Cuenca Rural

Jueves, 17 de Abril de 2014
Registro
Recuperar Clave Registrarse
Usted se encuentra en: Frutihorticultura Frutihorticultura Archivo de Frutihorticultura, Frutihorticultura
Búsqueda personalizada
Despejado
17°C Despejado
Buenos AiresCambiar
Elige Ciudad

Frutihorticultura | Frutihorticultura

Camino hacia la producción integrada de tomate

Tomate.

Existe un alto riesgo que los productos obtenidos en estos sistemas, a pesar de su excelente aspecto visual, tengan niveles excesivos de residuos de plaguicidas y otras sustancias que pueden afectar la salud del consumidor. Los problemas del sector hortícola se trasladan a la población, no solo en el riesgo de falta de inocuidad de los productos cosechados sino también a través del impacto negativo sobre el medio ambiente.

Compartir nota Compartir nota Enviar esta nota por mailEnviar nota Imprimir notaImprimir nota Agrandar el tamaño del texto Ampliar texto Disminuir el tamaño del textoDisminuir texto
Enviar la noticia por e-mail


Jueves 18.03.2010Introducción

El INTA San Pedro está desarrollando un protocolo de producción integrada de tomate. Durante dos campañas, el manejo sanitario junto con prácticas de manejo del suelo, ha sido validado en cultivos comerciales de tomate bajo cubierta. Los resultados obtenidos demostraron una sensible reducción de la aplicación de plaguicidas y fertilizantes respecto de la producción tradicional. Esta experiencia abre el camino a una producción diferenciada de tomate con el consiguiente beneficio para productores, operarios y consumidores en general.

La horticultura, en mayor medida que otras producciones agrícolas, ha priorizado la tecnología de insumos por sobre la tecnología de procesos. En este esquema de intensificación productiva existe una desestimación de los principios agroecológicos y como consecuencia, el agroecosistema hortícola moderno se vuelve inestable y sus quiebres se manifiestan como rebrotes recurrentes de plagas y enfermedades, salinización-alcalinización y deterioro físico-químicos-biológico del suelo, contaminación de aguas superficiales y subterráneas , etc.

Existe un alto riesgo que los productos obtenidos en estos sistemas, a pesar de su excelente aspecto visual, tengan niveles excesivos de residuos de plaguicidas y otras sustancias que pueden afectar la salud del consumidor. Los problemas del sector hortícola se trasladan a la población, no solo en el riesgo de falta de inocuidad de los productos cosechados sino también a través del impacto negativo sobre el medio ambiente.

La contaminación de aguas subterráneas es un aspecto vital y como tal debe ser considerado especialmente, dado que la mayoría de las áreas hortícolas se encuentran dentro o rodeando las zonas urbanas, en donde todos o gran parte de la población utiliza este recurso para su consumo.

Dentro de los cultivos hortícolas, la producción de tomate bajo cubierta exhibe con mayor intensidad estos problemas, por la superficie que ocupa, por los altos requerimientos de insumos que implica el manejo del cultivo y el riesgo económico que significa las pérdidas que puedan originarse.

¿Es posible proponer un sistema productivo que sea a su vez rentable y respetuoso de los recursos naturales, el medio ambiente y la salud del consumidor?

La producción integrada como solución

En la EEA San Pedro del INTA, intentamos dar una respuesta positiva a la pregunta formulada. Con un enfoque holístico que se apoye, más en tecnología de procesos que en tecnología de insumos, intentamos que se generen productos de mayor calidad e inocuidad.

El concepto de producción integrada se ajusta adecuadamente a los objetivos perseguidos. El uso racional del suelo, el agua y los fertilizantes y el manejo integrado de la sanidad como un sistema que reúne de manera compatible todas las técnicas posibles, para mantener a las plagas y enfermedades por debajo de los niveles que produzcan daño económico, contribuyen no sólo a preservar el medio ambiente, la salud de operarios y consumidores, sino además a lograr altas producciones de calidad y sostenibles a través del tiempo.

La fuerza del manejo integrado de la sanidad radica en no centrarse en ninguna técnica en particular. Es un conjunto de medidas, al atacar a un problema sanitario desde distintos flancos lo que garantiza su éxito. Algunas medidas están orientadas a retrasar la aparición de las plagas y evitar su dispersión. Entre ellas se encuentran la buena ventilación de los invernáculos, la sanidad de los almácigos, el saneamiento (levantamiento inmediato y eliminación de cultivos concluídos) y acotadas aplicaciones preventivas.

Todo tratamiento fitosanitario debe tener una justificación técnica, para lo cual debe basarse en un método objetivo de diagnóstico. Las aplicaciones preventivas están restringidas sólo a aquellas plagas de umbrales de daño muy bajo y a reducir la presión de inóculo de enfermedades de difícil control una vez instaladas en los invernaderos.

Otra de las premisas del manejo integrado es favorecer los mecanismos naturales de control. La convivencia con niveles de plagas que no afectan económicamente al cultivo permite la instalación en el mismo de enemigos naturales. Algunos de estos enemigos naturales pueden ser responsables directos de que una determinada plaga no necesite ser controlada.

En otros casos pueden hacer más lento el crecimiento de las mismas atrasando la necesidad de control. Cuando es necesario intervenir, la aplicación de plaguicidas selectivos produce un aumento de la relación de enemigos naturales respecto de su presa u hospedero retrasando el futuro crecimiento de la plaga. El resultado es una disminución de la frecuencia de aplicaciones.

El manejo de la resistencia a plaguicidas debe ser tenido en cuenta a través de la rotación, en la medida de lo posible, de principios activos y familias de plaguicidas. El cuidado de los genes de resistencia se realiza evitando altas presiones de inóculo que permitan la selección de cepas de patógenos capaces de quebrarlos.

El conocimiento de las condiciones predisponentes a cada enfermedad también contribuye como factor de manejo, ya sea desde el punto de vista del patógeno como del hospedante.

El último aspecto a considerar es la alta eficacia de los tratamientos de control. Para eso se debe contar con un equipo pulverizador adecuado de alta presión y volumen con un apropiado mantenimiento. Se debe contar además con buenos instrumentos de medida para asegurar la correcta dosificación.

El manejo del suelo, las enmiendas y el aporte de nutrientes se establece sobre la base de una serie de recomendaciones. Antes de la implantación del cultivo se efectúan observaciones del suelo de los invernaderos y se toman muestras de suelo y de agua para su análisis. En base a esta información se establecen las pautas de manejo del suelo, enmiendas y fertilización. Se recomienda aplicar fertilizantes de base y con posterioridad al trasplante, los nutrientes se aplican por fertirriego de acuerdo a la fase fenológica y requerimiento del cultivo.

El protocolo : Monitoreo de Plagas y Enfermedades

El protocolo de manejo integrado de plagas y enfermedades fue aplicado durante dos temporadas, en cultivos de tomate cherry y redondo. En este trabajo se incorporaron también pautas de manejo de suelo, riego y nutrición.

En dicho protocolo se ha propuesto y ajustado un sistema de monitoreo y control de plagas y enfermedades. Dicho sistema está basado en la revisión semanal de un número de plantas con relación a la superficie del cultivo (20 plantas por cada 1000 m²) y el registro de las observaciones y recuentos en planillas. Para cada plaga animal existe una forma y lugar específico de observación dentro de la planta. Con los datos del monitoreo, también se puede evaluar la evolución de las enfermedades que se presentan y tomar decisiones acerca de la repetición o no de los tratamientos, en función también de las condiciones predisponentes para cada una de ellas.

En un croquis de cada módulo, se registran las plantas con síntomas de virosis, patógenos que provocan podredumbres de raíz y cuello y marchitamientos, así como también aquellas que muestran agallas causadas por nemátodes, lo que ayuda a tomar decisiones a cerca de la necesidad de desinfectar parte de un invernadero en el mejor de los casos, o la totalidad antes de inciar el próximo cultivo. En el caso de las virosis , este registro proporciona información sobre fuentes de infección y/o fallas en los controles. A partir del tercer ciclo de cultivo en un módulo, se realiza un análisis del suelo, para conocer la población de nemátodes y las especies presentes en el mismo.

Se ha medido el tiempo que demanda realizar el monitoreo. Dos personas que pueden ir turnándose en la tarea de observar y anotar pueden establecer el estado sanitario de 1000 m² de invernáculo en un tiempo no superior a una hora de trabajo. Esto representa un costo muy bajo si se tiene en cuenta el ahorro de aplicaciones y su contribución a mejorar la toma de decisiones.

Criterios de intervención

El control de las plagas animales (insectos y acáros) se realiza sobre la base de umbrales de intervención específicos. La única excepción en la que se realizan aplicaciones preventivas es para los trips dentro de los 30 días posteriores al transplante .

Se ideó una estrategia de manejo integrado de enfermedades, para lo cual se agrupó a los patógenos según el órgano que afectan, o la etapa del cultivo en que representan una amenaza. Los grandes grupos comprenden por un lado a patógenos que afectan a órganos aéreos, patógenos que provocan podredumbres de raíz y cuello y marchitamientos, patógenos de plántulas y plantines y enfermedades causadas por virus.

Para patógenos que afectan a órganos aéreos, se adoptó una estrategia que hace uso de un número reducido pero necesario de tratamientos preventivos con fungicidas. Es recomendable que éstos sean de contacto en las primeras etapas del cultivo y sistémicos y específicos en caso de que así lo reflejen los resultados del monitoreo semanal y/o las condiciones ambientales presentes; ya que el primer grupo de fungicidas mencionado tiene mayores sitios de acción sobre los patógenos por lo cual éstos se hacen resistentes a los mismos con mayor dificultad.

En el caso de enfermedades ocasionadas por patógenos del suelo, será mucho más importante prevenir que curar, por lo que se recomienda rotar cultivos de especies pertenecientes a familias distintas para evitar el aumento de la población de hongos patógenos, no dejar de aportar materia orgánica al suelo ya que ésta favorece el desarrollo de microorganismos antagonistas. Se recomienda utilizar en lo posible materiales que presenten resistencia genética a nemátodes y patógenos del suelo.

En caso de que los antecedentes así lo justifiquen se deberá desinfectar el suelo, para lo cual se usarán técnicas que no utilicen bromuro de metilo, como el uso de vapor de agua o la solarización que podrá incluir también el uso de subdosis de fungicidas o nematicidas.

Para las virosis la estrategia está ligada a la forma de transmisión y al uso de resistencia genética. Hasta ahora en el cultivo de tomate bajo cubierta en nuestra zona, la más importante virosis es la "peste negra del tomate", lo que justificó aplicaciones ¨preventivas¨ para el control de trips, que por ser muy difíciles de detectar, no admiten seguir un criterio de umbral de daño para decidir el momento de la intervención química. En el caso de usar cultivares resistentes y sobretodo en años donde se espera una alta población de vectores, no debe descuidarse el control de los mismos, ya que está comprobado que en condiciones de alta presión de inóculo, pueden aparecer cepas de virus que quiebran la resistencia genética , evidenciándose luego en los frutos síntomas de la enfermedad.

Resultados de su aplicación

La aplicación de este protocolo en cultivos comerciales, redujo significativamente el nivel de utilización de plaguicidas respecto a la producción tradicional. Esta reducción compensó ampliamente el costo ocasionado por el monitoreo de plagas y enfermedades. Los rendimientos y la calidad obtenidos fueron satisfactorios.

Perspectivas

El objetivo a mediano plazo es integrar los otros aspectos de manejo a este protocolo para que el mismo sea de producción integrada.

Una de las características importantes de un protocolo de producción integrada es el de ser dinámico y sujeto a una mejora continua. A medida que se incorpore información y se desarrollen nuevas técnicas, el protocolo puede ser ajustado y enriquecido. Es posible entre otros aspectos mejorar la eficiencia y practicidad de los monitoreos de plagas y enfermedades. El desarrollo de métodos prácticos, que permitan tomar decisiones a cerca de la necesidad de repetir tratamientos preventivos para enfermedades, así como la determinación de umbrales de daño para las mismas es una tarea que deberían abordar de manera coordinada centros de investigación y empresas. Otro aspecto donde es necesario continuar desarrollando tecnología es el manejo integrado de patógenos del suelo y nemátodes.

La adopción del protocolo por más productores permitirá detectar problemas que ayuden a mejorarlo. También será posible a través de la centralización de la información del monitoreo constituir una red que permitirá abordar los problemas de plagas desde una óptica regional. Con esta red de monitoreo puede establecerse un sistema de alarma para prevenir a los productores de problemas sanitarios detectados en forma incipiente.

Bibliografía

* Altieri, M.A 1992. Manipulación de insectos mediante el manejo de malezas. En: Altieri, M.A. Biodiversidad, Agroecología y Manejo de Plagas. Cetal (eds.) CLADES - Santiago - Chile pp 55-75
* Costa, J.L. 1997. Riego y medio ambiente. Seminario de riego. C.R.Bs.As.S. EEA Balcarce. Mar del Plata Septiembre 1997 (7-14).
* Polack, LA; Brambilla, RJ. 2000. Evaluación de un Sistema de Manejo Integrado de la Polilla del Tomate en un Cultivo de Tomate Cherry bajo Invernáculo. En XXIII Congreso Argentino de Horticultura. ASAHo. Mendoza, septiembre de 2000.
* Polack, L. A.; Mitidieri, M.; Silvestre C.; Brambilla J.y Brambilla, V. 2001. Manejo Integrado de Plagas y Enfermedades de Tomate. Experiencia en Establecimiento Comercial. En XXIV Congreso Argentino de Horticultura. ASAHO. San Salvador de Jujuy, Septiembre de 2001.
* Polack, L. A. y Mitidieri, M. 2002. Producción de tomate diferenciado. Protocolo preliminar de manejo integrado de plagas y enfermedades. EEA San Pedro. IPE. Protección Vegetal N. 20.
* iglizzo, E.F. 1994. El INTA frente al desafío del desarrollo sustentable. En Desarrollo Agropecuario Sustentable. INTA - INDEC pp 78-88.

Agradecimientos

Agradecemos la colaboración de la empresa Finca Pilar y del Ing. Agr. Carlos Silvestre para la validación a campo del protocolo. Agradecemos también el apoyo de los Ings. Agrs. Francisco Azzaro (Dirección de Vigilancia y Monitoreo) y Diego Quiroga (Dirección Nacional de Protección Vegetal) del SENASA. El Ing. Agr. Luis Balcaza (UEEA Gran Buenos Aires) realizó importantes aportes en lo referido al manejo de la nutrición.


L. A. Polack, M. Mitidieri, A. Amma
Inta San Pedro

Comentarios Ingresados

  • 25.08.2012 - daniel nafarrate

    hola somos de cordoba y tenemos
    2 hectareas en athos pampa calamuchita.podremos sembrar tomates cherri en esta zona? y de ser posible que cuidados tienew ,ya que tenemos otras actividades y lo hariamos como negocio y hobby .espero respuesta .gracias
Ingresar Comentario

Newsletter Cocina de Historias y Recuerdos

Audios

Ver Archivo de Audios Últimos audios Wap Cuenca Rural

Encuesta

¿Son suficientes los controles Sanitarios en el transporte de Frutas y Verduras?

Ver resultados

Otras Encuestas

Búsqueda personalizada
Archivo CuencaRural Desarrollado por Osmosis
Copyright © 2008 www.cuencarural.com - Todos los derechos reservados.