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Los productos químicos no son los culpables de su mal uso

Me resulta bastante difícil explicar este tema sólo desde mi pensamiento, sin el incentivo de las preguntas de alguien que quiera informarse bien. Durante estos últimos tiempos, los productores agropecuarios estamos siendo objeto de las peores calificaciones respecto de nuestro comportamiento ambiental, por el uso de productos químicos aprobados.

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Miércoles 08.09.2010Me resulta bastante difícil explicar este tema sólo desde mi pensamiento, sin el incentivo de las preguntas de alguien que quiera informarse bien. Durante estos últimos tiempos, los productores agropecuarios estamos siendo objeto de las peores calificaciones respecto de nuestro comportamiento ambiental, por el uso de productos químicos aprobados. Se está creando una psicosis colectiva que condena el uso de estos productos en nuestros cultivos. Esto se debe en parte a los dichos de expertos dotores que se dedican a inyectar químicos en renacuajos y concluyen que, a ciertas dosis, producen algo llamado teratogénesis (cáncer). Por otra parte, se debe a la difusión alarmista que dan muchos periodistas, quienes no ti enen la obligación de conocer estos temas pero sí, la de no enloquecer a la gente desinformándola, creándole falsos temores.

Creo que todos estos argumentos encierran tremendas contradicciones. En primer lugar, referido expresamente al Glifosato, que es el más criticado, se dice que es de gran toxicidad a pesar de que su dosis media letal (DML) es muy alta. En segundo lugar, pasamos en quince años de usar 30 millones de litros a 300 millones, lo que traería aparejado un aumento proporcional de daños, que en la realidad no existe; por el contrario, las estadísticas de expectativa de vida demuestran que aumentó en la misma proporción. Cabe aclarar que, en ese período, en nuestro país la producción creció de 60 millones de toneladas de granos a 95 millones, en el último ciclo.

Me pregunto qué pasaría si continuásemos con estas campañas de vacunación de todos los renacuajos que vayan sobreviviendo a la campaña anterior, cuando les inyectemos los más modestos productos de uso doméstico que guardamos al lado de nuestras ollas; tales como el limpia hornos, la lavandina, quitamanchas, mata cucarachas, etc. Lo más probable es que los pobres bichos tiendan a desaparecer y entonces prohibiríamos todo ese arsenal. Y siguiendo en esta dirección, como ya está demostrado, los accidentes de tránsito son la causa de miles de muertos en las rutas argentinas, también prohibiremos entonces el uso del automóvil.

Como estos ejemplos que rebaten desde la ignorancia los más refinados argumentos científicos hay miles, pero los resultados de nuestras prácticas demuestran que cada día estamos alimentando a mayor cantidad de gente y que además, se puede observar una lenta recuperación de especies de animales silvestres que estaban desapareciendo, como es el caso de las lechuzas y de varias especies de aves más.

La aversión que generan los estudios entre los habitantes urbanos hacia estos productos es cada vez mayor. Y estos informes no contemplan estadísticas de lo que ocurre entre quienes diariamente convivimos con ellos, como los aplicadores, controladores y los mismos "malvados" moradores rurales y ni que hablar de los obreros que trabajan en su fabricación. Generalmente, se refieren a sitios urbanos donde con solo ver una máquina fumigadora, ya empiezan a sentir los síntomas de intoxicación. Estoy pensando que el objetivo final de estos estudios no es la salud que todos defendemos dándole el uso correcto a estos productos. Sino tal vez encierren algún oscuro fin y logren que dejemos de utilizarlos, con lo que conseguirían una drástica baja en la producción.

Cuidar el ambiente y la salud es una obligación que tenemos todos los que trabajamos con estos productos, pero decir la verdad entera es también obligación de los que estudian y de los que difunden estos estudios. Si las conclusiones sólo sirven para generar antagonismos entre los que vivimos en distintas áreas o batallas comerciales contra algunos productos, deberíamos incluir entre los "malditos" a todos los de uso doméstico que compramos en los almacenes y llevamos a casa en la misma bolsa de los alimentos sin preocuparnos, a pesar de que contienen los mismos principios activos que los de uso rural.

También podría ser que quieran que volvamos a producir con la azada, con lo que rápidamente nos estaríamos peleando con las mismas para defender lo poco que producimos. Luego, los científicos mediante profundos estudios identificarían el problema de la violencia en el uso de la azada, prohibiéndolas rápidamente. Con las manos vacías y sin elementos para producir moriríamos todos de hambre, pero sin agresiones. Así, no serían más necesarios ni los estudios, ni los alimentos.

PRODUCIR CADA VEZ MÁS ALIMENTOS, NO ES PRODUCTO DE LA AMBICIÓN DE LOS PRODUCTORES, SINO UNA OBLIGACIÓN QUE MANA DEL CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN Y SU CONSECUENTE NECESIDAD ALIMENTARIA.

Patricio Watson
Productor Agropecuario Monte Buey

Comentarios Ingresados

  • 10.09.2010 - Roberto Luna

    Ser cómplice de genocidio y además hacerse pasar por estúpido, no engaña a nadie.
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