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Manejo del riego en el cultivo de tomate industria

Este cultivo se adapta en particular, a productores de escasos recursos, los que cuentan con cierta disponibilidad de mano de obra familiar y presentan una débil articulación comercial. Por otra parte, pueden presentar ciertas limitaciones productivas por suelos degradados y restricciones en disponibilidad de fuentes de agua.

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Martes 07.02.2012Introducción

La evolución en los hábitos de consumo y variedad de productos obtenidos convierten al procesamiento de tomate en una industria de gran dinamismo y niveles crecientes de consumo. En nuestro país, la producción de tomate para industria está radicada en la zona sur.

Este cultivo se adapta en particular, a productores de escasos recursos, los que cuentan con cierta disponibilidad de mano de obra familiar y presentan una débil articulación comercial. Por otra parte, pueden presentar ciertas limitaciones productivas por suelos degradados y restricciones en disponibilidad de fuentes de agua.

En la década del 80 se alcanzó a obtener alrededor de 13.000 toneladas/año de tomate para industria. En los 90 por falta de estímulo y pérdida de competitividad, este volumen se redujo significativamente, alcanzando a importarse prácticamente el total del consumo (alrededor de 5 millones de dólares).

En estos últimos años el área de cultivo comprende alrededor de 500 has y es realizado por parte de 800 productores, obteniendo 11.000 toneladas de producto fresco. Esto representa solamente un tercio de las necesidades del consumo local.

La recuperación de la producción se genera a partir de un Programa del Fondo de Reconstrucción y Fomento de la Granja, MGAP. Este Programa está dirigido a levantar restricciones tecnológicas a nivel productivo e industrial en la cadena del tomate procesado.

La ejecución del Programa se realiza en base a empresas u organizaciones de productores que actúan como patrocinantes.

Esta temporada se cumplió la quinta zafra de ejecución del mismo, por parte de 11 patrocinantes, comprendiendo algo más de 300 productores en 260 has y representando cerca del 60% del volumen de producción nacional. No obstante, la evolución de la producción en el período, indica cierto estancamiento.

El abastecimiento del consumo local posibilitaría incorporar a su producción a un número superior a 1000 pequeños productores, ocupando además mano de obra adicional, a nivel de la producción y de la industria. En el sector hortícola no existen oportunidades similares para abastecimiento del mercado local. Son posibles además algunas opciones de exportación a nivel regional, en base a diversificación de productos.

Desde la década del 70, la Estación Experimental Las Brujas realizó investigación en relación con esta producción. La misma se interrumpió durante los años de estancamiento del sector, retomándose en 2003.

El énfasis se ha puesto en material genético, manejo de suelo y agua y manejo integrado de plagas. A lo largo de este período se han desarrollado recomendaciones sobre estos distintos aspectos, además de facilitar el acceso a semillas de variedades con mayor adaptación relativa y de bajo costo.

La información relevada en estos años indica que el rendimiento promedio de los productores inscriptos en el Programa se ha mantenido prácticamente en 30 toneladas/ hectárea (ton/ha). En este período se destacan algunos patrocinantes cuyos productores alcanzan una media de 50 ton/ha.

Por otra parte, los productores más especializados han alcanzado 80 ton/ha, mientras que en diversos experimentos controlados se superan las 100 ton/ha. Esto indica un importante potencial para el aumento de la productividad.

Nuestra apreciación es que la aplicación del riego por la mayoría de los productores es inadecuada y en otros casos no se visualiza su importancia y rentabilidad de su aplicación. Esto explicaría en gran medida los bajos rendimientos obtenidos.

Se debería asimismo, adaptar el manejo del suelo y cultivo para un mayor rendimiento potencial, lo que permitiría mejorar la eficiencia en el uso de los recursos para una producción más sostenible, con consecuencias favorables en el conjunto de la cadena.

El cultivo se muestra sensible a condiciones de déficit y excesos hídricos, comunes en nuestro clima, requiriendo ajustar los factores de producción. El manejo del agua en este cultivo es un factor que no solo incide en la cantidad de tomate cosechado sino también en su calidad.

El déficit hídrico durante las etapas de llenado de fruto ocasiona pérdidas significativas por pudrición apical, en especial en cultivares susceptibles. De acuerdo al promedio de 35 años de registros, existe un déficit hídrico en el suelo entre los meses de octubre a marzo cercano a los 250 mm.

Figura 1 - Evolución del crecimiento de la planta de tomate en Uruguay.

Trabajos de la DUMA (MGAP) en la decáda de los ´80 y de Lema y Rodríguez (1982) en tomate variedad Loica, han demostrado respuesta al riego en los cuatro años de evaluación con un rendimiento promedio de 51 ton/ ha.

La lámina total de riego aplicada varió de acuerdo al año, con requerimientos entre 109 y 186 mm. Para estos ensayos la densidad fue de 27.650 plantas/ha y la aplicación del riego se hacía por surco o aspersión.

Manejo del riego en el ciclo del cultivo Un aspecto importante de las relaciones entre la absorción de agua y el rendimiento de los cultivos es el abastecimiento de agua del suelo a las plantas para satisfacer la demanda atmosférica.

Esto implica que para asegurar altos rendimientos se deben considerar en el manejo del riego los valores de la evapotranspiración máxima diaria del cultivo. Durante el desarrollo del cultivo se toma en cuenta su curva de crecimiento (Figura 1), de manera de acompañar esta demanda.

La fase crítica para el cultivo se da entre los 38 a los 80 días desde el transplante, que coincide entre la floración y la primera etapa de maduración del tomate.

Hay diferentes maneras de obtener el valor de evapotranspiración del cultivo. Actualmente, se ha optado por la utilización de estaciones automáticas para la toma de datos agroclimáticos, a nivel de cada región y el valor de la precipitación por chacra. Conjuntamente con esto, se desarrollaron modelos computarizados para estimar el consumo de agua en tiempo real y, en consecuencia, las láminas de riego a aplicar.

Desde el año 2003 mediante un acuerdo con la Universidad Federal de Santa Maria, Brasil, INIA utiliza el SISTEMA IRRIGA®. A partir de esta metodología ha desarrollado un Servicio de Programación de Riego que permite al usuario recibir información sobre eventuales necesidades hídricas a cubrir, en base a los siguientes factores.

  • Tipo de suelo, considerando sus propiedades físicas. Las mismas condicionan la infiltración de agua y la capacidad de almacenamiento de agua en todo el perfil de suelo.
  • El crecimiento de la planta y sus demandas de agua en las diferentes etapas del cultivo.
  • Las condiciones del clima: precipitaciones, temperatura y humedad del aire y velocidad del viento, que condicionan la evapotranspiración del cultivo.
  • Equipo de riego, medidas de uniformidad y distribución del agua en el campo.

Complementariamente, durante la temporada, se realiza algún monitoreo de la humedad en el perfil del suelo y medidas de crecimiento del cultivo para eventuales ajustes.

En la temporada siguiente, para validar y promover este servicio, se realizaron seguimientos en predios seleccionados. También se desarrollaron ensayos de riego y manejo del cultivo para ajustar recomendaciones, así como pruebas anuales de cultivares bajo estas condiciones.

Resultados de la Experimentación

En la zafra 2003-04 se evaluó la respuesta al riego por goteo en la variedad Loica y un híbrido (H 9780) con diferentes niveles de población. Los resultados obtenidos han demostrado el aumento de la producción hasta 90 ton/ha y la calidad del tomate industria, haciendo un correcto manejo del agua (Palloti & Núñez, 2004).

Se estimó la necesidad de aplicación máxima promedio de agua, vía riego, de 242 mm durante el ciclo del cultivo, para distintas densidades de población.

La variedad Loica permitió obtener mayor rendimiento comercial que el híbrido, debido a que éste tuvo mayor descarte por podredumbre apical, aunque presentó mayor calidad en la producción comercial.

Las conclusiones más destacadas en este ensayo fueron, un mayor consumo de agua con el incremento en la densidad de plantas y los rendimientos. Esto demostró que se pudo acompañar el crecimiento del cultivo con el consumo de agua. La máxima respuesta a la densidad se obtuvo con alrededor de 33.000 plantas por hectárea (Figura 2).

En el ensayo de riego por goteo realizado en la temporada siguiente, se buscó conocer la respuesta a dos manejos (50 y 100% de la máxima demanda, Etm) y un tratamiento en secano, con diferentes poblaciones de plantas por hectárea. La variedad utilizada fue Loica.

Se aplicaron 73 y 146 mm para los manejos de riego que reponían el 50 y 100 % de la evapotranspiración del cultivo, complementarios a los 269 mm aportados por las precipitaciones.

Los resultados de este experimento confirmaron el aumento de la producción, haciendo un correcto manejo del agua, sin afectar la calidad industrial del mismo (grados Brix).

En la Tabla 1 se presentan los resultados para los distintos manejos. El rendimiento de tomate en secano rindió aproximadamente un 40% menos. Se observó una respuesta significativa del rendimiento de tomate al aumentar la lámina de riego (Figura 3).

La mayor respuesta al agregado de agua fue en la población de 32.255 plantas/ha, donde por cada milímetro de agua aplicada hubo una respuesta de 519 kg de tomate comercial.

Figura 2 - Respuesta del rendimiento de tomate industria al riego. INIA Las Brujas, 2005-06.

Tabla 1 - Rendimiento de tomate industria, lámina de riego aplicada en cada tratamiento durante el ciclo del cultivo. INIA Las Brujas, 2005-06 (Precipitaciones 269 mm).

Manejo de riego Producción (promedio) ton/ha
Lámina de riego aplicada (mm)
Secano
58.0
0
50 % Etm
82.4
73
100 % Etm
98.0
146

Etm: Evapotranspiración máxima

Conclusiones y Recomendaciones

Al aumentar la lámina de agua se observó un aumento en el rendimiento de tomate, en los distintos experimentos. El manejo con la aplicación de riego del 100% de la
evapotranspiración máxima del cultivo fue superior a los demás manejos aplicados.

La lámina promedio de agua aplicada en las dos últimas temporadas de ensayo fue de aproximadamente 200 mm. Estos resultados coinciden con los déficits hídricos registrados y con las recomendaciones realizadas a los productores de tomate que han utilizado el Servicio de Programación del Riego de INIA.

Los rendimientos obtenidos en los distintos experimentos de manejo del riego y de evaluación de cultivares en las últimas cuatro temporadas, demuestran un alto potencial del cultivo, inclusive con variedades de polinización abierta, en términos de productividad y calidad.

Los mismos son comparables con regiones tradicionales para esta producción. El riego por goteo se adapta muy bien a esta producción, permitiendo hacer un uso más eficiente del agua disponible y facilitando el control de enfermedades del follaje, bacteriosis en particular.

Figura 3 - Respuesta del rendimiento de tomate industria al agregado de agua via riego. INIA Las Brujas, 2005-06.

En la medida que se intensifican los factores de producción y se incrementa la densidad de plantas, es más factible el aumento de rendimientos y la calidad del fruto.

En base a la experimentación y diferentes seguimientos realizados en este período, se recomienda una densidad de alrededor de 33.000 plantas por hectárea. El Servicio de Programación del Riego permite ajustar la demanda de riego a las necesidades del cultivo, en forma muy práctica.

Otros factores relevantes son la elección de la chacra y manejo previo del suelo. Por lo general, se hace necesaria la rotación de cultivos, el aporte de materia orgánica, la inclusión de abonos verdes y cambios en el laboreo de los suelos, como el laboreo vertical y reducido. Para esto se requiere una planificación temprana, con suficiente
anticipación y cierta especialización productiva.



Ing. Agr. (Dr.) Claudio García, Ing. Agr. (PhD) Francisco Vilaró, Ing. Agr. Matías González
Programa Nacional de Producción Horticola
INIA
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