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Cuando los números se tornan incomparables...

Cuando los números se tornan incomparables...

El viejo refrán viene a cuento porque, aunque parezca una obviedad, de poca utilidad es comparar "peras" con "manzanas". Y esto para hacer referencia tanto a la comparación de empresas en su conjunto, como así también a ciertas actividades dentro de cada una, desde lo más general a lo más específico.

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Viernes 09.12.2011Un viejo refrán pero que sigue vigente...

El viejo refrán viene a cuento porque, aunque parezca una obviedad, de poca utilidad es comparar "peras" con "manzanas". Y esto para hacer referencia tanto a la comparación de empresas en su conjunto, como así también a ciertas actividades dentro de cada una, desde lo más general a lo más específico.

Y ello tiene como consecuencia el tener en cuenta que, cuando se trata de comparar empresas y/o actividades, y que las conclusiones a las que se arriben sean válidas y útiles, que primero establecer los criterios a considerar. De lo contrario, se podrían cometer gruesos errores a la hora de interpretar dichas comparaciones.

Nada mejor entonces que analicemos ejemplos concretos, circunscriptos a solo dos empresas, pero que en realidad son una suerte de compendio de lo observado en la realidad, en un importante abanico de casos. Para ello tomaremos dos empresas, que llamaremos en adelante La Esperanza y El Chajá.

Caso 1. Los egresos que en La Esperanza se consideran como honorarios de administración por parte de su propietario, documentados incluso con sus correspondientes facturas, en El Chajá en cambio, se asignan a retiros empresariales. Como empresa, La Esperanza queda en desventaja, a la hora tanto de asignar los gastos fijos (estructura + administración + impuestos), como el Resultado y la rentabilidad,

Caso 2. El Chajá considera el arrendamiento del campo de recría como un ítem de gasto en dicha actividad, mientras que La Esperanza lo asigna dentro de los gastos de estructura. En este caso, a la hora de comparar el costo de la recría y por lo tanto el de producción de la vaquillona propia, quedará en desventaja El Chajá,

Caso 3. La Esperanza considera a su encargado asignado 100 % a estructura, mientras que El Chajá lo reparte, según su dedicación de tiempo: 70 % a tambo, 15 % a maquinarias y 15 % a estructura. Acá, si bien no habrá diferencias en el resultado final, queda en desventaja El Chajá, al calcular tanto el resultado de la actividad Vaca Total (solamente hacienda en ordeñe + secas), como también Tambo Total (Vaca Total + Crianza + Recría).

Caso 4. La Esperanza considera solamente los retiros entregados como tales a los dueños, asignando el resto a gastos de conservación de mejoras, mientras que El Chajá considera también como retiros (luego a descontar de lo que se entrega a los dueños como retiros) los gastos habituales del chalet, los de provisiones, el vehículo de uso particular, el personal afectado en forma particular a los dueños, y las reformas que ha realizado en la casa y en el parque. En este caso, queda en desventaja La Esperanza.

Caso 5. Valuación de maíz de propia producción. La Esperanza lo valúa a 110 U$S/tonelada, mientras que El Chajá lo hace a 90 U$S/tonelada. En este caso sale perdiendo, a la hora de calcular los costos de alimentación, La Esperanza.

Caso 6. Valuaciones de tierra. La Esperanza valúa a 4.000 U$S/hectárea, mientras que El Chajá, alambrado por medio, lo hace a 5.000 U$S/Ha. Eso dará una diferencia notable en la rentabilidad sobre capital con tierra, en la cual sale perdiendo El Chajá.

Caso 7. Valuación de hacienda. La Esperanza valúa, a cierre de ejercicio a 4.300 $ sus vacas en ordeñe; El Chajá a 3.400 $. Eso repercute al valuar la diferencia de inventario y en el margen bruto luego. Pero acá las cosas se tornan más complejas: si hay diferencia de inventario (Inv. Final - Inv. Inicial) positiva, queda en desventaja El Chajá. Pero si es negativa dicha diferencia de inventario, queda en desventaja La Esperanza.

Caso 8. Valuación de la UTA (Unidad de Trabajo Agrícola), utilizada para valuar las labores realizadas con maquinaria propia. La Esperanza valoriza la UTA a 28 dólares, mientras que El Chajá lo hace a 38. A su vez, hay diferencias en los coeficientes de UTA que ambas empresas asignan a las labores. Eso incidirá sobre los acarreos y finalmente sobre el margen. En este caso, la actividad intermedia "empresa Maquinarias" de La Esperanza queda en desventaja. Pero, por otro lado, son las las actividades a las que realiza labores la empresa maquinarias de El Chajá las que quedan en desventaja. El resultado final de toda la empresa no varía pero hay resultados intermedios no comparables.

Caso 9. Valuación de la leche destinada a crianza. El Chajá considera que, de la leche que le da a sus terneros, solamente el 10 % es vendible. La Esperanza asigna el 100 % como leche vendible, aunque no lo es. Eos afectará el costo de la crianza, siendo La Esperanza la que queda en desventaja.

Caso 10. ¿A gasto o a amortización? Habiendo realizado una remodelación en el tambo, La Esperanza, por motivos contables, tomó el total del monto como gasto asignándolo a la actividad tambo en ese ejercicio. El Chajá, en cambio, hizo una remodelación similar, pero lo consideró como algo que se debe amortizar a lo largo de 20 años. Ello afecta el margen y los resultados, quedando en desventaja La Esperanza.

Caso 11. Compras de insumos. El Chajá compró el 60 % de los insumos para la siembra de su campaña gruesa a fin del ejercicio anterior, aprovechando los menores precios ofrecidos en la precampaña. La Esperanza, en cambio, los compró en el presente ejercicio. A la hora de comparar, hay que asignar los gastos al recurso correspondiente (ejemplo: silo 2010/11). De lo contrario, el costo de los respectivos silos será muy diferente, y La Esperanza quede en desventaja para este ejercicio.

Caso 12. Uso de semilla propia. El Chajá no tuvo que comprar semilla de soja para sembrar su verdeo de verano (había guardado parte de los cosechado en la campaña anterior, lo había clasificado y embolsado pensando en la campaña siguiente), y no le asignó valor. La Esperanza en cambio la compró. Queda en desventaja La Esperanza.

Caso 13. Asignación de impuestos. La Esperanza considera el impuesto a las ganancias para llegar al resultado final. El Chajá en cambio calcula el resultado antes de dicho impuesto. En este caso, queda en desventaja La Esperanza.

Caso 14. Valuación del combustible. La Esperanza considera el precio del combustible restando IVA e impuestos internos. El Chajá sólo descuenta el IVA. En este caso, sale perdiendo El Chajá porque tendrá mayor costo por litro de combustible utilizado.

Esto no es todo...

La enumeración no se agota acá, sino que hay más ejemplos a considerar. Y seguramente el lector, al avanzar en la lectura del artículo, irá recordando otros tantos que le ha tocado ver.

En realidad, el artículo no pretender convertirse en una suerte de enciclopedia que contenga absolutamente todos los casos que se pueden dar en este rubro. Apunta por un lado a poner el tema sobre la mesa, y a actuar como efecto disparador a la hora de efectuar comparaciones.

Una cosa es que se hayan pactado, previamente a confeccionar las respectivas gestiones, los criterios de valuaciones y otros a aplicar. En ese caso, uno puede ya "descansar" en el hecho de que todas esas gestiones ya tienen un basamento de criterios comunes.

Pero puede suceder también que se quieran incorporar en la comparación otras empresas, que ha tomado sus propios criterios. En esos casos, se agrega la tarea de tener que analizar previamente, y en detalle, los criterios que han considerado esas gestiones adicionales, de modo de, llegado el caso, hacer las adaptaciones del caso, sea en valuaciones o en el rubro que corresponda, para "traducirlas" y que de ese modo puedan participar de la comparación, siguiendo los mismos criterios previamente fijados para el grupo original de cuestiones.

Y también se puede dar el caso de que, en una comparación vertical, el hecho de haber sido realizada por diferentes responsables haga que se hayan considerado diferentes criterios a lo largo de los ejercicios. Ello hace, de nuevo que haya que traducir todas las gestiones de esa misma empresa "al mismo lenguaje comparativo".

Y aún falta el terreno de los grises, donde las recetas a veces no sirven...

La cuestión de las precauciones a la hora de efectuar comparaciones entre empresas no se agota en lo que ya hemos visto, es decir desde los casos más obvios a los menos.

Todavía nos queda por tratar otros aspectos, no menores, pero que requieren otro tratamiento diferente al que veníamos viendo.

Esto se plantea cuando pueden surgir criterios que se presten a discusión. Por ejemplo: ¿es en el tambo, o en la invernada: debo incluir la superficie destinada al maíz de cosecha que luego proveerá de grano al tambo? Algunos pueden justificar su inclusión, mientras que otros su no inclusión.

Otro caso: ¿corresponde darle valor al pastoreo de rastrojos que hace el tambo, una vez levantados los cultivos de cosecha?

Y otro más: ¿a qué valor se debe tomar el silo que está consumiendo la hacienda?
En el tambo, la leche tirada, por los motivos que fueran: ¿se debe considerar en la producción física de leche? ¿Y en los ingresos?

En realidad, no viene al caso quién tiene razón o no. Lo que interesa es que se fije le mismo criterio para todo los casos que se compararán, sena estos diferentes empresa, o diferentes ejercicios de la misma empresa.

Como estas que dimos solamente a modo de ejemplo, puede haber muchas otras preguntas o dudas que se plateen a la hora de considerar cómo se tomará tal o cual criterio. Lo importante no es establecer recetas infalibles sino que, previo a toda comparación, dejar aclarados los criterios adoptados.

Conclusión

Todos los casos presentados no son producto de un supuesto "que pasaría si..." sino se trata en su totalidad de situaciones reales, ya observadas en empresas concretas, de ahí su valor. Como hemos visto a lo largo de este artículo, comparar no es cosa simple, que consista en tomar los números de varias empresas y sacar conclusiones. Se requiere, previamente, de toda una labor de acuerdos, es decir de haber convenido criterios que hagan que todas las gestiones a comparar estén en igualdad de condiciones a la hora de compararse. Y si no hubo ese acuerdo previo, en todo caso, esa labor se debe realizar a posteriori, pero siempre previamente a realizar cualquier comparación y llegar luego a conclusiones.

Convenir criterios -> Comparar -> Obtener conclusiones válidas.

 


Ing. Félix Fares

p/Cuenca Rural
felixfares57@yahoo.com.ar
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