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Cristina se topó con una protesta ruralista en su visita a Santa Fe
En el escenario de la inauguración de la planta de Grimoldi, tras el anuncio de la empresa del rubro de calzado sobre la contratación de más personal, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anticipó la baja en la desocupación, que estableció una disminución del 0,3 por ciento en relación con el tercer trimestre de 2007.
La Gendarmería evitó que los productores rurales se acercaran a la Presidenta en Arroyo Seco
"Esto significa que miles de trabajadores han conseguido un trabajo", dijo la mandataria, y afirmó que el porcentaje de personas sin empleo se ubica en el 7,8 por ciento.
La Presidenta fue acompañada por el gobernador santafecino, Hermes Binner, y por el ministro del Interior, Florencio Randazzo, que llegaron al predio de la empresa en un helicóptero de la policía de Entre Ríos, situación que llamó la atención, pues no se usó ni una aeronave de la Casa Rosada ni una de la provincia de Santa Fe.
Pero al bajar se encontraron con una recepción poco deseada: un centenar de productores agropecuarios de la Federación Agraria y autoconvocados se había acercado con tractores a la zona donde aterrizó el helicóptero de la Presidenta. Se desplegó, entonces, un fuerte operativo de seguridad, con un destacamento móvil de la Gendarmería, y decenas de policías santafecinos, con perros y montados a caballo. Hasta se ubicaron francotiradores sobre una torre de agua.
La Presidenta ignoró a esos manifestantes del campo y se acercó a saludar a la tropa propia que trajo hasta el lugar el diputado Agustín Rossi, presidente de la bancada del Frente para la Victoria.
Producción nacional
Tras saludar a los empresarios anfitriones (que invertirán 5 millones de dólares), la Presidenta en su discurso resaltó el valor de la industria nacional y felicitó, como ejemplo, a la compañía anfitriona. En especial destacó la figura del titular de la empresa, Alberto Grimoldi. "Lo felicito por como lo aplaudieron sus trabajadores", le dijo Cristina Kirchner, luego de recorrer el taller de producción. Y agregó: "Lo felicito por haber seguido apostando al país cuando otras empresas más grandes no lo hicieron".
Para darles impulso a sus palabras dirigidas a respaldar la producción argentina, la Presidenta destacó la preparación de una mejor legislación antidumping. "Esto que estamos proponiendo no es proteccionismo, sino una protección como la que tienen todos los países, que protegen a sus comercios, a sus industrias, a sus trabajadores", aseveró.
"Vamos a seguir apostando a la producción", agregó, en un mensaje claramente encuadrado al auditorio de industriales.
El único momento que pareció alejarse del tema elegido para el día fue cuando mencionó, casi al pasar, la situación generada anteayer en el ex ferrocarril Sarmiento: "Agraviando, insultando o incendiando, nadie resuelve nada". Fue una reflexión críptica, sin mayores explicaciones sobre destinatarios cuya interpretación quedó a criterio del público.
Además, en su primera aparición pública tras el anuncio del pago al Club de París, Cristina Kirchner volvió a cuestionar los diagnósticos económicos críticos sobre la Argentina, elaborados en el exterior: "Hubo momentos en los que se cometió el error de prestar atención a los cantos de sirena, de creer más en lo que nos dicen desde afuera que en lo que sabemos desde adentro".
En ese punto, la Presidenta insistió en la importancia de "encarar el desafío de volver al mercado de capitales".
Con los tractores
Otro eje diferente se metió desde fuera del predio, con el conflicto con el campo, palpable nuevamente a los ojos de la Presidenta.
Pero fue el gobernador Binner, que durante los días de crisis marcó diferencias con la Casa Rosada, el que llevó el tema al acto, con un tono diplomático: "En Santa Fe no queremos vender solamente soja. Queremos valor agregado".
Fuera del predio, en un campo lindero con la planta de calzado, lideró la protesta de tractores Pedro Peretti, uno de los principales dirigentes de la Federación Agraria.
La intención, al acercarse al acto de la Presidenta, fue, para los manifestantes, entregar un petitorio que señalaba las nuevas dificultades del campo. "Ya hay endeudamiento como en los años 90. La sequía provocó pérdidas por 1700 millones de pesos y el Gobierno destinó seis millones y Santa Fe, otros cuatro: eso no alcanza", dijo Peretti a LA NACION.
Por más que intentó no prestar atención a quienes reclamaban contra el Gobierno puertas afuera, el denso humo de neumáticos quemados a corta distancia fue sentido por Cristina Kirchner cuando abordó el helicóptero al final de su visita. Las barras a favor y en contra se fueron al segundo de su partida.
Daniel Gallo
La Nación
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