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El otro trigo

Trigo candeal.

Si bien está lejos de ser un cultivo masivo, para un grupo de productores el trigo candeal sigue siendo una alternativa para diversificar la fina. Poca superficie, lotes buenos y un alto nivel tecnológico son las características de manejo. A la hora de la comercialización hay de todo un poco.

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Viernes 23.07.2010Con la ocupación de alrededor de un 5% de la superficie destinada a fina en la zona, el trigo candeal lejos está de ser un cultivo masivo en la región. Pero sí es elegido por un buen grupo de productores como un negocio para diversificar riesgos. "Nunca se planteó como un reemplazo del trigo pan, el candeal es un complemento", coinciden productores y agrónomos consultados. Como característica general, hay que marcar que los chacareros lo siembran en muy baja escala, en los mejores lotes y lo hacen con alta tecnología.

Condición esta última fundamental: la distinción del candeal es su calidad, entendida como alta proteína y gluten, que van de la mano del nitrógeno.

En la Argentina, el trigo candeal es utilizado por la industria para la elaboración de pastas o sémolas. Y son las fábricas las que plantean la realización de convenios con los productores para conseguir la materia prima, en un manejo similar al que se da con la producción de cebada y las malterías. Ahora bien, este punto -el del contrato- para algunos productores es una flaqueza y para otros es una virtud. Incluso, desde hace algunas campañas algunas industrias decidieron bajar la bonificación por calidad, el principal incentivo que tenía el chacarero para hacer candeal, y muchos o bien dejaron de sembrarlo o empezaron a hacerlo por las suyas para luego comercializarlo al mejor postor. En definitiva, hay experiencias de todos los colores y para todos los gustos. Veamos.

"Hace varios años que no lo siembro y es muy poco el volumen que se hace a nivel cooperativa. Desde hace varias campañas pasó a ser un cultivo que se siembra únicamente bajo contrato, como la cebada. Pero a diferencia del mercado de la cebada, que de un tiempo a esta parte ha visto la aparición de más jugadores, operadores de candeal hay muy pocos en el país", dice Hugo Cadenas, tesorero de la Cooperativa Agraria y quien hace cinco años que no hace candeal.

"Este año decidí volver a sembrarlo por una cuestión de diversificación. Lo hago por convenio, primero porque en años anteriores nunca tuve problemas de rechazo y segundo porque si tengo necesidad de vender al momento de la cosecha para afrontar algún compromiso, entrego el cereal", explica Martín Ozcariz. Y esto último es mucho más que un detalle: "Este verano tenía que afrontar el pago de un arrendamiento y no tenía precio de trigo en ningún lado, tenía que andar corriendo de un molino a otro para ver quién y en qué momento me compraba como para hacerme del dinero".

Eso hizo que esta campaña, planteada la misma incertidumbre, Ozcariz, decidiera hacer más cebada, más avena y volver a sembrar candeal.

En cambio, para Sebastián Lance el candeal es una buena alternativa, pero sin contrato de por medio. "Siempre hice un poco para diversificar, y lo sembraba por convenio hasta que Manera achicó los porcentajes de las bonificaciones. Siembro poca superficie como para venderlo entre junio y octubre, y siempre desde hace cuatro años vengo vendiéndolo bien, con una bonificación mayor a la que me ofrecían por convenio", asegura.

La paciencia al ex presidente de la regional local de Aapresid se le acabó cuando le ofrecieron un 17% de bonificación (sobre el precio del trigo pan), más otro porcentaje por calidad y alcanzaba un 23%. "Era poca la brecha por sobre el trigo como para hacerlo con convenio", dice. Y tuvo mucha razón, le terminaron pagando un 35% más.

Rubén Caro, asesor de la Cooperativa Alfa, cuenta un escenario similar al de Lance. "Hace unas tres campañas que los convenios dejaron de ser atractivos y concretos. No se paga como debiera la calidad y además había ciertos aspectos referidos a las bonificaciones que no quedaban claros. Ante esa inseguridad, se decidió sembrar sin contrato y después arreglar el mejor negocio".

En este caso puntual de la Alfa, que Caro aclara siempre fue candealera, ayuda el volumen cosechado a la hora de vender la producción. "Podemos presionar porque contamos con muchas toneladas, es mucho menos riesgoso que para un productor solo", describe. Aunque agrega: "De todos modos, es poca la superficie que le destina cada productor". Prueba de eso es que anualmente, la cooperativa siembra entre 1200 y 1500 hectáreas de candeal, cuando la fina de la entidad trepa hasta las 10.000 hectáreas.

Es muy distinto el escenario que describe el ingeniero Fredi Dodorico, de Agronomía Raúl Pérez. "Este año no hemos gestionado ningún convenio, ha dejado de ser atractivo", asegura. Y explica: "Nos ha pasado que el comprador no cumplió con lo acordado en la calidad... Como siempre el que está al final de la cadena es muy ambicioso, entonces se complica. Es algo que tendría que estar aceitado y todo el mundo contento, pero no es así".

Es el ingeniero Federico Pearson quien demuestra que también está la posibilidad de hacer un convenio serio y con un final feliz. Desde hace 16 años, el agrónomo trabaja junto al ingeniero Mariano Astigueta, y generarle la producción de trigo candeal al estudio Cazenave y Asociados, que lo negocia con un importante molino.

"Nosotros conseguimos los productores, nos encargamos de supervisar el programa y la entrega de la mercadería. Es un programa dirigido, no es algo masivo, y que además tiene un seguimiento técnico, porque además de darle la semilla al productor, hacemos mediciones a campo en lo que es fertilización", explica.

"Nosotros siempre ofrecemos el programa no para reemplazar al pan, esto es un complemento, para hacer un porcentaje del área. Y hay que elegir los mejores lotes porque son los que tienen más nitrógeno y son los que van a traducirlo en más gluten y proteína", dice. Y agrega: "En nuestro caso, salvo en raras excepciones -una severo ataque se fusarium-, siempre se ha comprado el 100% de la producción, y en la campaña pasada el precio estuvo muy cerca del FAS teórico". Pearson y Astigueta supervisan anualmente entre 8000 y 12.000 hectáreas de candeal.

En cuanto al manejo agronómico, el candeal tiene muchos puntos en común con el trigo pan: el aspecto diferencial tiene que ver con la fertilización. "La búsqueda de gluten y proteína, que están asociadas al nitrógeno, obliga a hacer un seguimiento. Hay dos momentos para hacer las mediciones, una en macollaje -que es el jugo de la base del tallo-, que es con la que determinamos qué cantidad de nitrógeno ha absorbido la planta. Y desde hace unos 10 años empezamos a hacer mediciones con el clorofilómetro, el spad, en hoja bandera. Que es el último momento en que podemos corregir los déficit que vemos", dice Pearson.

Si bien es cierto que si se lo compara con las variedades tradicionales de trigo pan, el hecho de tener que aplicar más nitrógeno lo transforma en un cultivo más caro, la ecuación cambia si se lo compara con un trigo pan de origen francés. "Hay que recordar que el candeal se paga en función de la calidad que se obtiene, y si la bonificación ronda el 20, el 25 o el 28% el margen que te da es mejor", asegura el ingeniero, que según su experiencia los rendimientos promedios obtenidos en esta zona oscilan entre los 4000 y 4500 kilos.

Y aclara: "Uno tiene que entender además que no todo es el nitrógeno, porque si uno obtiene un producto de mayor calidad, el costo de cosecha y de flete se diluye".

En el debe, al candeal le queda la ausencia de materiales de ciclo largo. "Hay intermedios, que se siembran entre fines de junio y principios de julio, y cortos, para implantarlos en agosto", comenta Pearson. Esto tiene que ver con que los materiales más largos son muy sensibles a las heladas.

En referencia al mejoramiento, en la actualidad está trabajando el criadero Buck y desde hace un par de años inició tareas en el criadero que tiene en Cabildo la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).

El trigo candeal en números

La provincia de Buenos Aires es casi con exclusividad la productora del trigo candeal que se cosecha en la Argentina. Además de en campos bonaerenses, en las últimas campañas se ha sembrado candeal en muy baja escala en San Luis y La Pampa. En tanto, este año se apuesta a una experiencia en Córdoba, pero bajo riego.

Según un informe de la Chacra Experimental Integrada Barrow, en la campaña 2009/10, la superficie total de los cultivos de invierno en su área de influencia (Tres Arroyos, Chaves, San Cayetano y Dorrego), fue de 794.900 hectáreas de las cuales el 54% estuvo ocupado por trigo pan; 32% por cebada cervecera; 8,4% por avena y un 4% por trigo candeal. El resto de la superficie estuvo repartida en colza, alpiste, lino y arveja, entre otros.

El cultivo en Tres Arroyos

Campaña Sup. Sembrada (ha) Sup. Cosechada (ha) Producción (tn) Rinde (kg/ha)

2009/10   9.501   9.501 17.102 1800
2008/09 16.030 15.550 34.988 2250
2007/08 11.040 11.040 24.290 2200
2006/07 11.450 11.450 29.770 2600
2005/06 13.852 13.852 41.560 3000
2004/05   9.500   9.500 31.350 3300
2003/04   8.700   8.700 32.190 3700
2002/03   8.700   7.700 21.560 2800
2001/02   9.500  9.500 33.250 3500
2000/01 15.200 15.200 45.600 3000

Fuente: MAGyP

La última década candealera

Superficie (ha) Buenos Aires País

2009/10    56.472    57.072
2008/09    71.240    71.540
2007/08    57.517    57.717
2006/07    48.825    48.825
2005/06    52.170    52.220
2004/05    56.640    56.940
2003/04    46.480    46.780
2002/03    39.120    39.420
2001/02    46.950    47.250
2000/01    67.650    67.650

Fuente: MAGyP

* Alrededor del 95% del trigo candeal se siembra en la provincia de Buenos Aires. El 5% restante, en La Pampa y San Luis.

Hecho acá

Emilio Vassolo fue quien sembró por primera vez trigo candeal en la Argentina, lo hizo en el establecimiento El Médano, en Orense.

Las historia relatada varias veces por Roberto Vassolo dice que en 1914, Emilio Vassolo consiguió un puñado de trigo de una variedad que la familia conocía de Italia, que se llamaba "sarabola", y que en la Argentina nadie sabía de su existencia. Lo sembró junto a su hermano y tras varios años de una multiplicación artesanal, limpiando grano por grano, se llegó a la cantidad necesaria de kilos que les permitió realizar una siembra extensiva.
Así se fue multiplicando, sembrando en los otros campos y comenzó a hacerse famoso en los molinos argentinos porque tenía una muy buena calidad. Ese fue el origen del cultivo del candeal en Tres Arroyos y en el país. Y en 1921 la Argentina hizo una exportación a Italia con el nombre de "Trigo Vassolo", y a partir de eso se comercializó durante muchos años y en varios países.

La producción máxima de candeal se registró en la campaña 1969/70. Fueron 419.700 hectáreas las que se sembraron y 760.000 toneladas las que se cosecharon. En ese período la mayor parte de la producción se destinaba a la exportación. Hasta 1974 Italia fue nuestro principal comprador de trigo candeal, variando los volúmenes de compra entre 240.535 y 521.044 toneladas. Si bien este país era productor de trigo candeal, se abastecía en la Argentina por la excelente calidad de gluten de las producciones locales.

La superficie sembrada de trigo candeal en el total de trigo, representaba en la década del 60 entre un 6 y 8,5%, y en las décadas del 70 y 80 no superaba el 1%. Esta drástica disminución de la superficie sembrada se debió a una serie de factores adversos (fusariosis de la espiga) y al mejoramiento genético que permitió obtener cultivares de ciclo corto y de alto rendimiento para trigo pan.

Esta gran reducción en la superficie cosechada de trigo candeal hizo perder a la Argentina su tercer lugar como país exportador en el comercio internacional. En ese período las fábricas productoras de fideos, que son casi exclusivos consumidores de este producto, se vieron en la necesidad de importar materia prima. La escasez de una oferta estable en el tiempo y que reuniera los parámetros de calidad requeridos, llevó a la industria nacional a relacionarse directamente con los productores a fin de asegurarse la materia prima. Esto generó un aumento en la superficie sembrada de candeal, pasando de 22.700 hectáreas en 1985/86 a 83.200 hectáreas en 1996/97.

En la década del 90 la producción se mantuvo cercana a las 100.000 toneladas y a partir de 2000 osciló entre las 45.000 y las 70.000 hectáreas.


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Partiendo de la nueva estimación y considerando un consumo interno del orden de las 8,5 millones de toneladas, el remanente exportable del cereal se elevaría a las 14,2 millones de toneladas, dijo la BCR.

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