Economía & Negocios
Desastre en el trigo: ¿el fin o el principio de una pesadilla?
Caras largas. La cosechadora "vuela" por el lote de trigo convertida casi en un coche de Fórmula 1. El cultivo no tiene el rinde suficiente como para detenerle la marcha y pocas horas más tarde y antes de lo pensado todo habrá terminado. El trigo cosechado se va en el camión rumbo al pueblo, donde la balanza de la cooperativa dará la palabra final.
Trigo
Caras largas. La cosechadora "vuela" por el lote de trigo convertida casi en un coche de Fórmula 1. El cultivo no tiene el rinde suficiente como para detenerle la marcha y pocas horas más tarde y antes de lo pensado todo habrá terminado. El trigo cosechado se va en el camión rumbo al pueblo, donde la balanza de la cooperativa dará la palabra final.
En el campo, el productor se queda con un sentimiento de fracaso y angustia por lo que vendrá. Esta escena, que ocurrió esta semana en uno de los últimos trigos cosechados, se repitió infinidad de veces durante la más desastrosa campaña de trigo de los últimos años. Para olvidar. Todo comenzó con el pie izquierdo al sembrarse un 23% menos que el año pasado, que es también menos que lo sembrado en el 92/93 cuando se registró la menor superficie triguera de los últimos 20 años.
Fue una clara señal del hartazgo de los chacareros a la constante manipulación del mercado. Menos superficie sembrada y también menos rindes. La combinación letal de falta de agua en casi todo el ciclo del cultivo, más alguna helada tardía, y el desánimo de los productores que aplicaron lo mínimo indispensable pegó en los rendimientos que están promediando los 21,8 quintales. Muy lejos de los 28,6 quintales promedio nacional de la anterior cosecha. ¿Con estos rindes, es necesario efectuar la cuenta de lo que queda en el bolsillo del chacarero o mejor dicho de lo que se queda debiendo?
La más pesimista de las estimaciones de cosecha, 9,5 millones de toneladas, está siendo superada por la realidad. Con el 92% de la superficie cosechada se obtuvieron al momento sólo 8,5 millones de toneladas. Representará una caída del 40% con respecto al año pasado.
Pero el problema es que el insomnio de los agricultores causado por los resultados del trigo puede extenderse por unos meses a la espera de la cosecha del girasol, la del maíz, que en estos días se juega su rendimiento, y por último a la de la soja, con mayor margen de maniobra, aunque las siembras de segunda están muy complicadas en la provincia de Buenos Aires.
La recuperación de las cotizaciones en el Mercado de Chicago de las últimas semanas es una buena noticia que fue tomada como un incipiente cambio de tendencia. Se sabe que la crisis financiera mundial todavía no fue superada y cualquier estornudo puede provocar que los fondos de inversión vuelvan a desprenderse de sus posiciones. Ya demostraron en septiembre y octubre lo que son capaces de hacer y en la situación que dejan al mercado.
En cuanto a las caras largas en el campo, los agricultores no son, por supuesto, los únicos. Los criadores, con los mismos precios de la hacienda que en 2005, afrontan los coletazos de una primavera seca. Esto es poca preñez en las vacas y mínimas reservas forrajeras efectuadas hasta el momento. De no venir un respiro con un otoño lluvioso y un invierno benigno la situación de muchos criadores será altamente complicada para mantener sus rodeos.
El primer amago
A pesar de la bronca-ambiente entre los productores, esta semana la Comisión de Enlace estableció una "impasse" hasta marzo. La decisión de no molestar a los turistas en las rutas se explica por el temor a "rifar" el capital adquirido con la ciudadanía. Este capital se puede medir en el hecho de que hoy cualquier candidato presidencial de los que están despuntando tiene que contar con una buena relación con el campo como una de sus precondiciones. ¿No es el campo acaso el común denominador de Carrió, Cobos, Binner, Reutemann o Solá?
En el caso de Reutemann, se trata de un agricultor de soja y girasol, enamorado por supuesto de los "fierros", que en algún momento llegó a sembrar hasta 3000 hectáreas entre campo propio y alquilado. Si bien nunca se lo consideró un productor de punta, se lo podría describir como sumamente conservador; se encuentra en las antípodas en cuanto a lo que Cristina Kirchner entiende que es "casi un yuyo que crece sin ningún tipo de cuidado".
Aunque los dirigentes descartaron la presencia en las rutas hasta marzo continuarán las asambleas y las reuniones en todo el interior. Como siempre sucede en estos casos, el estado de movilización de los productores se alimenta de la sensación de bolsillos vacíos y el alargamiento de la cadena de pagos, que en algunas regiones ya comienza a ser crítica.
La Nación
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