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Aplicación de hormonas vegetales

El éxito del cultivo de trigo está en función casi exclusiva del agua almacenada en el suelo luego de que el cultivo antecesor dejó de consumirla. A partir de la siembra del trigo (mayo), éste crecerá y se desarrollara bajo condiciones de estrés hídrico creciente, en un medio de sequía meteorológica. La máxima expresión genética del cultivo se verá comprometida por el déficit hídrico.

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Viernes 20.03.2009Las sequías son una de las principales adversidades que afectan en forma recurrente y con extrema severidad a la región centro de la provincia de Córdoba. A pesar del déficit hídrico que la caracteriza (200-240 milímetros), lo que limita la intensificación de los cultivos, la difusión de la siembra directa ha determinado que la sucesión trigo-soja de segunda sea una práctica cada vez mas generalizada.

El éxito del cultivo de trigo está en función casi exclusiva del agua almacenada en el suelo luego de que el cultivo antecesor dejó de consumirla. A partir de la siembra del trigo (mayo), éste crecerá y se desarrollara bajo condiciones de estrés hídrico creciente, en un medio de sequía meteorológica. La máxima expresión genética del cultivo se verá comprometida por el déficit hídrico que, por lo general, coincide con la etapa en la que se define el rendimiento.

Desequilibrio

La condición de estrés por la que atraviesa la planta genera un desequilibrio hormonal entre aquellas que promueven el crecimiento (auxinas, citocininas y ácido giberélico) y aquellas que lo detienen (etileno y ácido abscícico).

Obviamente que esta encrucijada no puede resolverse sólo fertilizando, irrigando, o con la aplicación de insecticidas y herbicidas. En consecuencia, la intervención técnica ante un desequilibrio hormonal debe estar también dirigida a restablecer un apropiado balance hormonal con aplicaciones exógenas de hormonas vegetales, nutrientes de soporte y cofactores hormonales.

El ácido abscícico (ABA) es un componente clave en la respuesta por parte del cultivo ante un déficit hídrico, inhibe el crecimiento y la apertura estomática y acelera la senescencia foliar. Paralelamente, disminuye la concentración de citocininas, responsables de la división y alargamiento celular y apertura estomática.

En consecuencia, las citocininas antagonizan diversos procesos fisiológicos inducidos por la pérdida de agua, principalmente aquellos que son mediados por el ABA.

En lo que a componentes del rendimiento se refiere, la disminución en la concentración de citocininas endógenas repercute negativamente tanto sobre aquellos de índole fisiológica (producción de materia seca) como físicos (peso de la semilla). Se ha comprobado que la aplicación exógena de citocininas induce un retraso en la senescencia foliar, prolonga por más tiempo la actividad fotosintética de los cloroplastos y un incremento en la transpiración.

Finalmente, las citocininas no sólo actúan a nivel de células acompañantes de los estomas y atenúan el efecto de cierre promovido por el ABA, sino que también pueden parcialmente inhibir la acumulación de ABA inducida por el estrés hídrico.

Medición

El objetivo de este estudio fue el de medir el efecto de aplicaciones foliares (exógenas) de hormonas y/o cofactores hormonales sobre el rendimiento y sus principales componentes en trigo cultivado en secano.

El trabajo se focalizó en la constatación estadísticamente significativa, en la que se discrimina en forma multivariada el tratamiento foliar con citocininas, auxinas y giberelinas respecto al resto de los tratamientos, más el análisis descriptivo individual de cada uno de los caracteres incluidos en dicho análisis. Lo cual permite observar un efecto de compensación entre los componentes del rendimiento, fisiológicos (biomasa aérea versus índice de cosecha) y físicos (número de semillas por unidad de superficie versus peso de la semilla).

A un incremento en la biomasa aérea (fuente) se contrapone una caída en el índice de cosecha; del mismo modo, un mayor número de semillas (destinos) se ve compensado por una disminución en el peso individual de éstas.

El antagonismo entre los efectos hormonales de las citocininas y el ABA en cuanto a mantener abiertas o no las puertas para el intercambio gaseoso, aparentemente fue atenuado con la aplicación exógena de citocininas, ácido giberélico y ácido indol butírico. No obstante, la mayor proporción de carbono secuestrado a nivel de biomasa aérea y el importante número de destinos creados para movilizar estos recursos durante el llenado de grano, se vio entorpecido por el marcado déficit hídrico durante esta etapa.

Informe preparado por Facundo Ripoll, Hernán Sosa y Matías Tello de la Fuente (estudiantes de Ciencias Agropecuarias en la UNC) bajo la tutoría de Ricardo Maich y la colaboración del biólogo Julio A. Di Rienzo.


La Voz del Interior
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