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La dieta del verano: ensilajes

Para lograr mayor eficiencia productiva, sobre todo en sistemas ganaderos intensivos, deben planificarse dietas "frías".

En verano, el ganado adquiere hábitos muy selectivos y deja gran cantidad de remanente sin consumir. Afectados por el intenso calor, los animales entran en un constante balance energético negativo y un balance hídrico desmejorado, lo que desequilibra el metabolismo con una fuerte desestabilización de la función ruminal. Así, las dietas de verano deben contemplar estos comportamientos diferenciales.

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Viernes 12.03.2010De camino a la Primera Jornada Nacional de Forrajes Conservados, que se realizará en el INTA Manfredi el 9 y 10 de abril bajo, la investigadora en Nutrición Animal del Instituto de Patobiología del INTA Castelar, Miriam Gallardo, formula una serie de recomendaciones para el manejo de forrajes, hacia una mayor rentabilidad del sector ganadero y su integración en la cadena de valor.

Para lograr mayor eficiencia productiva, sobre todo en sistemas ganaderos intensivos, deben planificarse dietas "frías", especiales para el verano. Los ensilajes son recursos más que apropiados, ya sea complementando el pastoreo o como ingrediente básico de una ración total mezclada.

Además de ser excelentes fuentes de energía, los ensilajes de maíz y algunos sorgos y cereales disminuyen los costos de alimentación al reducir la cantidad de grano suministrado sin perder productividad. También equilibran las dietas y suministran fibra y otros aditivos especiales, sin olvidar la mejora en el balance energético y anión-catión de vacas en transición a la lactancia -pre y posparto-, lo que previene patologías metabólicas típicas de ese estado fisiológico.

En verano, el ganado adquiere hábitos muy selectivos y deja gran cantidad de remanente sin consumir. Afectados por el intenso calor, los animales entran en un constante balance energético negativo y un balance hídrico desmejorado, lo que desequilibra el metabolismo con una fuerte desestabilización de la función ruminal. Así, las dietas de verano deben contemplar estos comportamientos diferenciales, suministrando raciones especiales, en cantidades muy controladas, pero con todos los nutrientes básicos. Esas raciones deben ofrecerse en un ambiente sombreado y ventilado, con una oferta abundante de agua de buena calidad.

Hay dos reglas básicas de eficiencia: tener adecuados sitios de consumo, siempre secos y limpios; y acceso a la ración con suficiente espacio -no menos de 70 cm lineales/cabeza- para evitar competencias, consumos desparejos y/o selectividad exacerbada. El sistema de "autoconsumo", si bien puede ser necesario por falta de infraestructura, es poco eficiente.

Para evitar que el ensilado se contamine y deteriore con el calor, se sugiere disponer el alimento poco tiempo antes del acceso de los animales. El secreto para el uso de ensilados: ofrecer siempre forraje de alta calidad.

INTA
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