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Trigo light
Los chacareros más viejos suelen decir que si la cosecha empieza en Navidad, es augurio de muchos kilos. Los chacareros más jóvenes han comprobado que aquella frase es cierta, pero por padecer el efecto contrario: en casi todos los campos de la zona la trilla finalizó antes, el mismo 25 o un par de días después. Y en la mayoría los resultados fueron pobres.
Trigo
No se pude hablar de un fracaso de cosecha, pero sí de una trilla light porque producto de la falta de agua y las altas temperaturas principalmente de noviembre, los trigos de la región terminaron dando granos chiquitos y livianos.
"Que se haya cosechado con tanta anticipación no es nada habitual y lo que dicen los productores que tienen muchos años de experiencia es que apenas una vez se cosechó tan temprano. El adelantamiento es el reflejo de la cocinada, del apuro en el desarrollo que tuvieron los cultivos. Faltó agua, hubo muy altas temperaturas y encima viento... Eso derivó en malos rindes", dice el ingeniero Rubén Caro, de la Cooperativa Alfa.
"Trigo liviano, de muy bajo peso hectolítrico; grano chuzo, arrugado, esa es la constante en todos los santos lotes que estamos viendo. Eso es señal de arrebatamiento por altas temperaturas", aporta el ingeniero Martín Christensen, asesor técnico de la regional Tres Arroyos de AAPRESID.
"El trigo ha dado un grano más chiquito y de mucho menos peso. Y es chico por las condiciones climáticas en la última etapa de desarrollo", explica el ingeniero Patricio Laura, de la Cooperativa Agraria y quien monitorea los campos de la franja costera.
"Cantidad de granos no faltaban, lo que ocurre es que eran muy chiquititos y muchos los tiró la cola de la máquina porque los tomaba como cuerpos extraños", comentó un productor de la zona de Cascallares. Este chacarero cosechó 1000 kilos menos por hectárea de lo esperado y 600 menos del promedio de su empresa en los últimos cinco años. "Tuve picos de 5500 kilos y pisos de 2000. La media en unas 750 hectáreas, todas en las cercanías de Cascallares, fue de 3600 kilos", comentó.
Además de las lógicas cuestiones de manejo y de haber contado con algún golpe de agua en el momento justo, este año fue determinante en el resultado la fecha de siembra. "Los sembrados bien temprano anduvieron cerquita de los 4000 kilos, y a medida que se atrasó la fecha de siembra, empiezan a caer los rindes. Cuanto más tardía, más bajo el rendimiento", dice el ingeniero Walter Wanger, asesor de Agro El Carretero.
Y agrega: "Usando el mismo paquete tecnológico -medianamente bueno-, la merma ronda los 1000 kilos, y a eso le tenés que sumar el efecto suelo, porque los campos que tienen la tosca cerca el soplete los hizo de goma. Ahí tenés que hablar de 1500 kilos menos". Wanger también comenta que "campos donde tanta agua no faltó, el viento caliente hizo que la planta no alcanzara a bombear agua de suelo".
Aunque resulta contradictorio, el que obtuvo buenos rindes fue el productor que sembró en mayo, fecha en que los libros indican que es demasiado prematura por los peligros de sufrir heladas durante la floración.
Todo bien, todo mal
El año se dio de una manera muy particular que hizo que el cosechón que pintaba en octubre se transformara en cosechita en diciembre. "Por las lluvias del invierno, los trigos echaron el número de plantas que correspondían, el número de macollos que correspondían, los granos por espiga que correspondían, cuestiones que conforman los componentes de rendimiento. Y el último es el peso de los granos, que es el que falló porque el clima no acompañó", explica Christensen.
El ingeniero de AAPRESID describe que "cuando la seca se anticipa, el trigo genera menos macollo, y el daño se percibe a simple vista. Este año el daño se manifestó puntualmente en los granos, sobre el peso de los granos, entonces si bien desde el alambrado uno veía un trigo de 5500 kilos, la cosechadora levantaba mucho menos".
Si bien es difícil cuantificar las pérdidas, porque es imposible generalizar -más en un año tan atípico y con tanta variabilidad en las lluvias-, los técnicos consultados coinciden en que las mermas en el potencial de rendimiento de los trigos va del 30 al 50%. En kilos, de entre 500 y 2000 kilos.
"En la zona que bordea a la ruta 228, los rindes van entre los 2000 y 3000 kilos de promedio. Me refiero a campos que tienen una media de varios años de más de 4000 kilos.
Hacia el lado de Necochea anduvo mejor porque hubo mejores lluvias, y cuanto más al oeste vas es peor", asegura el ingeniero Juan Garrigou, de la Cooperativa de Cascallares. Y agrega un ejemplo para graficar el impacto productivo: "En esos campos con un promedio de 4000 kilos se sembró con tecnología para llegar a ese rinde, y te terminó dando 500, 1000 y hasta más de 1500 kilos menos.
El desfasaje económico es más grande aún para el que aplicó como para cosechar 5000 kilos.
Según Christensen, Tres Arroyos terminará con un promedio de 2800 kilos, un rinde notablemente bajo para un año en el que el rendimiento de indiferencia estaba por arriba de los 4000 kilos, según las estimaciones que realizó la Sociedad Rural local. Y también teniendo en cuenta que la mayoría de los productores aplicó tecnología como para recolectar 3500 y 4000 kilos.
"La seca es generalizada en toda la región", dice el técnico de AAPRESID. Y describe: "El que está en una zona para 4000 kilos, le rindió 3000; y el que está en una de 3000, le dio 2000".
En lo que es la franja costera, es decir, San Francisco, Orense, Claromecó y Lin Calel los resultados fueron de lo peor de los últimos años. "Hubo rendimientos promedio que oscilan entre los 2400, 2500 hasta 3500 en el mejor de los casos, variando en función de algún campo, alguna zonita que tuvo una lluvia un poco mayor en noviembre que lo ayudó, o de suelos un poco más profundos, con mejores barbechos o alguna situación en particular", manifiesta Laura. Y completa el negro panorama con casos puntuales: "Campos con rindes promedio históricos de 3800 kilos cosecharon 2500, y otros de 4500 de media, recolectaron 3300".
Rubén Caro aporta más datos, en este caso de productores de la Cooperativa Alfa, que demuestran que la cosecha fue para el olvido: "Debemos estar entre un 30 y 40% por debajo del promedio histórico que la cooperativa tiene en trigo pan. Pero peor aún fue la cosecha de los candeales, ya que rondamos los 2300 kilos. Eso es porque son más sensibles a la falta de agua y además de ciclo más corto".
El informe lo cierra Walter Wanger, quien tiene un paneo de toda la zona: "Los rendimientos son muy dispares. Hay lotes de 1800 y otros de 4000". En un año muy especial, en lo único que hay coincidencia es que todos esperaban -y necesitaban- muchos más kilos y se encontraron con un trigo livianito, bien light.
La Voz del Pueblo
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