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Mayor protagonismo y riesgo de concentración en el Norte
Con un panorama de promesas inagotables de desarrollo, la pregunta es si comenzó el ocaso de la Pampa ganadera para dar paso al Norte como la única región productora de carne. "Es imposible que la ganadería pampeana desaparezca", analizó Fernando Canosa, de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea).
Ganadería
"Lo claro es que en el Norte hay más capacidad de crecimiento en productividad y stock, pero también esto se debe a que la región se desarrolló mucho más tarde. En la región pampeana toda la región semiárida tiene aún buena capacidad de crecimiento", agregó.
Para Martín Scala, gerente de la Asociación de Brangus, es probable que en el futuro la producción se reparta mitad en el Norte y mitad en la región pampeana. "Van a coexistir ambas zonas, y también es probable que se desarrolle la Patagonia, que tiene un potencial inmenso", dijo.
En la perspectiva del director de la Asociación Braford, Juan Baqué, claramente se está en camino a un nuevo modelo agropecuario, con la ganadería de ciclo completo ocupando un lugar destacado en el Norte. "El reemplazo nunca va a ser total, habida cuenta de que hay regiones en zona pampeana no habilitadas para la agricultura, pero en la medida en que las actuales relaciones económicas no varíen, la transformación se profundizara", destacó.
Y acá Baqué apuntó la necesidad de planificar. "Lo ideal sería que la planificación de los modelos de producción pueda hacerse desde la lógica tecnológica, privilegiando la sustentabilidad del sistema", agregó.
Rentabilidad
Para Baqué, para que ello suceda, las variables económicas y la rentabilidad de las diferentes actividades deberían tender al equilibrio. "Mientras tanto, la dispar rentabilidad y riesgo de las actividades determinará que sigamos plantando soja en Tapalqué, expulsando los tambos de Sunchales y produciendo cada vez menos trigo en Tres Arroyos", dijo.
La falta de previsibilidad, a la que se suman las dificultades propias de la región, pueden, según los expertos, traer otra consecuencia indeseada a largo plazo para la zona: que la producción de carne, una actividad que se manejó siempre por miles de productores, pase a ser copada por unos pocos. En este sentido, ya se vio en el Norte el desembarco de los grandes jugadores del sector.
"¿Hay una tendencia en el Norte a la concentración de la tierra en manos de grupos grandes?", preguntó LA NACION a los consultados. Para Scala, esto no es un peligro. "En nuestra asociación por ahí tenemos uno o dos productores más grandes, pero la mayoría son medianos", dijo.
"Es cierto que los grandes productores están invirtiendo en la zona, pero no son los únicos, ya que muchos productores medianos compraron tierras o capitalizan hacienda en campos con 500 vacas de cría", explicó Ignacio Lupión, de la Cabaña Los Reales, de Salta. "Claro que estos nuevos propietarios frenaron en los últimos meses toda inversión. Si no cambia el panorama nos quedamos sin estas inversiones y todo lo que significa en servicios, aporte tecnológico y capacitación", dijo Lupión.
Según el consignatario Juan María Raggio, en el Norte la supervivencia de los chicos es más difícil. "Muchos llegaron de otros lados a la zona atraídos por los alquileres baratos pero se fueron porque no se adaptan. En el caso de los productores chicos locales, muchos siguen con potreros exageradamente grandes, pocas aguadas, con problemas de agua, menos espalda para invertir en genética y trabajando ellos mismos los campos", ilustró. "Mientras no haya políticas que los favorezcan, estos productores van a tender a desaparecer en la zona o seguirán estancados", dijo Raggio.
Como contraparte, agregó, los grandes productores corren con ventaja en la zona. "Tienen mejor acceso a la tecnología y las nuevas técnicas de manejo, mejor genética y tienen potreros más chicos y muchas aguadas. Por todo esto los grandes cada vez se expanden más", señaló.
Para Baqué si el Norte se convertirá en una región ganadera concentrada dependerá de la renta del sector. "Si continúa este ciclo de bajos precios al productor y desaliento a la inversión, los más pequeños serán los primeros en salir del negocio. Desde lo económico, si la producción agregada crece no importaría quien la impulse, pero desde lo social, y sobremanera en el Norte, sería indeseable que esto suceda", destacó.
"De hecho, el apoyo de los gobiernos provinciales a la ganadería del Norte es una inversión en desarrollo económico con altísimo impacto social. Es preferible brindar condiciones favorables a un pequeño ganadero y su familia que verlo migrar a las capitales", finalizó Baqué.
La Nación
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