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Atresia del orificio nasal del conducto nasolagrimal en dos Pony Shetland

El desarrollo embriológico de las vías lagrimales parte de un engrosamiento del epiblasto que recubre el fondo del surco órbitobucal embrionario, formado entre el mamelón nasal externo y el mamelón maxilar superior. El sistema de drenaje de las lágrimas comienza en los puntos lagrimales (dorsal y ventral). El tratamiento idéntico para los dos equinos fue quirúrgico, consistió en realizar una comunicación permanente entre el conducto y la cavidad nasal.

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Jueves 21.07.2011Resumen

Se describen dos casos de atresia unilateral del orificio nasal del conducto nasolagrimal en Pony Shetland. El signo presente en ambos fue la descarga ocular mucopurulenta por el ángulo nasal. El diagnóstico definitivo se obtuvo a través de una dacriocistorrinografía contrastada. El tratamiento consistió en realizar una comunicación quirúrgica permanente entre el extremo nasal del conducto y la cavidad nasal, un caso bajo anestesia inhalatoria y el otro con sedación y anestesia local; obteniendo los mismos resultados. En la bibliografía consultada no se encontraron descripciones de esta anomalía en equino Pony Shetland.

Palabras Claves: Pony Shetland, Sistema nasolagrimal, Dacriocistirrinografía.

Introducción

El desarrollo embriológico de las vías lagrimales parte de un engrosamiento del epiblasto que recubre el fondo del surco órbitobucal embrionario, formado entre el mamelón nasal externo y el mamelón maxilar superior. Este engrosamiento se hunde en el mesodermo subyacente formando la lámina lagrimal embrionaria, la que se transformará en un cordón macizo que más tarde, al desarrollarse, se cavitará y constituirá la capa epitelial de las vías lacrimales. ( Del Castillo, 1982, Schwarze, 1970).

El sistema de drenaje de las lágrimas comienza en los puntos lagrimales (dorsal y ventral) situados en el borde libre de los párpados, a 8 mm. del ángulo medial. Dichos puntos se continúan por medio del canalículo lagrimal, de una longitud aproximada de 2 cm.. Ambos canalículos se unen y forman el saco lagrimal, localizado en la fosa lagrimal del hueso homónimo en el ángulo medial, para continuarse en el conducto nasolagrimal cuya longitud oscila entre 24 - 30 cm. con un diámetro de 4 - 5 mm.. Su primera parte está incluída en el canal óseo lagrimal, rostralmente se ubica en el surco lagrimal del maxilar, cubierto por cartílago y luego por la mucosa del meato medio. El extremo nasorostral se ubica en el pliegue nasal conchal ventral que se abre en el piso de la nariz, en la zona de transición mucocutánea. (Getty, 1982)

En la bibliografía consultada la malformación del conducto se registra en equinos jóvenes (Brooks,1999). Dentro de las razas descriptas se encuentra el Sangre Pura Carrera (Mason, 1979), no existiendo antecedentes para la raza Pony Shetland. Es una alteración del desarrollo muy frecuente en niños (Perez,1987; Nucci,1989).

Manifestación clínica de esta anomaliaes la epífora crónica (Rebhun,1998; Munroe, 1997; Brooks, 1999).

Como diagnósticos diferenciales se citan: hiperparatiroidismo (Fender, 1998) periodontitis y neoplasias dentales (Adams, 1998), obstrucción del conducto nasolagrimal por cuerpo extraño (Slatter, 1992; Moore, 1992), conjuntivitis crónica (Glaze, 1992), neoplasias, fracturas e inflamaciones de los huesos de la cara (Peiffer, 1999), dacriocistitis crónica (Ostler, 1993), rinitis (Moore, 1992), atresia de puntos lagrimales , de un segmento del conducto u orificio nasal del conducto (Rebhun,1998; Munroe, 1997; Brooks, 1999).
Diagnóstico presuntivo se realiza por medio de la prueba de fluoresceína cuya negatividad pone en evidencia la alteración del drenaje. (Rebhun, 1998; Glaze, 1992). Sin embargo, existen variaciones anatómicas en la terminación del conducto nasolagrimal (Samuelson, 1999), lo cual produciría un falso resultado negativo de esta prueba.

Diagnóstico definitivo se realiza por medio de un estudio específico para el aparato lagrimal, dacriocistorrinografía contrastada (Strubbe, 1999; Glaze, 1992) en la que se observa la finalización del conducto en fondo de saco ciego debajo de la mucosa nasal.
Este trabajo describe 2 casos de atresia congénita unilateral del orificio nasal en Pony Shetland que se presentaron a consulta en el Hospital de Clínicas Dr. Heraclio Rivas de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la U.N.L.P.

Descripción de los casos

Fueron estudiados 2 equinos, Pony Shetland, un macho de 3 años de edad y una hembra de 4 años, no existiendo parentesco entre ellos.

La anamnesis reveló en ambos casos, la presencia de secreción mucopurulenta en el ángulo medial del ojo derecho en la hembra e izquierdo en el macho, observada desde que los equinos habían sido adquiridos (aproximadamente 1 año antes).

Al realizar el examen clínico en ambos animales, se constató una copiosa descarga mucopurulenta y severa congestión conjuntival, sin signos de queratitis.
La inspección de la mucosa del piso de la nariz, con luz puntiforme, no se observó el orificio nasal del conducto nasolagrimal en la región mucocutánea (el macho del lado izquierdo y en la hembra del derecho).

La palpación interna de la nariz permitió explorar, en ambos casos, una deformación fluctuante, elíptica, de aproximadamente 0.5 cm. de ancho por 3 cm. de largo, tumefacta y dolorosa en el piso nasal.

La palpación presión sobre la misma, se observó la salida de secreción mucopurulenta por los puntos lagrimales del ojo afectado.

A través de la prueba de fluoresceína se constató la ausencia de permeabilidad del conducto nasolagrimal.

Sondaje nasolagrimal: Se anestesió la córnea con proparacaína, luego por el punto lagrimal dorsal se colocó una sonda de alimentación nasogástrica de prematuros (SN33), hasta que se palpó en la mucosa nasal, se tomó una muestra del contenido del conducto para su examen bacteriológico. En ambas se realizó cultivo e identificación bacteriana, hallandose Estreptococos sp. y Pseudomona Aeruginosa.

Al finalizar se procedió al lavado del conducto con solución fisiológica para eliminar restos de contenido que pudieren interferir en la imagen radiográfica, posteriormente se instilaron 4 ml de medio de contraste (Ditrizoato de Sodio al 50 %) (Butler, 1993; Brooks, 1999). Se realizó una radiografía en posición laterolateral derecha con el animal en estación; visualizandose en ambos casos el recorrido del conducto nasolagrimal y su finalización en fondo de saco ciego de 0.5 cm de ancho por 2.3 cm de largo; en el piso de la nariz, a la altura del canino.

El tratamiento idéntico para los dos equinos fue quirúrgico, consistió en realizar una comunicación permanente entre el conducto y la cavidad nasal.

En la hembra, por su temperamento, el procedimiento se realizó bajo anestesia inhalatoria (Halotano) y el macho se realizó con sedación (Romifidina) y anestesia tópica de la mucosa nasal (Xilocaína).

Tratamiento Quirúrgico utilizando la sonda como guía, se procedió a palpar la mucosa del piso de la nariz, hasta localizar el extremo. En este punto se incidió con bisturí en forma paralela a la cavidad nasal, una longitud de 1,5 cm.; la hemorragia resultante fue controlada por medio de presión durante 6 minutos. La sonda se fijó a la mucosa nasal con nylon 3-0 y suturandose el extremo opuesto a la piel de la frente. La canalización se mantuvo durante 15 días a lo largo de los cuales los animales permanecieron con collar de palos.

Tratamiento Postquirúrgico: durante 7 días se aplicó ciprofloxacina cada 6 horas en forma de colirio y bacitracina en ungüento cada 6 horas en la mucosa nasal.

Evolución: Transcurridas 48 hs. de la cirugía no se observaba epífora y a las 72 hs. la conjuntiva era de aspecto normal. El día 15 se retiró la sonda y se evaluó la permeabilidad del conducto con la prueba de fluoresceína obteniendo un resultado positivo en ambos casos.

Discusión y Conclusiones

Es probable que una alteración en el proceso de formación del orificio nasal lleve a un cuadro clínico como los aquí descriptos.

Fisiopatología propuesta: la presencia de conjuntivitis y secreción mucopurulenta crónica en el ángulo medial del ojo, se debió al acumulo en la luz del conducto de lágrimas y detritos celulares a causa de la atresia del orificio nasal, con una posterior contaminación bacteriana secundaria, lo que produjo una inflamación mucopurulenta, dacriocistitis bacteriana.

En los casos aquí descriptos, al introducir el dedo en la cavidad nasal y realizar presión sobre el piso, se observó la salida de secreción mucopurulenta por los puntos lagrimales.

El diagnóstico final se realizó a través de un estudio radiográfico especial, dacriocistorrinografia contrastada, que reveló la finalización en fondo de saco ciego del conducto nasolagrimal. Se requiere el cultivo bacteriológico para identificar la complicación bacteriana secundaria y tratarla convenientemente.

El tratamiento de la atresia del orificio nasal consta de realizar una comunicación permanente entre la luz del conducto y la cavidad nasal (Barnett, 1985; Wilkie, 1998). Si no es posible restablecer la función del conducto es necesario crear un nuevo canal de drenaje para la eliminación de las lagrimas; esto se puede realizar por conjuntivorinostomía (Wilkie, 1998, Munroe, 1984).
Con los resultados obtenidos en este trabajo los autores podemos concluir que la cirugía es el tratamiento efectivo para la resolución de esta afección y su ejecución no plantea dificultades apreciables.

Dependiendo del temperamento del paciente está cirugía se puede realizar bajo anestesia general o con sedación y anestesia tópica, obteniendo los mismos resultados.

MV G. Zapata; MV M. Muriel; MV J. Cittar; MV R. Britos; MV P. Ive; MV M. Villanueva; Prof. Dr. E. Durante; Prof. Dr. E. Desmarás.

Comentarios Ingresados

  • 20.02.2013 - ESPERANZA CAMPOS

    BUENOS DIAS, YO TENGO UNA POTRA PRE QUE NO TIENE EL ORIFICIO DEL CONDUCTO NASOLAGRIMAL EN EL OLLAR IZQUIERDO,CON LO CUAL TIENE SIEMPRE EL OJO CON MUCHISIMA LEGAÑA Y CONTINUO LAGRIMEO PORQUE NO SE LO PODEMOS LIMPIAR CON CATÉTER EL CONDUCTO.NECESITO SABER POR FAVOR SI ESTO SE PUEDE SOLUCIONAR.GRACIAS.
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