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Cojeras en caballos
Las cojeras que provocan algunas patologías en la articulación sacro-ilíaca suelen pasar desapercibidas durante mucho tiempo y, a menudo, se aprecia como único signo objetivo un bajo rendimiento deportivo. Por esta articulación pasan una gran cantidad de fuerzas, al actuar como transmisora y moderadora del impulso del movimiento generado por la musculatura de la grupa.
Las principales patologías que afectan a esta articulación son: 3 2 1 Inestabilidad y subluxaciones: son difíciles de diagnosticar, y si se confirman, suele ser postmórtem. Osteoartrosis, erosiones articulares y presencia de osteofitos: se relacionan con inestabilidades crónicas de la articulación.
Desmitis: suelen ser unilaterales y actualmente sólo se pueden diagnosticar aquellas que afectan a los ligamentos sacro-ilíacos ventrales y al ligamento dorsal.
Examen clínico
Normalmente, el veterinario es avisado por bajo rendimiento, y no por una sospecha de problema en la articulación sacro-ilíaca.
La anamnesis debe ser extensa y completa y es imprescindible recabar el mayor número de datos: edad, raza, peso, disciplina hípica, tipo de montura, arneses, embocadura, etc., tiempo de alteraciones observadas, cambios de propietario o jinete, otros cambios recientes, problemas veterinarios, traumatismos sufridos, etc.
Examen físico estático:
- Observación de la morfología externa.
- Inspección/palpación.
- Pruebas de flexión/extensión.
Examen en movimiento:
- Al paso y al trote en línea recta en terreno duro y blando. Pruebas de flexión. Observar paso, trote y galope en círculos en ambos terrenos.
- Observar paso, trote y galope montado, haciendo ejercicios de doma.
Diagnóstico por imagen Radiología: lo que hay que buscar son cambios radiológicos con remodelación ósea, osteofitos, asimetrías, etc.
Ecografía: podremos observar y diagnosticar anormalidades en los ligamentos sacroilíacos dorsales, porción dorsal, sacroilíaco ventral y borde caudo-medial de la articulación. Escintigrafía: muy sensible, capaz de detectar zonas del esqueleto en las que haya una elevada remodelación ósea.
Tratamiento
En primer lugar, si existe alguna causa que dé lugar a la patología de la articulación sacro-ilíaca habrá que remediarla. Por ejemplo, el tipo de montura, la forma de montar del jinete, accesorios como las riendas alemanas o ciertas embocaduras, ambientes poco propicios como pistas muy duras o muy blandas, herrajes incorrectos, ejercicios inadecuados, etc. Después habrá que saber si hay una afección ligamentosa, ósea o muscular.
Dependiendo de si se trata de una osteoartrosis, una desmitis, etc. se puede tratar con AINEs sistémicos y periodos de reposo. Lo que está claro es que cada caso es particular y hay que diseñar un plan de trabajo específico para cada uno.
Es fundamental, así mismo, el apoyo de profesionales quiropractas, osteópatas, fisiote- Actualidad profesional rapeutas o acupuntores. No hay una fórmula única para tratar este tipo de patologías, pero la combinación de varias de ellas puede dar buenos resultados.
Sandra Civit y Marta Prades
Hospital Clínic Veterinari, UAB
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