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Enfermedades de la Bursa y otros tejidos periarticulares en el caballo
Histológicamente las paredes en las bursas congénitas estan constituídas por tejido conectivo practicamente igual al tejido de las membranas sinoviales articulares, sin embargo, el parecído histológico de las paredes de las bursas congénitas con las paredes de las bursas adquiridas va a depender del grado de desarrollo de éstas últimas.
En base al método de formación existen dos tipos fundamentales de bursas: Bursas Congénitas las cuales se desarrollan antes del nacimiento y por ende se localizan constantemente en sitios específicos y Bursas Adquiridas, las que se desarrollan después del nacimiento del indivíduo y que por lo general ocupan posiciones subcutáneas sobre prominencias oseas como es el caso del olecrano o de la tuberosidad calcanea.
Bursas congénitas o bursas verdaderas están asociadas a estructuras profundas mientras que las adquirídas o subcutáneas se desarrollan como consecuencia de alteraciones mecánicas en el movimiento en la vida postnatal del indivíduo, por lo que se consideran reactivas o funcionales.
Contínuos movimiento de la piel, por ejemplo sobre estructuras oseas prominentes conducen a un desgaste en el tejido conectivo subcutáneo con la consecuente formación de una "bolsa" que al llenarse de líquido, (exudado inflamatório) se acumúla en el tejido subcutáneo constituyendo una bursa adquirída.
Histológicamente las paredes en las bursas congénitas estan constituídas por tejido conectivo practicamente igual al tejido de las membranas sinoviales articulares, sin embargo, el parecído histológico de las paredes de las bursas congénitas con las paredes de las bursas adquiridas va a depender del grado de desarrollo de éstas últimas.
El líquido contenído en las bursas es similar al líquido sinovial, no obstante su viscosidad es mayor debído al mayor contenído de mucina.
Más de una bursa puede existir a diferentes niveles en una misma región topográfica del cuerpo, entre otros, este es el caso de la tuberosidad calcanea y de la tuberosidad olecraniana donde una bursa intertendinosa y otra subtendinosa pueden aparecer.
En el caballo existen 77 bursas congénitas y otras adquiridas que podrían formarse en adición a éstas.
Bursitis
Se refiere a una reacción inflamatória de la bursa. Esta reacción inflamatória puede variar desde un grado menor hasta un proceso séptico de la bursa.
En la mayoría de los casos las bursitis son de origen traumático, que bien pueden ser directos o como consecuencia de una disfunsión mecánica del movimiento y se clasifican basicamente en verdaderas o falsas en atención al tipo de bursa afectada. Así, una bursitis adquirída se refiere a la inflamación de una bursa que se ha desarrollado como consecuencia de un trauma o desperfecto mecánico; por lo tanto, todas las bursitis subcutáneas son bursitis adquirídas.
Desde el punto de vista de su evolución, las bursitis se clasifican en agudas y crónicas; siendo las últimas generalmente producídas por constante trauma, conduciendo a la excesiva acumulación de líquido y engrosamiento de la pared de la bursa por infiltración de tejido fibroso.
En la mayoría de los casos estos engrosamientos de la bursa son indoloros y pocas veces interfieren con el movimiento en la medida que no se infecten, en los casos de infección, la bursa se rompe y la invación de un exuberante crecimiento de tejido de granulación, descarga mucopurulenta y excesivo tejido fibroso pueden constituir una limitación en el movimiento.
Patogénesis
Trauma, como condición etiológica de las bursitis puede ser directo sobre el área o como consecuencia de un estres permanente.
Diagnóstico
Especificamente, la bursitis bicipital, bursitis trocantérica y la bursitis cuneana se manifiestan con claudicación. El resto de las bursitis se caracterizan por inflamaciones fluctuantes localizadas en determinadas áreas.
Tratamiento
Tratamientos difieren considerablemente. En los casos de bursitis bicipital reposo es mandatório, aplicaciones de compresas frías durante la etapa aguda y revulsivos en los estados crónicos han dado resultado.
Infiltración con corticoesteroides y administración conjunta de fenilbutasona han sido utilizado con cierto éxito.En cualquiera de los casos, reposo y eliminación del agente causal del trauma permanente es imperativo aunque a veces es difícil o imposible.
En casos específicos de bursitis del codo, del carpo, o de la tuberosidad calcanea, la administración de corticosteroides previo al vaciado, la aplicación de vendajes compresivos y el reposo han brindado resultados satisfactórios.
En casos crónicos, donde los tratamientos anteriores no han funcionado y con miras de impedir el recurso quirúrgico, la inyección de una solución fuerte de lugol dentro de la cavidad de la bursa debe intentarse con miras a promover la fibrosis total de la cápsula.

El drenaje quirúrgico seguido de aplicación de irritantes químicos es una alternativa válida en casos extremos; de la misma manera la colocación de drenajes por un período entre 10 y 14 días posteriores al drenaje quirúrgico se han reportado efectivos siempre que se evite un proceso infeccioso; siendo éste el caso, la total excisión de la bursa, previo sedación y anestesia local se hace obligatorio.
En aquellos casos que se amerite de este último recurso, una sutura de contención que evite el desgarro de los bordes de la herida quirúrgica es siempre una muy buena medida.
Eduardo Hurtado, M.V., Alberto Montilla, M.V.
Cel.: 0414 418 0153 / ajma_vet@yahoo.es
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