neurotóxicas
Otro de los mecanismos que utiliza este grupo de bacterias para causar enfermedad está ligado a la producción de neurotoxinas; la más característica es la toxina tetánica, causa del tétanos, enfermedad más propia de los équidos y suidos (también del hombre) que de los rumiantes, a los que la naturaleza ha dotado de una especial resistencia frente a esta enfermedad. Su síntoma principal es una parálisis rígida causada por la colonización de una herida por Cl. tetani.
Asimismo pertenece a este tipo el Cl. botulinum, productor de una toxina que contamina alimentos en mal estado; es éste un proceso que se ha relacionado más con animales carnívoros si bien, en ciertas zonas, las deficiencias en calcio de los ganados hacen que las ovejas consuman carroña de conejos muertos por mixomatosis, cuyos cadáveres contienen este germen y sus toxinas.
El botulismo puede igualmente causarse por contaminación de heridas de grandes dimensiones cuyos tejidos lacerados entran en putrefacción; al contrario que el tétanos, el botulismo cursa con una parálisis fláccida, siendo su presentación aún más infrecuente que éste.
C) Clostridiosis histolíticas
El llamado proceso histolítico es otra forma de enfermedad por clostridiosis. Esta variante es clásica del carbunco sintomático (Cl. chauvoei) y de sus distintas versiones. En éste es característica la constante de que el germen se acantone en los tejidos a los que por acción de las toxinas dañan profundamente llegando a producir toxemia generalizada y muerte.
Este modo de acción es también el propio de enfermedades como el edema maligno (Cl. septicum), la hepatitis necrótica (Cl. novyi B), el pseudo carbunco (Cl. sordellii), etc.
Incidencia en el ganado ovino
Las ovejas, por el régimen de explotación al que se encuentran sometidas, son muy susceptibles de sufrir transgresiones de manejo íntimamente imbricadas con el origen de las clostridiosis; por otra parte -como hemos apuntado más arriba- se desenvuelven en un ambiente en el que abundan los clostridios, por lo que las ocasiones en que éstos pueden causar daño son innumerables y, lo que es peor, impredecibles.
En las ovejas adultas las clostridiosis más frecuentes son las enterotoxemias debidas a Cl. perfringens. Se producen, generalmente, por someter a los rebaños a cambios bruscos de alimentación o por administrarles dietas con proteína abundante y muy digestible. Los corderos lactantes pueden sufrir enterotoxemia por incapacidad de digerir una leche muy rica en nutrientes.
Las corderas de reposición y los corderos de cebo también son susceptibles, debido a su voracidad, a padecer este tipo de enterotoxemia. Cl. perfringens incluye cuatro tipos principales: A, B, C y D (cinco si incluimos el infrecuente tipo E) cuyas producciones de toxinas caracterizan a cada uno de ellos y muestran una marcada selectividad de los grupos de edad a los que afectan.
Son menos frecuentes otras enterotoxemias: las debidas a Cl. septicum propias de la ingestión de pastos verdes muy fríos, así como la causada por Cl. sordellii, que cursa generalmente con muerte súbita. Ambas podrían aflorar si no se vacuna frente a ellas durante un período de tiempo prolongado.
Del resto de clostridiosis que se presentan en esta especie cabe mencionar la hepatitis necrótica infecciosa, propia de rebaños que padecen infestaciones por fasciola y que es causada por Cl. novyi B, el carbunco sintomático, causada por establecimiento de Cl. chauvoei en grandes masas musculares de los individuos afectados, y el edema maligno, generalmente producido por la contaminación de heridas de diverso origen con esporos de Cl. septicum.
Diagnóstico
El diagnóstico, cuando se sospecha de un brote de clostridiosis, debe hacerse por profesionales veterinarios expertos. La posible detección en los cadáveres o enfermos de un determinado clostridio no debe considerarse prueba suficiente, ya que son muy ubicuos; es aconsejable recurrir a un diagnóstico anatomopatológico que pondrá de manifiesto las lesiones típicas que provoca el clostridio sospechoso. Se puede complementar el diagnóstico con la detección de las toxinas que produce cada clostridio en su lugar característico de implantación.
Tratamiento y prevención
A lo largo de la historia se han practicado tratamientos con más o menos éxito; en los casos de enterotoxemia la dieta y el cambio a una alimentación fibrosa (paja) detiene los brotes.
En los individuos afectados el empleo de antibióticos del grupo de las penicilinas (los clostridios son bacterias gram+ y responden bien a estos antibióticos, entre otros), el uso de suero hiperinmune específico e incluso la vacunación de urgencia han arrojado resultados variables en cuanto a eficacia, en función de la rapidez con que se instaure el tratamiento.
En los casos de enfermedad neurotóxica (tétanos y botulismo) escasean las referencias de ovejas que hayan recibido tratamiento, dado el excesivo coste económico de éste.
El carbunco sintomático se aborda terapéuticamente con la aplicación de antibióticos por vía general y en ocasiones se ha recurrido a la vacunación urgente e incluso a la cirugía (para eliminar tejidos afectados e irrigar la zona con peróxido de hidrógeno diluido en solución salina estéril).
Dadas las características propias de este grupo de patologías, en cuyo origen se encuentra tan implicado el manejo que se hace de los rebaños, la prevención es la medida más eficaz para atajarlas y reducir su incidencia.
Desde el manejo es recomendable no someter a los animales a cambios bruscos de dieta ni a dietas desequilibradas, no alimentarlos de manera abundante después de periodos prolongados de inanición, desinfectar los ombligos para evitar la contaminación de esta zona con esporos del suelo, curar las heridas accidentales y realizar las pequeñas operaciones quirúrgicas rutinarias con higiene y asepsia (corte de colas, arreglos de pezuñas, implantación de crotales, aplicación de inyecciones, etc); encalostrar de forma conveniente los corderos que nazcan en la explotación es una medida eficaz si las ovejas adultas han sido vacunadas correctamente frente a clostridiosis.
La medida más eficaz de prevención es sin duda la aplicación de vacunas. Existen vacunas eficaces y muy elaboradas, con los componentes muy purificados, apropiadas para inducir la inmunidad requerida, que permiten establecer pautas vacunales periódicas que previenen este grupo de enfermedades.
Lo aconsejable es que el ganadero recurra al veterinario de su explotación para elegir el preparado, la frecuencia de administración y las fechas apropiadas de vacunación
En nuestro ámbito ganadero la vacunación más constante en el ganado ovino es la destinada a la prevención de clostridiosis; puede considerarse generalizada si bien, en nuestra opinión, debería seleccionarse el producto vacunal con criterios de amplitud adecuados, buscando el "espectro" de prevención idóneo para el colectivo a tratar, considerando asimismo aspectos tan importantes como la eficacia y la seguridad.
En términos de prevención frente a las enterotoxemias, nos parece clave la protección contra todas las toxinas mayores (a, b y e) que producen los Cl. perfringens por ser éstos los que con más frecuencia originan patologías.
La selección de un preparado vacunal apto para su aplicación a las ovejas gestantes puede resultar de gran ayuda para atajar las enterotoxemias que se producirían en los corderos lactantes nacidos de ellas.
Debe tenerse en cuenta que el "espectro de protección" sea el más amplio posible, sin despreciar nada que sea esencial, y dejando a un lado lo superfluo.
Vet. Francisco Javier Marcos Sainero
Comentarios Ingresados
08.10.2010 - martinrivas
interesante tema
Más Noticias
- Efecto de la edad de crías ovinas Pelibuey en pastoreo continuo sobre la infestación por estrongílidos gastrointestinales, ganancia de peso y mortalidad
- Calidad de la carne y análisis sensorial en ovinos de pelo y lana provenientes de engorda intensiva en México
- Influencia de la suplementación en la dieta con levaduras y minerales sobre la producción de ovocitos de ovejas púberes estimuladas ováricamente
- Criopreservación de semen ovino empleando tres dilutores y cuatro combinaciones de agentes crioprotectores permeantes y no permeantes
- Preparándonos para una encarnerada exitosa
- Procuran implementar medidas rápidas para el sector ovino
- La zafra confirma uno de los peores pronósticos
Cocina
de Historias y Recuerdos
Audios
Ver Archivo de Audios Últimos audios- Favio Estevez, "CANAPA quiere ser parte de las paritarias"
- Estela Química - Raúl Foncueva: "En San Luis aviones alteran el fenómeno físico de las tormentas"
- Un análisis sobre las instituciones argentinas por el exembajador ante las Naciones Unidas, Emilio Cárdenas.
- El informe semanal del Ing. Agr. Eduardo Sierra.
- Javier Buján y Gustavo López plantean lo más importante a tener en cuenta sobre ésta campaña.
