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Uso de sistema australiano de "tranqueras-trampa" para el encierre

El manejo de los animales vacunos en las zonas semiáridas, especialmente en zona de monte, tiene la particularidad de que las tareas de encierre necesarias para aplicar los tratamientos sanitarios, cambios de potrero o ventas, sean difíciles de realizar a caballo a causa de las grandes extensiones y la densa cobertura de arbustos que entorpecen el tránsito y la visibilidad.

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Jueves 02.02.2012Inconvenientes del encierre tradicional

El manejo de los animales vacunos en las zonas semiáridas, especialmente en zona de monte, tiene la particularidad de que las tareas de encierre necesarias para aplicar los tratamientos sanitarios, cambios de potrero o ventas, sean difíciles de realizar a caballo a causa de las grandes extensiones y la densa cobertura de arbustos que entorpecen el tránsito y la visibilidad.

La situación empeora cuando se trabaja con animales ariscos o mañeros que tienden a huir o esconderse. Estas complicaciones demandan mucho tiempo y esfuerzo al personal permanente del campo, o bien hacen necesario contratar ayuda extra, siendo cada vez mas difícil encontrar personas idóneas para estas tareas.

A causa de esto, la junta de a caballo ha ido cayendo cada vez más en desuso, sobre todo en aquellos establecimientos dedicados a la cría vacuna en zonas semiáridas donde la relación entre hectáreas y vientres es alta (más de 10 hectáreas por vaca).

Como alternativa es cada vez más habitual que para juntar la hacienda se aprovechen las condiciones semiáridas de la región, que obliga a los animales a depender casi todo el año de las aguadas artificiales como molinos y tajamares. La operación tradicional consiste en dejar totalmente cerrado el acceso al agua durante varios días, arreando la hacienda hacia el interior de los corrales a medida que se junta en los alrededores.

Esto sin embargo tiene varios inconvenientes:

  • Requiere de una constante atención de la tranquera de acceso a la aguada.
  • La junta se prolonga por varios días, especialmente si la hacienda no es muy mansa.
  • Como consecuencia de lo anterior muchos terneros se «aguachan» y la hacienda más mansa o que entra al corral en los primeros días sufre un gran estrés alimenticio. 
  • Los terneros se asustan con el movimiento y no entran al corral, lo que dificulta enormemente su manejo.
  • La mayoría de los tratamientos se hacen en forma parcial para evitar mortandades.
  • Los animales más ariscos van quedando en el campo en forma indefinida.

Ventajas del nuevo sistema

El sistema de "tranqueras-trampa" también utiliza la dependencia de la hacienda respecto a la aguada, pero tiene la ventaja de que el encierre de los animales se realiza en forma automática. Está basado en la instalación de dos dispositivos en forma de embudo, colocados uno como entrada y otro como salida del corral de la aguada, que funcionan en forma permanente obligando a la circulación unidireccional de la hacienda (Esquema 1).

Para encerrar la hacienda basta con cerrar el dispositivo de salida (tranquera B), para que los animales que entran normalmente a tomar agua se vaya acumulando en el interior de los corrales.

Los animales no desconfían y entran con facilidad, ya que la entrada no presenta ninguna modificación y están habituados a ella. Algunas de las ventajas del uso de las tranquerastrampas son:

  • Se reduce el costo y el tiempo necesario para juntar los animales.
  • Permite el manejo en forma eficiente de hacienda no tan mansa.

Esquema 1: Circulación habitual de los animales en la aguada a través de la tranquera-trampa de entrada y salida.


Vacas entrando a la aguada

  • Menor estrés y mortandad al no restringirse el acceso a la bebida y disminuir sensiblemente el tiempo de encierre (se puede juntar la totalidad de la hacienda en dos o tres días, de acuerdo a la temperatura ambiente).
  • Los terneros entran a la aguada en forma habitual, sin asustarse, lo que permite su mejor atención.
  • Fácilmente son eliminados los animales indeseables por su menor mansedumbre, ya que entran al corral en cualquier junta que se realice.
  • Permite en caso de ser necesario, ir juntando y largando la hacienda en forma diaria sin afectarla mayormente.
  • El armado es relativamente sencillo con materiales fácilmente disponibles, sin grandes modificaciones de la estructura existente.

Las dificultades para implementar el sistema son:

  • Depende de la ausencia de aguadas alternativas  (charcos, tajamares no cercados, etc.)
  • Es necesario realizar un acostumbramiento paulatino de los animales, lo que requiere de unos 10 a 15 días de atención. 
  • Es preciso un buen ajuste de las dimensiones para que los animales entren con facilidad pero al mismo tiempo evitar que se escapen en sentido
    inverso.

Los dispositivos de entrada y salida consisten en una tranquera que se cierra en su extremo sobre una empalizada de apoyo con la que forma un embudo (Esquema 2). Entre ambas se deja una pequeña abertura de unos 30 a 45 cm, que muestra a los animales el lugar de paso. La tranquera está sujeta con un resorte de manera que se abre cuando los animales la empujan para ingresar y se cierra luego de su paso.

El tamaño de la abertura está controlado por una soga que tira en sentido opuesto al elástico, atada en el otro extremo a un poste que cumple la función de «tope» limitando la apertura de la tranquera y evitando que en el caso de atropelladas se rompa el resorte.

 En los extremos de la tranquera y de la empalizada que forman la abertura de paso de la hacienda, se colocan tres o cuatro prolongaciones con punta aguzada ubicadas a 50, 80 y 115 cm del piso respectivamente, que evitan el paso de los animales en sentido inverso (Foto1). El largo de las prolongaciones es de 50 cm, dejándose la inferior un poco más corta para facilitar el ingreso de los terneros.

En el diseño es necesario prestar atención al ángulo que forma el embudo, a la longitud y punta de las prolongaciones, al ancho mínimo de abertura y a la tensión del resorte. Es importante que se respete el ancho de 250 cm en la base del embudo, ya que la experiencia indica que con anchos menores aumentan las posibilidades de que los animales la abran desde adentro metiendo la cabeza y escapen.

La empalizada puede construirse utilizando tablas de madera atornilladas sobre postes. Como tranquera puede utilizarse una de madera que sea fuerte, pero preferentemente se deben construir de caño para  evitar la interferencia de los vientos fuertes.

Las prolongaciones deben ser hierros ángulos muy resistentes y estar muy bien atornilladas o soldadas a la tranquera y a la empalizada, pues deberán resistir el empuje de los animales sin doblarse. Para sujetar la tranquera en posición, se puede emplear un resorte (los resortes de sembradoras viejas resultan ideales) o bien emplear un contrapeso con una roldana.

Es preferible utilizar un resorte que sea fuerte, sujetando la tranquera con una prolongación vertical a unos 30 o 40 cm. de las bisagras, para que el estiramiento sea menor y para que al tener un mayor brazo de palanca, ceda más fácilmente al empuje de la hacienda en el otro extremo.

Esquema 2: Esquema simplificado de la tranquera-trampa con las medidas recomendades visto desde arriba.

Foto1: Aspecto de la tranquera-trampa: observar la abertura de paso, la ubicación de las prolongaciones con punta aguzada que impiden la salida en sentido inverso y la prolongación vertical de donde se ata el elástico que cierra la tranquera.


La instalación del dispositivo de entrada puede hacerse en combinación con la tranquera de acceso  original ya instalada (tranquera A, en el esquema 1).

Esto además de facilitar el acostumbramiento inicial de los animales, resulta practico para el manejo, ya que de acuerdo con el ángulo de apertura de la tranquera se puede cerrar totalmente la entrada, dejar la trampa funcionando o bien abrirla para largar los animales y pasar con vehículos.

La distancia ideal desde el extremo del embudo de entrada hasta el bebedero es de unos 2 o 3 metros, aunque igualmente funciona con mayores longitudes. Para el dispositivo de salida se puede utilizar cualquier tranquera alternativa existente o bien puede ser necesario instalarlo abriendo uno de los laterales del corral, siendo conveniente que no esté próximo al de entrada para evitar congestionamientos.

A partir de la observación de las instalaciones existentes y de la circulación de la hacienda se determinará en cada caso particular cuales son los lugares más convenientes. Para acostumbrar a los animales en el inicio, se dejan los dispositivos con mayor apertura que la recomendada para el funcionamiento habitual.

Este proceso no lleva mucho tiempo, siendo aconsejable habilitar las trampas de entrada y salida en forma simultánea, de manera que identifiquen desde el inicio que los lugares de ingreso y salida son distintos, evitando que los animales intenten y aprendan a escapar en sentido contrario.

Cuando ya parte de la hacienda está acostumbrada, la nueva que se incorpora al rodeo aprende con facilidad imitando a las habituadas al sistema. Los animales ariscos aprenden aún con más rapidez que los mansos, siendo por el contrario aquellos de carácter menos dominante y tímidos los que presentan mayores dificultades de aprendizaje.

Ing. Agr. Francisco Murray
fmurray@correo.inta.gov.ar
INTA  Valle Inferior
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