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Micronutrientes en parrales de uva de mesa
El ingeniero agrónomo Rafael Ruiz brindó la conferencia "Estrategias de fertilización en uva de mesa y herramientas de monitoreo". La pasada semana publicamos consideraciones sobre nitrógeno, fósforo, potasio y magnesio. Hoy damos los micronutrientes más importantes.
Vides
Zinc (Zn)
El déficit de Zn aparece asociado a suelos de texturas gruesas y muy gruesas, gravosos, suelos intensamente nivelados que han perdido el horizonte . También se presenta en suelos muy calcáreos (valores de caliza activa 5-10%).
Dado el rol indirecto del zinc en incrementar los niveles internos de ácido indol acético, este micronutriente afecta aspectos productivos muy importantes del desempeño de la vid: crecimiento meristemáticos de brotes y hojas y esencialmente en la división celular, la cual decide el tamaño potencial del fruto. De allí que la carencia severa de Zn en vides conduce a hojas chicas, fruta chica e incluso fallas en el cuajado.
Niveles bajo 1mg/kg de Zn-DTPA y bajo 15-20 ppm en pecíolos en plena flor son indicativos del déficit.
Boro (B)
El boro es raramente deficitario en vides, de acuerdo a los niveles del análisis foliar. Sin embargo, aparentemente el B es un elemento inmóvil en la vid, como en todos los frutales que transportan sacarosa. Por lo tanto puede existir un nivel adecuado en hojas y déficit en áreas estratégicas muy importantes como son los tejidos reproductivos. Es así como a pesar de existir niveles adecuados de B en las hojas se han obtenido respuestas positivas a la aspersión foliar de B en vides Red Globe.
Los síntomas del déficit implican muerte apical de los brotes con áreas intervenales cloróticas y necróticas en las hojas basales y medias del brote. En la fruta hay falla de cuaja con bayas pequeñas ( "shot berries") y también partidura de las bayas.
Muy común en áreas semi desérticas es la toxicidad de boro como consecuencia de altos niveles en el agua de riego o en el suelo. Los altos niveles de B en el suelo que por lo general se da en áreas semi desérticas, derivan de un balance favorable a la acumulación de sales.
La vid es muy sensible al déficit de B, pero también al exceso, con un rango muy estrecho entre uno y otro; valores en el suelo menores a 0,5 mg/kg indican déficit potencial de boro, mientras que valores sobre 1,5mg/kg comienzan a provocar problemas en la vid. El exceso de B provoca una sintomatología que se observa principalmente en los brotes vigorosos: el terminal del brote se deforma , se acortan los entrenudos y las hojas se hacen pequeñas y deformes con forma de paragua.
Hierro (Fe)
El déficit de hierro induce en la vid y en otros frutales el problema denominado "clorosis férrica". El déficit se presenta asociado a suelos muy calcáreos o cuando las aguas de riego son altas en bicarbonatos (>8 meq/l). Comparativamente con otros frutales, la vid es medianamente tolerante a la presencia de carbonatos libres en el suelo y se afecta sólo con niveles altos de caliza activa ( 5-10%).
El déficit de hierro provoca problemas a la síntesis de clorofila y de ahí se resiente todo el aparato fotosintético, afectando producción y reservas de carbohidratos de la planta.
El déficit de hierro está generalmente asociado al déficit de Zn y deben corregirse en conjunto.
Diario de Cuyo
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