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Efecto de plásticos de color sobre la temperatura del suelo durante el periodo frío en La Plata
La temperatura del suelo es un factor de gran importancia sobre los procesos físicos, químicos y biológicos. Ella regula el intercambio de energía entre el suelo y el aire, la evaporación de la humedad, la concentración de sales en la solución y la viscosidad del agua, pudiendo modificar su resistencia física a la penetración a través de las paredes celulares (Tesi, 1978; Tindall et al., 1990).
La temperatura del suelo es un factor de gran importancia sobre los procesos físicos, químicos y biológicos. Ella regula el intercambio de energía entre el suelo y el aire, la evaporación de la humedad, la concentración de sales en la solución y la viscosidad del agua, pudiendo modificar su resistencia física a la penetración a través de las paredes celulares (Tesi, 1978; Tindall et al., 1990). A nivel biológico, influye en la actividad de microorganismos encargados de la mineralización de la materia orgánica, así como en el crecimiento y desarrollo de las distintas especies vegetales (Tesi, 1978; Villaseca, 1990). Los distintos procesos metabólicos de las plantas dependen, desde el momento de su implantación, de la temperatura del suelo, entre otros factores. El crecimiento y funcionamiento de las raíces están sujetos a los niveles térmicos del sustrato, pudiendo verse afectados no sólo los mecanismos de absorción de agua y nutrientes, sino también la síntesis de sustancias de crecimiento producidas por las raíces y utilizadas en otras partes del vegetal (Tesi, 1978).
En zonas de clima frío o templado frío, el incremento de la temperatura a nivel radical le resulta beneficiosos para el crecimiento y desarrollo de las plantas (Trudel y Gosselin, 1982). Entre las prácticas culturales que permiten modificar la temperatura del sustrato, toma relevancia el uso de coberturas plásticas sobre el suelo siendo esta una alternativa poco costosa y cada vez más generalizada que ha resultado efectiva para inducir precocidad e incremento de rendimiento en cultivos de tomate, pimiento y melón (Chakraborty y Sadhu, 1994; Gabriel et al., 1994; Rubeiz y Freiwat, 1995; Martins et al., 1997; Mormeneo y Cantamutto, 1999).
El polietileno aplicado sobre el suelo incrementa el flujo de calor en profundidad, disminuyendo las pérdidas de energía por calor latente y sensible respecto al suelo desnudo y produciendo un cambio en el balance de energía que afecta a los regímenes térmico e hídrico, modificando el microclima edáfico (Streck et al., 1994; Mormeneo y Cantamutto, 1997). La magnitud de este efecto depende del tipo de suelo y de las propiedades ópticas del material (Buriol, 1996). Los polietilenos comerciales presentan un rango de propiedades ópticas muy amplio que determina grandes diferencias en la manera en que la energía calórica se transmite en la superficie del suelo (Ham y Kluitemberg, 1994). Los materiales translúcidos transmiten hasta un 90% de la radiación recibida, viéndose aumentado el flujo de calor hacia el suelo, en relación a los polietilenos opacos , que absorben parte de la radiación incidente y la transmiten fundamentalmente por conducción (Mahrer, 1980; Schneider et al., 1993).
Por lo expuesto, la hipótesis de este trabajo fue comprobar que los materiales plásticos actúan sobre la variación de la temperatura en forma diferente según el período considerado, por ello el objetivo consistió en estudiar el efecto de polietilenos de distintos colores sobre la temperatura del suelo durante el periodo junio - septiembre en un invernadero de la zona de La Plata, Buenos Aires.
Materiales y Metodo
El ensayo se condujo en la Quinta Demostrativa " El Parque, La Plata Buenos Aires (34° 58' S; 57° 54' W) durante el período comprendido entre junio y septiembre de 2000, en un invernáculo tipo capilla con abertura cenital, cubierto con polietileno LDT de 150 µm y orientado en dirección norte - sur. Sobre suelo tipo argiudol vértico (Giménez, 1992) mantenido a capacidad de campo, se efectuaron los siguientes tratamientos: T0) suelo desnudo, T1) suelo cubierto con polietileno verde de 50 µm, T2) suelo cubierto con polietileno naranja de 50 µm y T3) suelo cubierto con polietileno negro de 50 µm. La experiencia fue diseñada en bloques al azar con cuatro repeticiones. La temperatura se computó con un Data Logger XR 440 con sensores PT 940 ubicados a 5 cm de profundidad, con registros a intervalos de 15 minutos. Se calcularon las temperaturas medias, máximas y mínimas diarias del suelo para cada tratamiento y cada mes comprendido en el periodo. Los valores obtenidos fueron sometidos al análisis de la varianza y las medias comparadas por el test de Tukey.
Resultados y Discusión
En los meses comprendidos por el periodo en estudio, las temperaturas medias y mínimas del suelo no fueron modificadas en forma estadísticamente significativa por los tratamientos realizados (Cuadros 1 y 2). Durante la estación fría la cantidad de calor disponible debajo de la cobertura plástica es reducida, pudiendo no ser suficiente para provocar la elevación de la temperatura del suelo (Mahrer, 1980). Este hecho pudo haber determinado la falta de efectividad del polietileno naranja para elevar la temperatura, a diferencia de lo observado por Mascarini y Mascarini (1997) para los meses de mayo - junio y por Martínez et al. (1998) para octubre -noviembre.
La temperatura máxima fue mayor en el suelo cubierto con polietileno verde (Cuadro 3). En consecuencia la temperatura media también fue más elevada en este tratamiento, aunque el menor nivel alcanzado por las mínimas amortiguó el efecto de las máximas. El plástico verde presentó un patrón de comportamiento similar a los polietilenos coloridos translúcidos, que actúan como los transparentes respecto a la elevación de la temperatura (Streck et al., 1994). En estos materiales el calentamiento del suelo se produce por la absorción directa de la radiación que llega a él y por el efecto invernadero provocado por la capa de condensación en la superficie interna del film (Schneider et al., 1993; Ham y Kluitenberg, 1994). Sin embargo, Mahrer (1980) considera que la reducción de la evaporación durante el día sería más efectiva en el proceso de calentamiento del suelo que el efecto invernadero que actúa durante la noche, justificando la mayor influencia de los materiales translúcidos sobre la temperatura máxima que sobre la mínima.
El polietileno negro no produjo modificaciones sobre las temperaturas máximas ni mínimas respecto al suelo desnudo. Estos resultados coincide parcialmente con lo reportado por Bennet et al. (1966) y Martínez et al. (1998) quienes no observaron variaciones de la temperatura máxima pero lograron un incremento en las mínimas mediante el uso de este material. En general, el suelo cubierto con polietileno negro presenta valores de temperaturas máximas similares al suelo desnudo ya que absorbe gran parte de la radiación solar incidente y transmite una baja proporción por conducción en profundidad, con un menor calentamiento de los primeros centímetros del suelo (Streck et al., 1994). La evaluación del efecto del polietileno negro sobre la temperatura del suelo aporta resultados contradictorios que pueden estar asociados a la influencia de la época del año o a la calidad de los plásticos utilizados (Maurya y Lal, 1981; Streck et al., 1994).
Cuando se estudian las modificaciones causadas por el uso de una determinada cobertura plástica sobre la temperatura del suelo, muchas veces no se contemplan o especifican debidamente las características de los numerosos factores que pueden influir sobre este parámetro. Ésta puede ser una de las principales razones que justifiquen las divergencias encontradas en los resultados expuestos en los distintos trabajos. Las condiciones locales afectan notablemente las mediciones realizadas, dado que tanto el nivel de radiación incidente como la temperatura del aire presentan una elevada correlación con los valores que se registran en el suelo (Buriol, et al., 1996; Sandri, et al., 1999; Grimaldi, et al., 2000). El tipo de suelo así como su contenido de humedad influyen sobre propiedades térmicas como el calor volumétrico y la conductividad térmica que modifican la magnitud y forma de transmisión del calor (Streck et al., 1994). Existen también factores de tipo técnico que pueden influir en el valor de las mediciones como la forma de preparación del suelo, el grado de contacto con el polietileno, la extensión de la superficie cubierta con polietileno o el ancho de la lámina utilizada (Sibma, 1979; Ham y Kluitenberg, 1994).
Garbi, M. Grimaldi, M C2. y Martínez, S.
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