Ganadería | Bovinos
Estudio clínico y morfopatológico de la castración química en terneros con ácido alfa- hidroxipropiónico
Para aportar antecedentes de la castración química en terneros, en el presente estudio se utilizó dos grupos de 7 animales cada uno. El grupo control se inyectó intratesticularmente con suero fisiológico y el grupo tratado con un producto a base de ácido alfa-hidroxipropiónico al 88%.
Para aportar antecedentes de la castración química en terneros, en el presente estudio se utilizó dos grupos de 7 animales cada uno. El grupo control se inyectó intratesticularmente con suero fisiológico y el grupo tratado con un producto a base de ácido alfa-hidroxipropiónico al 88%.
Las principales modificaciones testiculares que presentó el grupo tratado fueron menor movilidad, mayor sensibilidad (hasta día 5) y mayor consistencia (hasta día 15). Desde el día 50 hubo disminución muy significativa del perímetro escrotal (P < 0,01). Al estudio de microscopía óptica y electrónica se encontró procesos de degeneración y de necrosis de los túbulos. A partir de la segunda semana en el tejido intersticial se observó neoformación de tejido conectivo. Al término del estudio (72 días), los testículos inyectados con ácido, presentaron simultáneamente tejido necrótico y tejido normal.
Palabras claves: castración química, terneros, ácido hidróxipropiónico.
Introducción
Los métodos más utilizados para realizar la castración en terneros son el Burdizzo, el elaborador y en la mayoría de los casos la técnica quirúrgica (García y col., 1985). Estos métodos presentan algunos inconvenientes, es así como la castración con Burdizzo provoca edema y reacción titular, los cuales son responsables del dolor durante las dos semanas siguientes a la castración (Fenton y col., 1958; Maddox, 1971).
Ocasionalmente dificulta la micción con ruptura de la uretra, debido a necrosis por presión como consecuencia del edema (Maddox, 1971). Por otra parte la castración por elastrador ocasiona gran dolor, los animales dejan de comer, y posteriormente causa ulceración de la piel y las heridas se infectan (Fenton y col., 1958). El método quirúrgico suele presentar otros inconvenientes, tales como infecciones secundarias y hemorragias (Cochran, 1982; Cox, 1979). Además pueden ocurrir miasis en épocas calurosas (Bianchi y col., 1985).
En la búsqueda de métodos que reduzcan estas desventajas, se ha estudiado la castración química con diferentes agentes esclerozantes inyectados intratesticularmente, con resultados variables. últimamente, se ha usado ácido alfa-hidroxipropiónico, logrando una regresión testicular en una magnitud variable, que va desde el cincuenta al ciento por ciento de efectividad (Cuenca, 1985; García y col., 1985; Putney y Beal, 1985).
Este trabajo tiene por objeto, aportar mayores antecedentes acerca de la castración química en terneros, utilizando ácido alfa-hidroxipropiónico al 88%.
Material y métodos
Se seleccionaron al azar 14 terneros machos (Holstein Friesian x Overo Negro Europeo) clínicamente sanos, identificados por medio de autocrotales, y se distribuyeron en dos grupos: el grupo control, estaba constituido por 7 animales con un peso y edad promedio de 56,8 kg y 45 días; el grupo tratado, por 7 animales con un peso y edad promedio de 56,7 kg y 38 días respectivamente.
Durante el período de ensayo los animales estuvieron estabulados en ternereras colectivas y fueron sometidos al mismo manejo de alimentación.
A cada animal de los grupos control y tratado, se le inyectó, vía intratesticular, suero fisiológico o ácido alfa-hidroxipropiónico* respectivamente. La aguja, se introdujo desde el polo superior hasta el mediastino de cada testículo, depositando el producto a nivel del tercio medio. La dosis a inyectar fue la recomendada por el laboratorio de acuerdo al peso corporal (terneros hasta 45 kg de peso, 1 ml por testículo; terneros entre 45 y 70 kg de peso, 1,5 ml por testículo y terneros entre 70 y 90 kg de peso, 3 ml por testículo).
En ambos grupos se realizó un examen por palpación del escroto y testículos, para evaluar la consistencia (dura, moderada, blanda); sensibilidad (ausente, presente) y movilidad (con moderada, sin movilidad), midiéndose también el perímetro escrotal. Esto se hizo previo a la inyección testicular, luego cada 24 horas hasta el día décimo postaplicación y finalmente 3 veces por semana durante las siguientes 3 semanas. También se evaluaron los días 40, 50 y 70.
Cada 7 días, hasta el día 28 se extirparon los testículos a un animal de cada grupo, tomado al azar, para realizar el estudio morfopatológico. Con este mismo fin, al finalizar el ensayo (72 días) se realizó la intervención quirúrgica a los terneros restantes de cada grupo.
De cada testículo removido se obtuvo muestras para histopatología y microscopia electrónica de barrido (SEM). Las muestras para el estudio estructural se fijaron en Bouin, se deshidrataron con etanol e incluyeron en parafina, obteniéndose cortes de 5 um de espesor, los que fueron. teñidos con hematoxilina y eosina y tinción de Mallory. Los tejidos para el SEM se fijaron en glutaraldehido al 2,5% en solución cacodilato y se prepararon según el método de Glauert (1974). Los tejidos se observaron y fotografiaron con un microscopio electrónico de barrido ETEC Corporation modelo Autoscan-U 1, perteneciente al Laboratorio de Microscopía Electrónica de la Universidad de Concepción.
Los datos obtenidos del estudio, se analizaron estadísticamente por la prueba t de Student para la comparación del perímetro escrotal entre ambos grupos, y el método Chi cuadrado (X2) para las variaciones orgánicas como movilidad, sensibilidad y consistencia.
Resultados
Evaluación clínica
Al comparar ambos grupos, la prueba de Chi cuadrado (X2) fue altamente significativa (P < 0,01) en la menor movilidad del grupo tratado durante todo el ensayo; en la mayor sensibilidad de este grupo hasta el quinto día y en la mayor consistencia hasta el día quince postinyección. Ninguno de los animales de los dos grupos sufrió complicaciones tales como abscesos y fístulas.
Perímetro escrotal: los terneros del grupo control, mostraron un aumento de la circunsferencia escrotal a las 24 horas, la que disminuyó, para alcanzar el tamaño preaplicación a los 7 días (Figura 1). Más tarde la talla testicular, se incrementó junto con el aumento del peso vivo del animal, hasta el término del estudio (Cuadro 1).
Figura 1. Variación del perímetro escrotal (cm) en los grupos tratado y control.
En los animales del grupo tratado, se presentó un aumento del perímetro escrotal, siendo máximo a las 48 horas. Luego decreció en forma gradual, hasta alcanzar el tamaño preaplicación a los 46 días (Figura 1). Posteriormente siguió disminuyendo hasta el término del ensayo (Cuadro 1). Como se observa en la figura 1, ambos grupos tenían igual diámetro escrotal a los 28 días. La diferencia en el perímetro en el grupo tratado es altamente significativa (P < 0,01) desde las 24 horas postaplicación, hasta el día 16. Desde el día 50 hasta el final, la diferencia ante los dos grupos vuelve a ser altamente significativa (P < 0,01).
Cuadro 1: Valor promedio inicial (i) y final (f) de perímetro escrotal (cm) y de peso corporal (kg) en los grupos control y tratado.
| -- | Control | Tratado | ||
| I | F | I | F | |
| Perímetro escrotal | 11,2 | 13,7 | 11,6 | 10,3 |
| Peso corporal | 56,8 | 100,6 | 56,7 | 104,6 |
Movilidad: la movilidad del testículo dentro del escroto se mantuvo en los animales del grupo control. En cambio en los animales del grupo tratado, a las 24 horas postaplicación, se había perdido la movilidad en el 80% de los animales, y en el 20% restante había una movilidad moderada, que se perdió a las 48 horas.
Sensibilidad: en el grupo control, a la palpación testicular los animales mostraron dolor sólo hasta las 24 horas postaplicación. En el grupo tratado hubo sensibilidad desde las 24 horas, hasta el día 5 postaplicación.
Consistencia: el grupo control presentó un endurecimiento testicular a las 24 horas, el que desapareció a las 48 horas. En el grupo tratado, la inyección de ácido originó un notorio endurecimiento desde el primer día hasta el día 15, luego del cual la consistencia varió de moderada a blanda.
Evaluación morfopatológica
Descripción macroscópica: Grupo control: en todo el período los testículos presentaron características de normalidad en su forma y consistencia, y su superficie era lisa y nacarada. El borde de corte era convexo, y el parénquima de color rosado pálido. Se diferenció claramente el mediastino testicular.
Grupo tratado: Primera semana: el tamaño de los testículos removidos, fue más pequeño, no así su cordón espermático que era de igual grosor que el de los animales del grupo control. La túnica vaginal se observó rugosa, algo enrojecida y con finos hilos de fibrina (Figura 2A). Al corte, la superficie era plana y el parénquima testicular de color café claro desuniforme, la consistencia fue friable. La zona del mediastino testicular no se diferenció fácilmente.
Segunda semana: se mantuvo, aproximadamente, las mismas características de la semana anterior, siendo más evidente la diferencia de tamaño respecto del grupo control.
Tercera semana: los testículos eran de color café violáceo, y se observó gran cantidad de adherencias en su superficie. Al corte, escurrió líquido transparente, y el parénquima era de color café oscuro con algunas zonas grisáceas y consistencia friable.
Cuarta semana: los testículos eran pequeños con adherencia en su superficie. Al corte, el parénquima era de color café oscuro con zonas grisáceas y escurrió líquido. El mediastino no fue identificable (Figura 2B).
Figura 2: Apariencia externa e interna de los testículos. A: túnica vaginal con adherencias (centro e inferior) y normal (Superior); 7 días. B: parénquima testicular alterado (inferior) y normal (superior; 28 días. gc: grupo control; gt: grupo tratado.
Décima semana: en tres testículos de este grupo, se observó una respuesta a la castración química. El tamaño de ellos era más pequeño que los del grupo control, y al corte, presentaron dos zonas; una ligeramente rosada, y otra de color café negruzco. El cordón espermático era más o menos gruesos y bien vascularizado. En los otros tres testículos se observó un efecto completo de la sustancia química sobre el parénquima, caracterizado por un reducido tamaño de los testículos y del cordón espermático, así como por el aspecto necrótico del parénquima testicular.
Descripción Histopatológica Grupo control: los testículos, presentaron integridad histológica, con un buen grado de cohesión entre los cordones del parénquima. Los cordones poseían un epitelio simple, sin luz, constituidos por los gonocitos y un reducido número de células pre-Sertoli. También se observaron algunas células germinales de mayor tamaño, hacia el centro de los cordones. A medida que los animales crecieron, aumentó el diámetro de los cordones, pero sin llegar a presentar luz.
En el intersticio habían acúmulos de células de Leydig, las que poseían núcleo esférico y citoplasma homogéneo, pero a los 72 días del inicio del ensayo, el citoplasma de estas células se observó finamente vacuolar. También se encontraban presentes en el intersticio, fibroblastos, fibrocitos y fibras colágenas.
Grupo tratado: Primera semana: el núcleo de los gonocitos y de las células pre-Sertoli se tiñó más pálido y presentó una moderada cariorrexis. La membrana basal se tiñó débilmente, encontrándose desprendida del epitelio en algunas zonas.
Las células instersticiales de Leydig, presentaron su núcleo en cariorrexis y su citoplasma se tiñó eosinófilo y homogéneo. Esta alteraciones celulares también se observaron en las células de tejido conectivo. Las fibras colágenas perdieron su ordenamiento característico apareciendo desordenadas lo que repercutió en la integridad histológica; presentaron poca afinidad a la tinción de Mallory. Cerca de la túnica albugínea, habían discretos infiltrados leucocitarios.
Segunda semana: se observó un mayor número de células inflamatorias; linfocitos entre los cordones y neutrófilos cercanos a la túnica algugínea. También hubo neoformación de tejido conectivo.
Tercera semana: los cordones estaban separados y sus células con severos procesos degenerativos, existiendo pequeñas zonas con células en necrosis, caracterizadas por cariorrexis, picnosis, cariolisis y desaparición del núcleo e intensa acidofilia del citoplasma. La membrana basal era gruesa y en muchas zonas se encontraba desprendida del epitelio.
El intersticio se observó edematoso y poco celular, existiendo grandes espacios hialinos ocupados por líquidos y algunas células mononucleares (Figura 3).
Figura 3. Cordones testiculares en necrosis (N), disgregados por un intenso edema. Grupo tratado, 21 días. H y E x 250.
Cuarta semana: respecto a la anterior, el daño del tejido parenquimatoso aumentó, observándose extensas zonas de tejido necrótico. Los cordones afectados de necrosis de coagulación, eran verdaderas masas eosinófilas, presentando la membrana basal desprendida. En el tejido intersticial, existía gran actividad de fibroblastos y macrófagos (Figura 4).
Figura 4. Neoformación de tejido conectivo (flecha pequeña) entre los cordones necróticos (N). En algunos hay desprendimiento de la membrana basal (flecha grande). Grupo tratado 28 días. H y E, x 250.
Décima semana: los seis testículos removidos presentaron algún grado de modificación del parénquima, existiendo en tres de ellos, un compromiso parcial (30-50%) y en los tres restantes un compromiso total.
En aquellos testículos parcialmente afectados, el tejido no dañado presentó zonas de cordones con epitelio simple, sin luz, y otras zonas con túbulos de mayor diámetro, epitelio estratificado y luz, sin espermatozoides (Figura 5).
Figura 5. Zona con túbulos en necrosis (N) entre túbulos normales (TN). Grupo tratado, 72 días. H y E, x 400.
En la zona límite entre el tejido normal y el alterado, se observó abundante neoformación de fibroblastos, fibras de colágeno y vasos sanguíneos (Figura 6). En la parte periférica de esta zona existían además, macrófagos y células gigantes rodeando a los cordones necróticos.
Figura 6. Tejido de granulación que separa tejido normal (TN) de necrótico (N), en testículos parcialmente afectados. Grupo tratado, 72 días. H y E, x 100.
Descripción ultraestructural Grupo control: los testículos presentaron características de normalidad. Los cordones eran de grosor homogéneo, flexuosos (Figura 7), y poseían notable desarrollo a la décima semana. Entre ellos, se diferenció grupos celulares, y células de cuerpo alargado con prolongaciones citoplasmáticas, que se anclaban en depresiones de la membrana basal de los cordones. También se observó, abundantes elementos fibrilares junto a las células alargadas. La membrana basal de los cordones, presentó ondulaciones y depresiones, que se hicieron más acentuadas en los testículos de la décima semana (Figura 9). En los cortes transversales los cordones, carecían de luz, y estaban constituidos por un epitelio de células cilíndricas.
Figura 7. Microfotografía de ME de barrido. Los testiculares son homogéneos y flexuosos; en su superficie hay elementos celulares adheridos (flecha). Grupo control, 7 días x 120.
Grupo tratado: Primera semana: los cordones perdieron flexuosidad, y homogeneidad en su grosor (Figura 8). En el intersticio si bien se identificaron grupos celulares, en muchas células de morfología se alteró, presentando aspecto estrellado. La membrana basal era lisa y en su superficie había material de aspecto amorfo.
Figura 8. Los cordones testiculares, han perdido su flexuosidad y hay escasas células adheridas a su superficie. Grupo tratado 7días. SEM, x 140.

Figura 9. Detalle de un túbulo seminífero normal con algunos fibroblastos adheridos a su membrana basal (flecha). Grupo control, 72 días. SEM, x 1200.
Segunda semana: se observó una franca irregularidad del grosor de los cordones, grupos celulares mal definidos en el intersticio, y gran cantidad de material amorfo. La membrana basal estaba rota en muchas zonas, al igual que la membrana citoplasmática de las células germinales.
Tercera semana: las características del tejido eran semejantes a la segunda semana, sin embargo aparecieron algunos elementos fibrilares, adheridos a la superficie de los cordones.
Cuarta semana: aún existían zonas con abundante material amorfo, pero había un mayor número de elementos celulares y fibrilares sobre la membrana basal de los túbulos, que a la tercera semana.
Décima semana: se observó gran actividad a nivel intersticial, habían abundantes células de morfología alargada con prolongaciones citoplasmáticas, y numerosos elementos fibrilares. La membrana basal de los cordones estaba rota (Figura 10), y en el interior de ellos, existía un material amorfo.
Figura 10. Detalle de un túbulo seminífero alterado. Se observa desprendimiento de la membrana basal (flecha). La superficie descubierta del túbulo es lisa (N). Grupo tratado, 72 días. SEM, x 1950.

Discusión
En las primeras 24 a 48 horas postinyección, a la palpación, el grupo tratado, presentó un intenso dolor que estaría en relación a un proceso inflamatorio del testículo. La observación macroscópica e histológica de los testículos en la primera semana, nos confirma este proceso. Diversos autores han descrito una inflamación de los testículos (Bianchi y col., 1985; Cohen y col., 1985; García y col., 1985), la que afecta especialmente a las serosas, originando una periorquitis que provoca finalmente las adherencias del testículo, dificultando la movilidad de este dentro del escroto.
El dolor observado en los animales, tras la aplicación intratesticular de ácido alfa-hidroxipropiónico, se debería a la naturaleza ácida y a la densidad del producto. Esta observación no ha sido citada en trabajos con este mismo producto (Cuenca 1985; García y col., 1985; Putney y Beal, 1985).
En el grupo control, el perímetro escrotal se incrementó junto al peso corporal, concordando con las observaciones de Glauber y González, (1985), quienes sostienen que este comportamiento típico se mantiene hasta los 3 años aproximadamente. En el grupo tratado, además del aumento de peso corporal similar al grupo control, hubo un aumento brusco del perímetro escrotal en los primeros días postaplicación de ácido.
Esto se debería principalmente a una acumulación de exudado serofibrinoso en la cavidad vaginal, como se pudo comprobar al examen macroscópico de los testículos y sus envolturas en los animales operados a los 7 y 14 días. En cambio en el estroma testicular, si bien había edema, la naturaleza inextensible de la túnica albugínea que rodea al testículo (Dellmann y Wrobel, 1980), impidieron el aumento del tamaño testicular. Por el contrario, al examen macroscópico este se vio disminuido en todos los animales del grupo tratado, siendo más manifiesto a los 72 días postaplicación.
La disminución del perímetro escrotal observada al final del período experimental, fue altamente significativa (P < 0,01), concordando con resultados obtenidos anteriormente (Bianchi y col., 1985; Cohen y col., 1985; Putney y Beal, 1985). Sin embargo, Cuenca (1985) y García y col. (1985), obtuvieron una regresión testicular mayor, ya que los tejidos se redujeron a pequeños nódulos dentro del escroto similar a un cuesco de aceituna.
El color café grisáceo, la consistencia blanda y el aspecto desvitalizado que presentó el tejido testicular, del grupo tratado, al examen macroscópio a partir de las primeras semanas, son indicadores de una necrosis (Jubb y col., 1985) y son los mismos aspectos observados por Guerra y col. (1985), después de realizar la castración química con Chem Cast. Es frecuente que los testículos presenten una consistencia blanda después de cursar inflamaciones agudas (Zemjanis, 1975).
El grupo control, presentó aspectos histológicos y de ultraestructura normales (Dellmann y Wrobel, 1980) y el parénquima testicular a los 72 días correspondió aproximadamente al 75% del volumen testicular (Mickelsen y Paisley, 1979).
La pérdida de la integridad histológica observada desde el principio en el grupo tratado, y más manifiesta a la tercera semana, estaría causada en gran parte por el intenso edema del tejido intersticial. También podría deberse a una alteración del tejido conectivo, especialmente de las fibras de colágeno, ya que éstas perdieron sus características morfológicas y tintoriales. Si se tiene en cuenta la condición proteica del colágeno (Silver, 1982), la naturaleza ácida del Chem-Cast podría ser causante de una desnaturalización de esa fibra como ocurre con otras sustancias ácidas (Drommer, 1985).
A partir de la segunda semana, si bien se presentó neoformación de tejido conectivo esta evidencia de cambios reparatorios (Silver, 1982) no tendría gran importancia en la recuperación de la integridad histológica (segunda y tercera semana), debido a que la organización del tejido conectivo es lenta. Por otro lado los cordones testiculares carecen de capacidad de regeneración y por el contrario, se hallaban en avanzado estado de degeneración y necrosis. Los túbulos estaban siendo removidos por células fagocíticas, concordando con descripciones ya realizadas (Cuenca 1985, García y col., 1985, Guerra y col., 1985).
Los cambios degenerativos y la posterior necrosis que se observó en las células de los cordones testiculares, podrían estar causados por un efecto directo del ácido hidroxipropiónico y por los cambios vasculares derivados de la periorquitis.
Al final del estudio, aunque los testículos de los animales del grupo tratado, fueron de menor tamaño que los del grupo control, al estudio morfopatológico se observó que, el parénquima testicular de tres de ellos, no estaba completamente afectado por los procesos de necrosis y reparación fibrosa; por el contrario, existían cordones y túbulos seminíferos con características de normalidad. Esta observación está en desacuerdo con los resultados comunicados por otros autores (García y col., 1985), quienes obtuvieron un 100% de testículos con necrosis generalizada a los 28 días postaplicación de ChemCast.
La castración química es un método sin riesgo para el animal y desde el punto de vista práctico tiene una aplicabilidad adecuada. A pesar que en este estudio histopatológica y ultraestructuralmente se encontró una respuesta incompleta de la castración química con ácido hidroxipropiónico, esta debiera valorarse también con exámenes reproductivos que midan la fertilidad de estos animales. Es probable que la correcta aplicación del producto en la zona del mediastino testicular, ocasione la necrosis de la Rete test, impidiendo el obligado camino que deben seguir los espermios después de ser producidos por los testículos seminíferos remanentes.
De acuerdo a la observaciones realizadas, se puede concluir que la administración intratesticular de ácido alfa-hidroxipropiónico, provoca un aumento en el perímetro escrotal altamente significativo hasta el día 16. Luego hay un proceso regresivo muy significativo (P < 0,01) desde el día 50 postaplicación.
Las modificaciones morfopatológicas encontradas consistieron básicamente en necrosis del parénquima y estroma testicular y fibrosis subsecuente. A los 72 días de la castración química con ácido alfa-hidroxipropiónico, en todos los testículos se presentó algún grado de modificación, coexistiendo zonas dañadas junto con tejido normal.
Agradecimientos
Los autores desean agradecer al Laboratorio Bayer de Chile S.A., por el aporte del producto ChemCast y parte del financiamiento, así como al personal del Laboratorio de Microscopía Electrónica de la Universidad de Concepción, por la asistencia prestada.
Mora R. Guillermo; Quezada Q. Manuel; Bonati B. Caludio.
Depto. de Medicina Veterinaria, Fac. Ciencias Agronómicas, Veterinarias y Forestales. Universidad de Concepción
Estudio clínico y morfopatológico de la castración química en terneros con ácido alfa- hidroxipropiónico. Avances en Medicina Veterinaria, Vol.6(1)
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