Agricultura
Una enfermedad que está ganando terreno: Sclerotinia
Sclerotinia sclerotiorum es un hongo que afecta a una amplia gama de especies cultivables y no cultivables. De los cultivos susceptibles importantes para la región del sudeste bonaerense afecta al girasol y la soja produciendo pudriciones de tallo en ambas especies, y del capítulo en girasol. Es un hongo que se adapta muy bien a los ambientes del sudeste bonaerense haciendo que sea un patógeno de difícil manejo.
Es de esperar que este patógeno comience a cobrar cada vez más importancia debido a que, hoy en día en el sudeste bonaerense, la soja y el girasol ocupan una superficie mayor al 80% del total cultivable. En las últimas campañas se vienen registrando ataques importantes en ambos cultivos.
Sclerotinia se ha convertido entonces en un factor importante a considerar y las medidas a tomar para prevenir y minimizar sus pérdidas deben ser concebidas a nivel de sistema productivo.
Como paso inicial para el manejo de este patógeno es importante identificar los lotes en que se haya detectado la enfermedad evitando la siembra de cultivos susceptibles.
La siembra directa es otra de las medidas recomendadas. Al no incorporar el rastrojo del cultivo antecesor exponemos a la estructura de resistencia del hongo y fuente de inóculo, el esclerocio, a la colonización por la microflora y microfauna del suelo logrando que se degrade antes.
El manejo del barbecho y el control de las malezas son fundamentales para reducir la cantidad de inóculo. Algunas de las malezas más comunes que suelen estar presentes en los lotes o en las cercanías de alambrados son reservorios de la enfermedad, por lo cual mantener el barbecho limpio de malezas es fundamental.
También existen medidas de manejo particulares que deben adaptarse en cada cultivo. En girasol, por ejemplo, la fecha de siembra junto con la elección de un cultivar resistente son los dos pilares fundamentales para combatir la enfermedad.
En soja se trata, principalmente, de considerar una serie de medidas de manejo cultural y la selección de cierto tipo de planta en el cultivar sembrado.
En cualquier caso, toda medida que haga que el cultivo no esté floreciendo (período de susceptibilidad) en el momento favorable para el patógeno, que en nuestra región es generalmente en es fines de febrero, va a estar reduciendo la probabilidad de ocurrencia de la enfermedad.
Para el cultivo de girasol en el sudeste bonaerense se ha determinado que las siembras de septiembre u octubre tienen menos porcentaje de plantas enfermas comparado con las siembras de fines de noviembre o diciembre. Esto está relacionado con las condiciones ambientales que tendrá el cultivo durante la floración.
Un cultivo sembrado en octubre florecerá, independientemente del ciclo del híbrido, cerca de principios de enero, cuando la probabilidad de días nublados y frescos es baja. En cambio, siembras tardías atrasan la floración hacia febrero-marzo, cuando la probabilidad de ocurrencia de días nublados y frescos es más elevada (condiciones favorables para Sclerotinia).
La elección de la duración del ciclo es otra herramienta a tener en cuenta al momento de elegir la semilla. El cultivar de girasol puede escapar al período más favorable para el desarrollo de la enfermedad por poseer una temprana floración. Por tal motivo, en siembras de noviembre, los materiales de ciclo corto se enferman menos que los cultivares de ciclo largo.
En el cultivo de soja el objetivo es evitar que coincida un follaje muy cerrado en floración con las condiciones favorables para el desarrollo de la enfermedad. Varias medidas de manejo ayudan a minimizar los daños por este hongo. El follaje del cultivo debe generar un microclima más seco y no tan fresco, favorecer la circulación de aire y con presencia de tejido susceptible (flores) menos prolongada.
Los medidas más recomendadas para el manejo de Sclerotinia en soja son: sembrar semilla sana y limpia, para no contaminar el suelo con esclerocios de campañas pasadas; adecuar la fecha de siembra; evitar sembrar con poco espaciamiento entre surcos y mucha densidad de plantas; evitar el riego excesivo, especialmente durante la floración; y vigilar la fertilidad y la fertilización del suelo, pues si son muy elevadas, promueven un crecimiento excesivo de las plantas que favorece el desarrollo de Sclerotinia.
Aunque existe poca información sobre la resistencia de los cultivares de soja disponibles, se ha probado que existen diferencias entre ellos. Lo importante es tener en cuenta que ciertas características de la planta juegan un rol muy importante evitando la enfermedad en el campo: menor longitud del ciclo, inicio de floración más temprano, menor vuelco y altura, follaje erecto y abierto.
Ing. Agr. Facundo Quiroz ( fquiroz@balcarce.inta.gov.ar ), Ing. Agr. Carolina Troglia (ctroglia@balcarce.inta.gov.ar ), Ing. Agr. Marina Montoya (mmontoya@balcarce.inta.gov.ar)
INTA Balcarce
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Pruebas realizadas por los investigadores revelaron que una sola aplicación de las citocininas produjo un aumento del 5 al 10% en los rendimientos de algodón bajo condiciones de una escasez de agua. Las investigaciones también revelaron que las citocininas no tuvieron ningún efecto en condiciones de agua suficiente. Las citoninas se pueden aplicar durante los tratamientos contra las malas hierbas. Para tener más eficacia, los investigadores están estudiando su aplicación en bajas concentraciones en las semillas de algodón o a las plantas de algodón en una etapa temprana de desarrollo.
Revés para un reclamo judicial de Monsanto
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