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Trigos que hicieron historia

Un cultivo que creció en la Argentina.

Cuando en 1999 la empresa Nidera registró Baguette 10, el primer trigo con germoplasma francés, revolucionó los rendimientos del cultivo. Pero no se quedó de brazos cruzados, y desarrolló materiales argentinos con raíz europea, que superan en rinde y adaptación a todas las variedades conocidas.

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Sábado 11.02.2012Cuando en 1999 la empresa Nidera registró Baguette 10, el primer trigo con germoplasma francés, revolucionó los rendimientos del cultivo. Pero no se quedó de brazos cruzados, y desarrolló materiales argentinos con raíz europea, que superan en rinde y adaptación a todas las variedades conocidas.

En este contexto, el crecimiento del trigo en la Argentina es un hecho indudable. Hace sólo diez años, el promedio nacional era de 2,7 toneladas por hectárea, con un incremento interanual de menos de 20 kilos por hectárea. Hoy, supera ampliamente las tres toneladas por hectárea y en los mejores lotes se pueden alcanzar nueve, con una tasa de crecimiento anual que oscila en torno a los 40 kilos por hectárea.

Es así como en los últimos dos años, la empresa renovó completamente su portfolio en trigo, como producto de los excelentes resultados que expresaron campaña tras campaña los materiales desarrollados en la Argentina a partir de la genética francesa.

La nave insignia de la compañía es el Baguette 601, un trigo de ciclo intermedio a corto que mostró mucho equilibrio entre su rendimiento, su respuesta sanitaria y su capacidad de adaptación a distintas regiones.

"El 601 es fruto del trabajo de investigación, y similar al Baguette 17 en su gran adaptación a diversas zonas geográficas: se puede sembrar en cualquier lugar del país. Tiene un gran equilibrio en rendimiento potencial, en calidad comercial -proteína, gluten y peso hectolítrico- y también en calidad industrial. Además, posee buena tolerancia a distintas enfermedades, o sea que es un trigo de lo más completo que hay en el mercado, muy equilibrado, armonioso y difícil de superar", explicó el gerente del Programa de Mejoramiento de trigo de la compañía, Gustavo Vrdoljak.

El directivo agregó que existe mucha información de sus resultados en diversas zonas geográficas, y que en los mejores ambientes del sudeste bonaerense puede alcanzar 9 o 10 toneladas; en el norte de la provincia, como Chacabuco, hubo lotes de 8 o 9 toneladas, y en zonas más marginales osciló entre 4 y 5 toneladas.

"Siempre nos propusimos tener una variedad que satisfaga las diversas necesidades de cada cliente: que si un productor, un acopio, un distribuidor o un pool de siembra quiere un cultivar corto, lo tiene. Si quiere un intermedio, lo tiene; y si precisa un material largo con requerimientos de frío, lo tiene", agregó el ejecutivo Vrdoljak.

Los comienzos

En 1997 la empresa percibió que la evolución de la producción de trigo en la Argentina estaba estancada y decidió actuar en consecuencia.

Vrdoljak explicó que detectaron que había un crecimiento bastante interesante en el resto de los cultivos principales, y sin embargo en el trigo, que era el más sembrado después de la soja, la evolución del rinde era menor. "Sabíamos que en Europa los rendimientos unitarios eran superiores, y decidimos probar la adaptación local de algunos trigos de germoplasma europeo", puntualizó.

Gracias a un convenio con una empresa francesa, en 1999 se registraron los primeros trigos franceses y las nuevas variedades toleraban la incorporación de tecnología. "Antes de los trigos franceses, cuando teníamos mejor ambiente potencial, las variedades no respondían a la aplicación creciente de tecnología, generando algunos problemas de vuelco y enfermedades. Eso nos llevó a buscar un trigo que se adaptara, pudiera apoyarse en fertilizantes y fungicidas, y así generar más toneladas por hectárea", agregó el ejecutivo.

El primer hito en la nueva etapa triguera fue Baguette 10, lanzado en 1999, cuando nadie confiaba en que el germoplasma francés pudiera adaptarse a nuestro suelo. Sin embargo, esta empresa demostraba en todos sus ensayos un incremento del 15% en rendimiento. "Hoy todo el mundo triguero reconoce la contribución de Baguette 10 al crecimiento del germoplasma argentino, y la mayoría de las empresas lo están utilizando en sus planes de mejoramiento", concluyó Vrdoljak.

Diez años para lograr semillas de calidad

Diseñar un trigo de calidad lleva aproximadamente diez años, de modo que el primer paso consiste en seleccionar las variedades que mejor satisfagan las necesidades estimadas para una década después. Primero los mejoradores deben prever la estructura productiva, la introducción de nuevas tecnologías, las condiciones climáticas de las distintas regiones y las necesidades alimenticias de la población. Entonces comienza el proceso de cruzamiento y de generar una vasta población de la variedad que permita seleccionar los mejores fenotipos y después se inician las pruebas a campo.

 

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